miércoles, 7 de enero de 2015

La purulenta herida que se derrama en el poema

Reseña sobre el libro «PUS»  de Luis Borja

Por: Erick Tomasino
porque soy el rey muerto
el que suspira sonrisas infectadas
el que derrama pus sobre tu cuerpo”
-Luis Borja

La concepción de enfermedad en términos rudimentarios se entiende como mera ausencia de salud, ésta concepción la reduce a aspectos individuales y no en relación condiciones socioestructurales. Para   ello se necesita ubicarla de acuerdo la prevalencia de privaciones sociobiológicas, así como también a la prevalencia de conflictos o tensiones con el entorno. Las enfermedades, de acuerdo a sus características presentan diversas manifestaciones, las de tipo infeccioso cutáneo pueden presentar la aparición de pus, el cual es un líquido que se desprende de algunas zonas que presentan infección, si se acumula puede alterar el tejido, su tratamiento es drenarlo hacia el exterior.
La poesía muchas veces está marcada por una condición de acumulación de sentimientos, emociones o apreciaciones de la realidad circundante, éstas no son las únicas; la poesía es el contacto entre el poeta y su entorno, sea este real o imaginado, un poeta que camina en la cotidianidad convirtiéndola palabra, transita en la delgada línea de la coherencia. Por ello la acumulación de estas expresiones buscan ser drenadas (expresadas) hacia el exterior.
Luis Borja (Ahuachapán, 21 de agosto de 1985) es uno de esos poetas que escribe con el cuerpo por las vías intransitadas del holocausto al que se ha sometido a los jóvenes. No es un tema novedoso en tanto que la juventud -en diferentes épocas y contextos- ha sido sometida al papel desolador de transitar por una sociedad que la niega. Si bien Borja es un tipo cuya formación lo acerca a las letras desde la academia, su verdadera formación literaria se enraíza en las calles, en la cotidianidad que lo circunda y que lo asfixia a tal punto de drenar, desde la poesía, la acumulación de acontecimientos que atestigua. Existe una similitud entre la enfermedad y la privación subjetiva de las condicionantes mencionadas que son variantes metapoéticas. 
Eso es lo que encontramos en su libro PUS, publicado por la Editorial Del Gabo (El Salvador, 2014) que con un perspicaz lenguaje ajeno a los entornos académicos, es fiel reflejo de la palabra viva, la que en los avatares de lo negado, respira en la alegórica persistencia del silencio. Un libro cuyo ser dialógico se encuentra “entre el mal/su enfermedad/su interior”.
Organizado en dos partes: I. Células Muertas: segmento que corrompe las nauseas con la comparación poeta-poesía-enfermedad, del tipo individual “El poema es un gusano/la lengua negra que te nombra/el dios vencido/el arma que te mata” (p. 17) y II. Pus: advierte esa interacción del conflicto entre el autor y su entorno afectivo. Desde la entrada nos advierte esa necesidad de extirpar de su ser el sentimiento que lo carcome “Es posible que sacrifique venas en tu nombre/pero no quiero flagelar la historia de tu cuerpo”. (p.31).
Como lo he mencionado, la poesía se orienta a lenguajes cotidianos no esencialmente transpirados por  entornos locales, sino afines, propios. Por ello hay mucho de sentimiento que va de lo común con temas que respiran estados anímicos universales dándole su justo valor tras una atmósfera íntima y particular, es decir su propia voz: “abierta la herida/el poema se desangra” (p.16). Los poemas de Luis Borja son entrañables, por el hecho mismo de que en este poemario encontraremos los latidos de dolor pululando y que, como dice el poeta español Joaquín Piqueras en el prólogo al libro: “la herida purulenta del amor y su efecto autodestructivo late en el fondo de este poemario”.
Por ello, si es usted una mente sensible apresta a las nauseas, valga aclararle que “El escupitajo/queda colgado como una araña/como un sapo que te lame con los labios” (p. 22). PUS es un libro que se desangra como una enfermedad y en su lectura será difícil no infectarse.

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