miércoles, 7 de enero de 2015

Todavía tengo que quemar muchas cosas en mi mismo...

Todavía tengo que quemar muchas cosas en mi mismo… todavía hay alguna cicatriz que duele y hasta tal vez hay alguna herida que sangra desde que era niño.
Yo estoy acostumbrado a la vida solitaria que he vivido desde la infancia, a esconder mis estados de ánimo tras una máscara de dureza o una sonrisa irónica… Eso me ha hecho daño durante mucho tiempo: durante mucho tiempo mis relaciones con los demás fueron enormemente complicados, una multiplicación o división por siete de todos los sentimientos reales para evitar que los demás entendieran lo que yo sentía realmente… cuántas veces me he preguntado si era posible ligarse a una masa cuando nunca se había querido a nadie, ni siquiera a la familia, si era posible amar a una colectividad cuando no se había amado profundamente a criaturas humanas individuales. ¿No iba a tener eso un reflejo en mi vida de militante, no iba a esterilizar y reducir a puro hecho intelectual, a puro cálculo matemático, mi cualidad revolucionaria? He pensado mucho en todo esto, y he vuelto a pensarlo estos días porque he pensado mucho en ti, que has entrado en mi vida y me has abierto el amor, me has dado lo que me había faltado siempre y se hacía a menudo malo y torvo.


Antonio Gramsci
Cartas a Giulia (Julka)
Tomado de: Rafael Díaz-Salazar
Gramsci y la construcción del socialimo 

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