jueves, 20 de noviembre de 2008

Misogenia y el 3 a 1



Por vez primera he ido al estadio a ver un partido de la selección nacional de fútbol. Ayer frente a Costa Rica, asistí en compañía del Benja e Irvin, para disfrutar de un emocionante encuentro de fútbol.

Yo no conocía los códigos que se manejan en ese espacio, por lo que cometí algunos pecadillos como buen aficionado al deporte que soy.

Para empezar tuvimos que conseguirnos unas camisetas de la selecta, lo cual fue una buena inversión porque dentro del estadio, en un partido como ese, quien no viste los colores de la azul y blanco termina siendo víctima de los acertados lanzamientos de líquido por los seguidores mas férreos. De carambola recibí un par de "bolsazos" que para mi convicción digo que eran de agua purificada.

Antes de ingresar al estadio, me dio por fumar y, como me lo han prohibido, no tenía ni un solo cigarrillo conmigo, por lo que me digné a comprar una cajetilla por tan solo $2.50 con fósforos incluídos. Dije yo: "la ocasión lo amerita" y los compré.

Tan solo me fumé uno, no por un ataque de conciencia conmigo mismo, sino porque al entrar, un amigable señor de la Unidad de Mantenimiento del Orden (U.M.O.) con sus fornidas y delicadas manos, me los decomisó, diz porque es que está prohibido entrar con eso. Adiós $2.50 pensé, mientras inquirí al parco policía que me explicara bien lo de la prohibición, quien obviamnte no tenía ni un tan solo argumemnto, mas que como el vigilante del seguro, su pulcro garrote listo para dejar incapacitado a cualquiera.

En pleno estadio, con un vientecito que me arruinó el peinado, y la barra con toda la algarabía, salían los spot en la pantalla digital (que por cierto me sorprendió que hubiera una pantalla digital en el estadio, de esos donde te enfocan y te ponés a saludar como pendejo); cuando salía un anuncio del candidato a la alcaldía por el partido de derecha (un tal Norman) el encendido público coreaba a una sola voz la orientación sexual del hombrecillo ese. Pero cuando salía un anuncio del candidato a la presidencia por el partido de izquierda (un tal Mauricio), el público gritaba a viva voz, recordándose el apellido del muchacho ese. "Estos son rojos vestidos de azules pensé".

Pero lo que mas me sorprendió ver, ha sido que cuando una bella mujer caminaba por los pasillos (con o sin acompañante incluído), la mara que le gritaba haciendo alusión a una parte del cuerpo humano que todos y todas tenemos ahí atrasito por donde salen los pedos. Y las bolsas (insisto de agua purificada) llovían como que era invierno todo aquello. Por ello digo que quienes van al estadio padecen cierta misogenia, un odio irracional hacia las chicas fanáticas del deporte rey. Ya solo faltaba que les dieran en la cabeza con los llamados aplaudidores (unas mierdas inflables en forma de bolis que sirven para aplaudir sin usar las palmas). Y eso no me agradó para nada.

Al final, perdimos 1-3 frente a los ticos, que sin embargo no es tan dramático pues ya clasificamos a la siguiente ronda.

1 comentario:

  1. BUENO SEÑOR, NO ME HABI DADO CUENTA DE QUE COMETIA ESAS ACTIVIDADES. PERO QUE BUENO ESO AYUDA A DISTRAER LA MONOTONIA EN QUE A VECES LOS SERES HUMANOS NOS METEMOS.
    QUE SIGAS MEJOR Y UN ABRAZO FUERTE

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