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lunes, 6 de abril de 2020

10 consejos de Frei Betto para enfrentar la reclusión



10 consejos para enfrentar la reclusión


Frei Betto

Estuve recluido durante la dictadura militar en Brasil. En los cuatro años en prisión me encerraron en celdas solitarias en los Departamentos de Orden Política y Social (DOPS) de Porto Alegre y de la capital paulista, así también en el Estado de Sao Paulo en el cuartel general de la Policía Militar (PM), en el batallón de la ROTA, en la Penitenciaría del Estado, en Carandirú y en la Penitenciaría Presidente Wenceslau.

Es por ello que comparto 10 consejos para soportar mejor este período de reclusión por la pandemia del COVID-19.

1. Mantenga el cuerpo y la cabeza juntos. Estar con el cuerpo confinado y con la cabeza allá afuera, puede causar depresión.
2. Cree una rutina. No se quede en pijama todo el día como si estuviese enfermo. Impóngase una serie de actividades: ejercicios físicos, en especial aeróbicos (para estimular el aparato respiratorio), lectura, ordenamiento de armarios, limpieza de las cómodas, investigar en internet, entre otras actividades.
3. No se quede todo el día frente a la TV o a la computadora. Diversifique sus ocupaciones. No sea como el pasajero que permanece todo el día en la estación sin la menor idea del horario del tren.
4. Use el teléfono para hablar con parientes y amistades, en especial con los más viejos o los más vulnerables y quienes viven solos. Entretenerlos le hará bien a ellos y a usted.
5. Dedíquese a un trabajo manual: reparar artefactos, armar rompecabezas, coser, cocinar etc.
6. Entreténgase con juegos. Si está en compañía de otras personas, establezcan un período del día para jugar ajedrez, damas, barajas.
7. Escriba un diario de la cuarentena. Aunque no tenga intención de que otras personas lo lean, hágalo para sí mismo. Escribir en el papel o en la computadora ideas y sentimientos, es profundamente terapéutico.
8. Si hay niños u otras personas adultas en casa, divida con ellas las tareas domésticas. Establezca un programa de actividades con momentos comunes y momentos de tiempo libre para cada una.
9. Medite, aunque usted no sea una persona religiosa, aprenda a meditar, pues eso limpia la mente, retiene la imaginación, evita la ansiedad y alivia tensiones. Dedique al menos 30 minutos al día para la meditación.
10. No se convenza de que la pandemia cesará rápido o durará tantos meses. Actúe como si el período de reclusión fuese a durar mucho tiempo. En prisión, no hay nada peor que el abogado que garantice al cliente que él recuperará la libertad dentro de dos o tres meses. Eso desencadena una expectativa desgastante. Así, prepárese para un largo viaje dentro de su propia casa.

Traducción: Erick Tomasino.

jueves, 2 de abril de 2020

Consejos psicológicos para quedar en casa


Ante la recomendación de quedar en casa (para quienes podamos) para reducir la propagación del COVID-19, realicé un víde básco con algunos consejos para afrontar largos períodos de encierro que nos pueden ayudar a soportar mejor el encierro.



miércoles, 1 de abril de 2020

COVID-19 y Estado de Excepción


El Salvador
COVID-19 Y ESTADO DE EXCEPCIÓN

Erick Tomasino
Escrito el 23/03/2020

Introducción
La pandemia del COVID-19, ha obligado a los gobiernos y pueblos de todo el mundo a tomar acciones para contrarrestar la proliferación del virus, el gobierno de El Salvador no ha sido la excepción en este tema. Frente a esta situación, el presidente salvadoreño Nayib Bukele, ha venido anunciando y aprobando medidas -a prueba de ensayo y error- que por su manejo mediático aparecen ante la opinión pública como acertadas y replicables, dado el manejo de la información como si fuera un parte de guerra en el que se anuncia el despliegue territorial del enemigo y se hace un recuento a cuentagotas de las bajas.
Un manejo de ese estilo provoca que la emergencia se aborde como una guerra en la cual el enemigo a vencer -poco conocido y proveniente de culturas extrañas- con aliados internos que le abren las puertas para la invasión, requiera entonces de un ejército sólido que le haga frente, dirigido por un liderazgo al que no le tiembla la mano a la hora de tomar decisiones que pueden salvaguardar la vida de una población necesitada de ser defendida.
Tal parece que la identificación del enemigo externo que viene a invadirnos, es la principal razón de ser todas las medidas que se están tomando actualmente, a tal punto que, al ser lo principal e inmediato, se abandone de la agenda cualquier otro tema que no sea el de atender la emergencia y cualquiera que ose ponerlo en duda, es porque no le importa la vida humana. Al ser Nayib el dueño de la verdad no se le puede contradecir. Unirse en la emergencia, es hacerle caso en todo y seguir sus órdenes sin discutirlas.
Esta forma de entender el fenómeno ha sido bien utilizado por el presidente salvadoreño quien se presenta como el hombre fuerte, el único salvador destinado a vencer y por lo tanto un líder ejemplar envidiado por otros países. Claro está que para ello se ha hecho valer de un recurso propagandístico que muestra sólo de forma parcial los hechos y que oculta aquellos aspectos que evidencien que sus acciones no sean del todo acertadas o esconden motivaciones no tan claras. Veamos.

Restricción de garantías constitucionales
El día 13 de marzo, fue presentada la solicitud de aprobación de un decreto que permitiera declarar el estado de excepción a nivel nacional con base en el artículo 29 de la Constitución. Este artículo prácticamente permite declarar el régimen de excepción que es la restricción de garantías constitucionales, en específico las que se refieren a la libertad de tránsito y de reunión con la aplicación de detención administrativa que superan las 72 horas.
Sin embargo, de acuerdo a procedimiento, esta iniciativa fue revisada en la Asamblea Legislativa, siendo aprobado en un primer momento, el decreto de “Estado de Emergencia Nacional” con votos de los 84 diputados y diputadas que conforman el pleno legislativo. Esta medida mandata a todas las instituciones del Estado a trabajar en función de la emergencia, permitiendo que se atiendan las necesidades provocadas por la situación. Además establece la restricción de la circulación de personas que puedan ser portadoras del virus, en su ingreso y dentro del territorio y el no despido de aquellas personas que fueran llevadas a cuarentena. La medida podría haber sido suficiente; sin embargo, el gobierno de Bukele, no conforme con el primer decreto insistió que ese mismo día se aprobara también la “Ley de restricción temporal de derechos constitucionales concretos para atender la pandemia COVID-19”, ante la negativa del FMLN que consideraba que con la declaración de estado de emergencia era suficiente, las fracciones de derecha realizaron una negociación nada transparente y en unas horas, con algunas modificaciones, el decreto fue aprobado sin los votos del FMLN y un diputado del PDC, dando al gobierno la facultad de omitir tres garantías constitucionales: la libre reunión pacífica entre personas, el derecho a no ser obligado a cambiar de domicilio y el libre tránsito. El decreto tiene una vigencia de 15 días. Otras medidas a propuesta del Frente como la compra de medicamentos y una financiación por 30 millones, no consiguieron los votos necesarios.
Por otra parte Bukele de manera continua, ha girado una serie de órdenes entre las que se encuentran: el cierre de todos los bares y discotecas por 14 días en todo el país, a ello le siguieron gimnasios, restaurantes, pupuserías, permitiendo sólo servicio para llevar o a domicilio. Una ventaja demasiado favorable para las cadenas de comida que cuentan con estos servicios frente a la pupusería del vecindario que apenas tiene a su grupo familiar como para sostener la medida. También se ordenó el uso del Centro Internacional de Ferias y Convenciones (CIFCO) como un hospital temporal para futuros posibles pacientes, con 300 unidades de cuidados intensivos y dos mil camas hospitalarias (el hospital más grande de Centroamérica sentenció). También prohibió las aglomeraciones de más de 75 personas (más tarde reduciría a 50).
Mucha gente aplaudió estas medidas y El Salvador construía una barricada para impedir la inmersión del enemigo. Pero no sería del todo cierto.

El primer caso y un Plan de alivio económico… pero sin plan
El miércoles 18 se anunció el primer caso confirmado por COVID-19, de una persona a la que se le acusó de haber entrado por un punto ciego para evitar los controles sanitarios y la puesta en cuarentena. Esta noticia desató las alarmas en buena parte de la población que, ante la amenaza, tomó la decisión de hacer compras de pánico en las grandes cadenas de supermercados (con aglomeraciones de más de 50 personas), además de pedir el linchamiento de esa persona y de sus familiares, como si de un delito de alta traición a la patria se tratara. Esto se manejó como una “ irresponsabilidad” de la persona y no como una debilidad de las medidas de defensa. Por su parte, el gobierno decidió acordonar y aislar la ciudad de domicilio de aquella persona como una medida de contención y la ubicación de retenenes policiales y militares en distintos puntos del país. El enemigo no se burlaría de nuevo, había que impedir su avance en el territorio. Era necesario elevar la moral y el ánimo nacional.
En este marco, se vinieron experimentado una serie de hechos de tipo económico, como el cierre o la reducción de actividades en los sectores de producción y servicios, sobre todo del sector informal. Por ello, el gobierno no podía quedarse de brazos cruzados, así que además de combatir con la fuerza militar y policial al invasor, había que responder las necesidades de ayuda del pueblo indefenso y también afectado en su bolsillo. Hasta aquí todo bien a excepción que además del confinamiento y las promesas de apoyo económico, no se anuncia ninguna medida sanitaria.
El viernes 20 de marzo, el gobierno, a través del Ministro de Hacienda, presentó el “Plan de respuesta y alivio económico ante la emergencia del COVID-19”. Entre algunas de estas medidas, que han sido aprobadas por la Asamblea Legislativa, se encuentra la suspensión por tres meses de los pagos de energía eléctrica, de agua, de teléfono, internet, créditos, préstamos y alquileres. El mundo admiraba esta acción temeraria, los empresarios por fin entenderían que en estos casos el pueblo es primero.
Ahora bien, retomando el manejo propagandístico de Bukele, esta iniciativa se manejó como una decisión exclusiva y unipersonal del Presidente, se ha asumido como un alivio que, de nuevo gracias a Él, la población ya no va a pagar los gastos mencionados. Pues no, la medida no significa que las personas ya no tengan que pagar debido a que no se trata de una condonación de deuda, sino más bien de una reestructuración de los pagos; es decir, que no es que no se vaya a pagar las facturas por esos tres meses, sino que esos montos (deuda adquirida y acumulada por tres meses) deberá cancelarse en cuotas diluidas hasta en unos 24 meses.
En un estado de emergencia, esa medida puede ser válida en lo inmediato, pues las personas que evidencian reducción de ingresos o que no los percibirán mientras dure la crisis, les es favorable; pero hay que tener presente que a corto plazo significa que las personas acumularán deuda, mientras que las empresas financieras y de servicios, aún con el atraso de los pagos, de todas maneras percibirán ingresos. En una guerra como esta, parece que no todos los actores se sacrifican por igual. Pero también, a una semana de anunciado aquello, empresas de telefonía argumentan que la medida sólo es válida para las personas que presentan casos positivos.
Otra de las acciones tomadas por el gobierno, es la solicitud a la Asamblea Legislativa para la autorización de gestión de recursos hasta por 2mil millones de dólares, aunque el mecanismo específico todavía no se ha aprobado, es muy probable que sea el de contraer deuda ante organismos financieros (welcome mister FMI). El destino del préstamo se resume en una frase: “Financiar el Fondo de Emergencia y de Reconstrucción Económica del país, por los efectos de la pandemia a causa del COVID-19”, pero hasta la fecha no se conocen los detalles de para qué y dónde serán usados los recursos. Considerada esa suma, no tener claridad de su uso genera justificadas sospechas.
Para ilustrar la dimensión de esa deuda, la economista Tatiana Marroquín, advierte que la cifra de los 2mil millones, representa el presupuesto de salud de más de dos años y más del 30% del presupuesto nacional de todo el año; representa también el 7.6% del PIB, lo que significa que llevará la deuda de 73% del PIB a 80%. Todavía no está claro en que se invertiría ese dinero pues no se cuenta con planes económicos. La sospecha radica en que el gobierno ha manifestado un comportamiento compulsivo por la contracción de deuda pública para financiar planes llamativos en sus nombres, pero vacíos en sus contenidos, no obstante son redituables para promover la figura presidencial que las presenta no como fondos públicos sino ayuda de su bolsillo. Esa actitud se percibe no sólo con este posible préstamo sino con todo lo que ha anunciado desde que asumió el mandato, pues a la solicitud de fondos, los supuestos planes se manejan como secretos de Estado que no deben caer en manos de los enemigos. Nadie más que el grupo más cercano al presidente sabe cuál será el destino de la inversión y de los gastos.
Un ejemplo de lo anterior es el anunció de la construcción del ahora "hospital más grande de Latinoamérica" (porque el presidente de Guatemala anunció que haría el más grande de Centroamérica, siempre hay que ser más más que los demás). Para ello el Ministro de Obras Públicas afirmó que esto tendrá un costo de "entre 70 y 100 millones de dólares"; es decir, ni siquiera tienen un presupuesto ya definido para ello. Esta diferencia de de 30 millones de dólares puede ser bastante cuestionable y si a ello le sumamos que en realidad no es la construcción de un hospital como tal, sino que es el acondicionamiento de las instalaciones de un centro de ferias y convenciones para que haga las labores de un hospital provisional, que una vez pasada la emergencia será desmontado.
Esa cifra parece ser sacada de la manga pues hay que mencionar que el presupuesto para la construcción del nuevo hospital Rosales será de 80 millones, que sería un hospital con una estructura permanente. Lo cuestionable acá no es la atención de la emergencia, sino la solicitud de préstamos para realizar acciones de las que no tienen idea de cuánto realmente podrían costar, lo que confirma el carácter improvisado del gobierno. (No hay que olvidar que cuando Nayib fue a China, de nuevo sin plan y sobre la improvisación, en lugar de solicitar inversión para la construcción de hospitales, pidió la construcción de un nuevo estadio de fútbol!).

Cuarentena domiciliar, compensaciones económicas y penalización de la pobreza
Con lo anterior y aún siendo El Salvador uno de los países con menos casos positivos confirmados a la fecha (3), el día 21 de marzo, Bukele anunció en cadena nacional, la aplicación de una cuarentena domiciliar por 30 días en todo el país. A través del Ministerio de Salud presentó el decreto denominado “Medidas extraordinaraias de prevención y contención para declarar el territorio nacional como zona sujeta a control sanitario, a fin de que contener la pandemia COVID-19”. Esta medida refuerza la prohibición al libre tránsito y a reuniones que, con sus excepciones, obliga a todas las personas a mantener cuarentena domiciliar por el plazo mencionado bajo riesgo de ser “retenida” y llevada a “Centros de Contención”. Prácticamente es la aplicación de hecho del Estado de Excepción que se mencionó anteriormente sin la aprobación del legislativo. Es, como dice un amigo: “arresto domiciliario con libertades específicas”.
En concordancia con ello, el Fiscal General dictó la orden de procesar bajo el ilícito de desobediencia de particulares, a aquellas personas que no cumplan las disposiciones del Ejecutivo. Quien no acate este decreto, corre el riesgo de someterse a responsabilidades penales. Esto significa que si una persona incumple la medida, (justificada o no, legal o no) será llevada a un “centro de contención” para que pase el período de la cuarentena y pasado el período, se le someterá a juicio por desobediencia, lo que implica una pena de entre uno a tres años de cárcel. Lo peligroso aquí es la justificación de detenciones arbitrarias por parte del ejército y la policía con justificación por la emergencia y con aceptación popular. De hecho en sí misma es arbitraria pues no está contemplada en ninguno de los decretos aprobados.
Lo anterior parece no importar mucho debido al manejo mediático de las medidas anunciadas, no son las restricciones a las libertades de tránsito y de reunión, sino lo que más eco ha hecho y las que más han aumentado la fama del mandatario, son las de carácter económico que han sido vendidas como medidas que están hechas pensadas en la necesidad de las personas.
El decreto anunciado, en su artículo 7 menciona una medida de compensación de un bono por 300 dólares a las personas afectadas económicamente y de forma directa por la pandemia.
Quiero detenerme en este punto pues al parecer es el que más reacciones positivas ha generado; sin embargo por su aparente beneficio, está llena de contradicciones:
El decreto utiliza dos categorías como sinónimos (vivienda y persona) y en la conferencia se usó otra (familias), Nayib dijo que el bono aplicaría a un aproximado de un millón y medio de familias (siendo un desembolso de 450 millones mensuales), el uso de las tres categorías puede resultar confuso pero en concreto, para la aplicación del bono se aplicaría la de vivienda, pues las personas afectadas para acceder deberán presentar un recibo de energía eléctrica de aquellas hogares en cuyas viviendas tengan un consumo inferior a los 250 kilovatios, además de que en el seno familiar no haya ninguna persona recibiendo salario; por lo tanto, no es un beneficio asignado de forma individual a cada persona afectada, como se presupone, tampoco corresponde necesariamente a la cantidad de familias dentro de una vivienda ni toma en cuenta las diferencias en la cantidad de personas que la habitan. Tampoco considera aquellas familias que no tienen servicio de energía eléctrica en su casa ni mucho menos aquellas personas que no tienen vivienda y siendo un subsidio podría presentar desigualdades en el beneficio.
Pongamos por ejemplo, si en una familia hay dos o tres personas que se dedican a trabajos en el sector informal, aplicará solo una de ellas. No diferencia si en una vivienda viven dos personas o diez personas, aplicaría sólo una de ellas. No considera si en una vivienda vive una familia o tres familias, aplicará sólo una persona de ellas. Siempre que ninguna de ellas perciba salario. Esto sin mencionar todos los conflictos que puedan derivarse sobre quien será la persona beneficiara que controlará el dinero, entre otras. Y si retomamos que es por debajo del consumo de energía, una persona que tenga una vivienda que usa poco tiene más posibilidad que el de una vivienda que por la cantidad de personas o porque tiene una actividad dentro de ella (como un comedor familiar, por ejemplo) pueda no acceder. Antecedentes ya hay.
Aunque esta medida parece de aplicación inmediata, lo que no se dijo en la conferencia es que se tiene que solicitar a la Asamblea permiso para gestionar esos fondos. Por lo tanto, la gente que aplique al bono, no lo va a recibir en los próximos días, ni siquiera se sabe cuales serán los mecanismos para aplicar ni para recibirlo.
Otra medida consignada en el mismo artículo es el de un bono de 150 dólares para empleados públicos que estén trabajando frente a la crisis. Aquí hay recordar que Nayib tiene experiencia demostrada en prometer bonos a empleados públicos pero también el de incumplir sus promesas. Tampoco se sabe de donde saldrá este dinero. No importa, él y lanzó las medidas, hay que vean aquellos que no estén de acuerdo a aprobarles aún a costa de endeudar todavía más al país, igual habrá algún recurso del Estado que después se pueda vender para pagar la deuda. Lo que parece inamovible, es la revisión y reasignación del presupuesto.
Ahora bien, la suma de las medidas anunciadas, más la imposición de hecho de acciones represivas y el manejo mediático de la crisis, en la que se hace ver que contraer el COVID-19 es más bien un delito que debe ser penalizado que una enfermedad que debe tratarse como tal, está provocando -por imposición- el cierre o suspensión de actividades en el sector no capitalista (sector informal) y al mismo tiempo desde el aparato gubernamental se promueve y se incentiva el consumo exclusivamente en el sector capitalista; es decir que se impone el cierre de ventas en los mercados y pequeños comercios que no sean exclusivamente de alimentos, bajo riesgo de que a estas personas se les aplique la ley penal; mientras que se permiten licencias para mantener la actividad económica a través del consumo en las cadenas de supermercados y franquicias de comida.
Esto hace que el subsidio de los 300 dólares, aportados por deuda del sector público, que no se puede negar serán de ayuda las familias afectadas, también servirán para la reactivación del sector privado comercial y de servicios -principalmente- aunque sea de forma mínima y velada.

Los amigos del Presi
En la conferencia del día 21, Nayib junto a parte de su gabinete, se hizo acompañar de dos personajes que representan el poder real detrás del ejecutivo quienes, a parte del presidente y del representante de la OPS, fueron los únicos a los que se les facilitó el uso de la palabra. Uno de ellos era Ronald Johnson, embajador de los EEUU, quien en otras ocasiones ha aparecido junto a Nayib para anunciar medidas importantes sobre migración (firma de Acuerdo contra migración irregular) y suele darle sus espaldarazos cuando lo necesita. El otro personaje era Roberto Murray Meza, conocido empresario miembro de la gran burguesía criolla, quien además fue presidente del Consejo Ejecutivo y financista de ARENA. Su nombre aparece vinculado al llamado “Caso Flores”.
Esta exposición ha tenido un impacto mediático pero también tiene una motivación política. Lo mediático radica en enviar un “mensaje de unidad nacional” con respaldo internacional (de EEUU) al aparente liderazgo de Bukele para enfrentar la situación. Hecho que refresca la imagen de un personaje que hasta hacía unas semanas fuera duramente criticado por los eventos alrededor del 9F. Esto también tiene sus implicaciones a futuro y es la demostración de que tanto los grandes grupos de poder económicos en el país están asumiendo a Bukele como uno de sus aliados y por lo tanto podrían prescindir de ARENA que hasta hoy es su principal instrumento político. Pero lo que no se puede pasar por alto, es que ese representante de la burguesía, vinculado a un caso de desvío de donaciones financieras para ayuda, que no ha sido investigado por ello y quien llevaba una buena temporada desaparecido del espectro público, casualmente aparezca ahora como el amigo empresario que hacía falta.

Represión y cárcel para el pueblo
Las medidas anunciadas e impuestas, justificadas para el abordaje de la emergencia por el COVID-19, se han promocionado como las más efectivas siendo que por sus resultados oficiales concretos, hacen pensar que han sido las más acertadas aún con todos los problemas que en el mundo de la precariedad genera. Hasta hoy, las medidas de alivio económico son mera ilusión; lo que si se está aplicando son las medidas restrictivas. Sólo en las primeras horas del anuncio y de la aplicación de hecho, ya habían 269 personas detenidas por incumplir la cuarentena domiciliar (aumentando a más de 500), algunas incluso capturadas en los horarios en que todavía no se conocía el anuncio de esas medidas, siendo expuestas al escarnio público como si de delincuentes peligrosos y enemigos de la patria y de la familia salvadoreña se tratara.
En tal sentido lo que se teme es que mucha gente, en específico la que vive del “día a día” se verá obligada a retomar sus actividades cotidianas para obtener ingresos o buscar comida, e incluso aquella población que no cuenta con acceso domiciliario de agua tendrá que salir de su casa para poder obtenerla, a riesgo de que la policía o el ejército, con métodos arbitrarios, la lleve a un "centro de confinamiento" que es como decir prisión.
En un país con un sistema sanitario y de salud pública deficiente y mermado, de un sistema de agua y saneamiento insuficiente, con una alta tasa de densidad poblacional y con una población en mayoría del sector informal (alrededor del 70%), las medidas de prevención mencionadas pueden resultar insuficientes por lo que no se descarta que haya casos de fallecimiento a causa del COVID-19; situación que será usada para criminalizar a la población por supuestamente no acatar las medidas y ejecutar acciones cada vez más restrictivas contra el pueblo trabajador. Y, claro está, no se podrá salir a la calle a reclamar derechos porque simplemente está prohibido y esta vez justificado.
Aunado a lo anterior, un elemento que no se está tomando muy en cuenta, es que toda esta emergencia puede provocar una recesión económica, esto es la disminución de la actividad económica durante un período de tiempo, lo que provoca la disminución en el consumo, en la inversión y en la producción de bienes y servicios, lo que para el pueblo trabajador significa desempleo. Por ello, personas que están siendo despedidas (afectadas por la emergencia), no necesariamente serán reinstaladas de forma inmediata en sus empleos; aquí no aplica el bono de los 300 dólares que son por causa directa de la emergencia, esa bonificación no significa un seguro por desempleo a mediano plazo. La recesión no sería tan preocupante si previéndolo, el gobierno diseñara un plan para enfrentar ese escenario, pero hasta hoy como lo hemos mencionado, la planificación no es su principal característica, lo que si lo es, la legitimación y naturalización de lo una sociedad militarizada y con un liderazgo autoritario.
Por lo tanto, lo anterior no quita que -a mediano y largo plazo- aún pasada la emergencia, algunas de las medidas puedan ser utilizadas para imponer, legitimar y naturalizar mecanismos de represión contra la población y sus adversarios y justificar el control casi absoluto del aparato del estado para su propio beneficio y sus allegados, dada la actitud autoritaria del gobierno. Todavía está fresco el hecho de que el 9 de febrero invadiera con un asombroso dispositivo militar el edificio de la Asamblea Legislativa. Es llamativo que a la fecha, lo que más se discute son las disposiciones de tipo militar y policial y no las de tipo sanitario, si de lo que se trata es de tratar una enfermedad y no la de “combatir” a un enemigo a fuerza de bala.
Quiero cerrar afirmando que las medidas de prevención de tipo sanitarias son importantes y necesarias. Asumir medidas y hábitos para evitar y reducir los contagios también. El hecho de contar con el mínimo de casos positivos y sin ningún fallecimiento hasta la fecha, es una noticia positiva. No obstante, la alerta por CORONAVID-19 no debe ser una justificación para imponer un estado de excepción que restringe la libertad de tránsito y de reunión, ni la violación de los derechos humanos, asumiendo que “primero hay que salvar las vidas humanas para después ver si se respetan los derechos”; tampoco justifica la naturalización de la remilitarización de la sociedad. Por lo tanto, un mal manejo de estas medidas aceptándolas como la solución única y posible por sus aparentes resultados cuantitavos del número de bajas, sólo justificaría un nuevo tipo de dictadura y de gobierno autoritario que -no dudo- quieran replicar en otros países.


viernes, 26 de julio de 2019

Ricky Marxtin Homenajea a Jon Lenin



Basado en la movilización anticolonial de Puerto Rico de julio de 2019, hago este vídeo que entreteje códigos de la Revolución rusa de octubre de 1917 encabezadas por Lenin y los Bolcheviques, ambientadas con una canción de Ricky Martin e imágenes de película de Sergei Eisenstein.

lunes, 23 de enero de 2017

ELVIS NO SABE BAILAR

ELVIS NO SABE BAILAR

Erick Tomasino


1.
Magic Wils lanzó el juego a la mesa mientras pidió a una de sus asistentes que le llenara el vaso con whisky. Siempre que recibía nuestra visita sacaba su juego de Risk para que la sesión de conspiración fuera una mezcla de tensión amena y cálculo estratégico. Mientras expandía el tablero sobre la mesa nos convidaba a acercarnos y hacernos de la partida. Magic Wils permanecía siempre sentado así que de inmediato nos ordenó que le acompañáramos a la mesa. De los que estábamos de pie, Buñuelo fue el primero en tomar una silla, le siguió Elvis y por último me senté yo. Pidan algo para beber y disfrutar que esto va para largo nos ordenó. Siempre era así, la partida de Risk se dilataba tanto tiempo que era necesario solicitar más y más botellas de whisky.
El Gordo Buñuelo solía jugar siempre con dos asistentes, una a cada lado, las que eventualmente se sentaban en sus piernas y que, a pesar del frío tropical que provocaba el aire acondicionado, se mantenían en delicadas ropas de lencería. Fumaba siempre dando la impresión de un vulgar gánster graso y asqueroso, por ello no desaprovechaba la oportunidad de hacerse acompañar de las edecanes que Magic Wils le conseguía en la agencia de modelaje que solía subcontratar la R.S.E. S.A. de T.V. donde trabajábamos.
Vaya piricuacos, tome cada quien sus fichas de colores y ya saben que las rojas no están permitidas en esta mesa, que acuérdense que este país será la tumba donde los… Magic Wils daba un generoso trago a su whisky hasta trabar los ojos en el horizonte y tarareaba el himno partidario. El juego daba inicio y mientras tanto (mientras tratábamos de conquistar territorios y declararle la guerra a nuestros adversarios) los tragos desfilaban imparables uno tras otro, si no perdías en el Risk, corrías el riesgo de caer derrotado por el alcohol sobre la alfombra que tapizaba el piso y ser víctima de la ronda de vejámenes de los sobrevivientes.
Elvis era el único que se mantenía en silencio. Apenas dejaba escapar un suspiro y en su rostro se notaba una risita nerviosa, bebía eso sí, sendos tragos de su vaso y miraba inquieto hacia todos lados, sudaba, se mordía los labios, miraba el reloj, la disposición de las piezas sobre el tablero, bebía, respondía a la mueca que alguna de las edecanes le lanzaba con la mirada perdida en sus adentros. Magic Wils que parecía estar siempre en todo, lanzó un comentario al aire como para ver quien lo cachaba pero evidentemente todos sabíamos que era dirigido a Elvis. A ver cuándo salen esos ridículos vídeos tuyos por el internet. Nos miramos unos a otros sin dar respuesta. Elvis reía tímido. Estás hecho un galán dijo Magic Wils esta vez acercándose en dirección de Elvis. Vaya que poner tu rostro para defender lo indefendible es de valientes y lanzarlos por las redes sociales es de una osadía que… Magic Wils reía con sarcasmo demostrando que todo lo que decía lo hacía en son de burla mientras se volvía a empinar su trago. Elvis trataba de evadir las provocaciones de Magic Wils quien cantando “suelta el mechón de tu pelo” despeinaba el gelatinoso flequillo que Elvis solía usar.
Vaya energúmenos, decía Magic Wils, es hora de pasar a otro nivel y cantando con desafino pidió a una de las chicas que le llevara una buena dosis de polvo blanco que él se encargaba de distribuir sobre la mesa sin importarle que un poco se dispersara sobre el tablero de Risk. Hoy si hijos de su router, aprovechen que ésta acaba de llegar de la isla de la fantasía por cortesía de uno de nuestros amigos de la tele. Al escuchar la orden, el Gordo Buñuelo tomaba un poco de aquella coca y se la ponía en las tetas de una de sus asistentes a quien inmediatamente después le daba su buen narizaso. Elévame con tus globos nena. Elvis con su peculiar mirada que parecía faro sin dirección, seguía inmutado frente a todo aquello. Mientras otra de las asistentes le acercó un billete de cien dólares a Magic Wils quien lo enrolló y lo usó para llevarse una línea con toda la pasión que eso le generaba. Esto es lo único bueno que hizo tu tata, le expresó a Elvis, traernos los dolaritos que para lo único que en verdad sirven es para darse sus buenos toques porque para lo demás no sirven para ni mierda puto pisto sin base, falso, como estas putas y como nosotros también o como este gordo cerote -dirigiéndose al Gordo Buñuelo- que para lo único que sirve es para darle paja a la gente en la televisión.
El estado de ánimo de Magic Wils nos incomodaba a todos, pero nadie decía nada pues sabíamos que alguna discordia con él podía significar nuestra sentencia de muerte. Esa tarde yo tuve algo de suerte pues no me dedicó ninguna de sus ofensas y podía sentirme un tanto ajeno de aquel palabrerío que manaba de la tosca boca de Magic Wils.
2.
Nosotros éramos del equipo de creatividad de la sección de editorial y censura de la R.S.E. S.A. de T.V. Un grupo propagandístico de élite que solíamos juntarnos una vez a la semana para esbozar y desarrollar los lineamientos de la estrategia editorial que debíamos llevar; si bien los cuatro éramos funcionarios de comunicaciones quienes trasladábamos las ordenes “de arriba” a todos los medios de comunicación bajo nuestro control: televisión, radio, prensa escrita y digital; teníamos amplios poderes para orientar lo que debía o no aparecer en esos medios; casi todos recibían nuestras órdenes, también contábamos con muchos ‘analistas’ que aparecían como independientes pero a quienes les dictábamos lo que deberían de decir en sus columnas o en los programas de opinión que eran arreglados también por nosotros.  Incluso orientábamos a líderes religiosos de todas las expresiones que salían diciendo cualquier cosa que nosotros les ordenáramos. Por ello, para motivar nuestra creatividad, los jefes siempre nos tenían las mejores condiciones; es decir un salón especial con mucho whisky, drogas y la compañía de lindas edecanes que la empresa prostituía con famosos clientes del jet set nacional. Más de una vez fuimos acompañados por alguna reina de belleza y hasta contamos con la presencia de alguna cantante mexicana ex-amante de un ex-presidente por cortesía de nuestra cadena aliada en aquel país donde dicen que se firmó la paz.
Esa tarde como todas las tardes en que nos reuníamos, tratábamos de hacer un análisis de lo que estaba aconteciendo y medir a través de fuentes poco transparentes lo que se decía en la opinión pública. Para nosotros hablar de opinión pública era medir en la práctica si nuestro mensaje había llegado a la mayor parte de la población, si ésta expresaba ‘libremente’ de manera casi literal los mensajes que nosotros imponíamos a través de la repetición incansable de estos a través de los medios. Dicen que ese método lo inventó un tal Goebbles, pero nosotros lo habíamos llevado a niveles más efectivos. Por ejemplo, si queríamos hacer mierda a un adversario de nuestros patrones, decíamos, de las formas más sutiles a las más obscenas, que esa persona era una mierda y si la gente luego de un sondeo de “opinión pública” repetía que esa persona era una mierda, sabíamos que lo habíamos hecho bien. Si por el contrario, los enemigos de nuestros patrones colocaban un tema en los medios que no les favorecía, nos correspondía a nosotros cambiar el mensaje y hacer que aquello se olvidara. Tuvimos mucho trabajo cuando se destaparon sendos casos de corrupción pero gracias a nuestros buenos oficios ya casi nadie los recuerda, a tal punto que jamás se investigaron. Todo esto lo hacíamos mientras nos drogábamos porque no había otra forma más efectiva para crear realidades paralelas y nuestros patrones lo sabían muy bien.
A nosotros nos gustaban las encuestas porque así podíamos medir la efectividad de nuestras campañas; por ejemplo cuando nuestro partido cayó en un bache por los mencionados casos de corrupción, hicimos una campaña para hacer creer que todos los partidos eran iguales de corruptos, una mierda; meses después casi todo el mundo opinaba de esa manera, la población repetía como un mantra “todos los partidos son iguales, son una mierda”. Nosotros sabíamos muy bien que una encuesta de percepción tiene como objetivo evaluar la influencia de los medios de comunicación en la población; por ello nosotros ordenábamos a los medios lo que debían decir y cómo lo debían decir; por ejemplo, si uno de nuestros adversarios estaba muy bien posicionado simplemente no publicábamos nada de él, no lo mencionábamos, lo desaparecíamos para anularlo por completo de la opinión pública. Cuando esto no funcionaba, entonces nos inventábamos una historia incriminatoria, multiplicando las ideas en las que se le inculpaba (y hasta se le sentenciaba). Si era un sujeto común, lo desaparecíamos y luego se justificaba que lo que había pasado le había pasado por pobre, otra simple víctima de la delincuencia común. Cuando estábamos de buen humor nos inventábamos campañas esperanzadoras para que la gente se identificara más con nuestros patrones con campañas como Pray for them o We are them, etcétera. Así la gente se conmovía ante el sufrimiento de nuestros jefes olvidándose incluso de sus propios problemas. Lamentábamos no tener una industria cinematográfica en la que podíamos producir sendos montajes fílmicos como en Hollywood, por ello sólo nos quedaban los noticiarios para mantener entretenida a la población con nuestras historias de ficción.
3.
Esto lo sabía Elvis como –evidentemente- todo mundo lo sabe. Lo que él no sabía era cómo hacerlo efectivo y por eso lo habían enviado con nosotros. Su tarea era inventarse una historia para distraer a la opinión pública con algún tema sin importancia mientras nosotros encontráramos un caso relevante que pusiera en jaque a nuestros adversarios. Pero Magic Wils se había alterado porque no comprendía cómo una persona incompetente como Elvis, había sido enviado a lo que él siempre consideró el grupo de élite de los aparatos de ideologización de los grupos dominantes. Pese a su pensamiento burgués nunca le habían gustado las prebendas, los hijos de papi que utilizaban sus ínfulas para escalar puestos. Y por eso aquel día le había entrado una gran cerotera contra el tímido muchacho.
Pero por un momento Magic Wils se había tranquilizado de la jodedera que tenía, estaba muy concentrado en el juego de Risk por atacar Venezuela, puso las fichas que le correspondían por norma, tomó los dados y anunció: ataco a Venezuela desde América Central. Elvis lo miró sin sorpresa pues había comprendido en poco tiempo que en el juego del Risk por una extraña razón, Venezuela era el territorio que más nos disputábamos. Hubo varios intentos pero no fue suficiente, por lo que el juego continuó y Magic Wils aprovechó para llenar su vaso y darse también un pericazo, momento en el que notó que el Gordo Buñuelo ya no estaba interesado en seguir jugando y lo miraba clavado con ojos de maniquí.
Vos gordo cerote, no sé cómo putas no te morís. El Gordo lo miró y sólo hizo una mueca que pretendía ser una risa. ¿Ya viste? me preguntó, parece que en este equipo sólo habemos dos personas valiosas, el resto es puro ripio el que nos han mandado. Este pedazo de mierda nada más sirve para ponerse loco y andarle tocando el culo a las chamacas en la tele. Me estás oyendo pedazo de mierda, cerotillo con ojos. Parecía que Magic Wils iba a sacar todo su repertorio de puteadas, cuando Elvis por fin reaccionó y le dijo: ya calmate, o sea, dejá en paz a la gente. Ve y este igualado que ni hablar puede, mirá mono cerote, si vos estás aquí es por puro cuello, entendés, que si no fuera por tu tata y por los de arriba, vos putiando estarías en la zona rosa o Miami. Elvis dejó entonces su impulso y volvió a quedarse callado.
En realidad todos nos quedamos como mudos pues sabíamos que si Magic Wils seguía tenso, más de alguno iba amanecer serenado en cualquier cuneta del país. Escúchenme bien hijos de su grandísima router, aquí nadie se me va poner al brinco, que el que la cague sabe que lo mato hasta con la punta de la moronga y luego doy la orden de que fue por vínculo con pandillas que así me he cargado a mucha gente para favorecer a los patrones. Magic Wils tomó otro trago y miró a su alrededor como esperando alguna reacción nuestra, quizá el último comentario no fue el más acertado pues lo ponía en una situación compleja, sobre todo ante Elvis que hasta ese momento desconocía tal dato. Así que respiró profundo, nos miró a todos –jalando mocos- se rió.
Elvis lo espetó, quería saber el trasfondo de su conducta y que porqué la había agarrado contra él. Magic Wills, enrojecido quizá por la vergüenza, quizá por el exceso de whisky respondió casi enseguida, como un empuje del instinto.
-Mirá mono, la mera onda que vos me caés mal porque sos un gran pipiolo, porque no la sabés menear.
El muchacho lo miró con incertidumbre, había tocado una fibra bastante delicada en su autoestima, dudar de su orientación sexual lo descompensaba a tal punto que los ojos se le pusieron brillosos. Como pudo, retomó el aliento y amenazó que abandonaría el equipo si tanta incomodidad nos generaba. Ese fue un golpe bajo pues sabíamos que si Elvis se retiraba, tendríamos represalias de los de arriba a tal punto de perder nuestro trabajo y así también cualquier oportunidad de escalar puestos. Nos miramos unos a otros y de forma casi coreográfica nos empinamos sendos tragos.
De manera insólita, Magic Wils se levantó de su asiento, se acercó hacia Elvis, se disculpó y como muestra de compensación por la ofensa, le pidió que escogiera a una de las chicas edecanes de la R.S.E. S.A. de T.V. y se la llevara a una de las habitaciones. Al principio Elvis no quiso aceptar pero ante la insistencia accedió. Las chicas se pusieron de pie formando una fila y como un desfile de modas pasaron ante los ojos de Elvis quien al final se decidió por una y esta lo llevó de la mano, el resto esperamos mientras hablamos de cosas sin importancia, clavados en la tele apostando sobre el nuevo embarazo o los problemas de drogadicción de la actriz de turno pensando cuál sería la estrategia para ocultar los problemas de nuestros jefes hasta que, un par de minutos después, la chica salió de la habitación con una expresión entre burla y frustración. Al notar nuestras miradas de interrogación, la chica apenas dijo:
-Ay dios, si a este bicho lo que le gusta es que le pongan su misma canción. Este Elvis no sabe bailar. 

Elvis salió despavorido del salón y sollozando se despidió de nosotros. Daba la impresión que no lo tendríamos de nuevo en el equipo. Magic Wils quitándole importancia al asunto se rascó una nalga y tirándose un pedo nos dijo que para esa semana hablaríamos de las prácticas masturbatorias en los funcionarios públicos y su relación con la calvicie y el sobrepeso. Todos reímos ante la ocurrencia. Ya teníamos tema para seguir distrayendo a la población.

lunes, 2 de enero de 2017

A BALAZOS NOS (D)ESCRIBIMOS

A BALAZOS NOS (D)ESCRIBIMOS
SOBRE EL ABORDAJE DE LA VIOLENCIA EN LA LITERATURA SALVADOREÑA

Erick Tomasino

Se ha vuelto común la apreciación de que la violencia es uno de los principales problemas del país. Es casi un tema insoslayable de conversación en diferentes ámbitos y por ende de preocupación al intentar explicarla y mucho más resolverla; y en el caso particular de la literatura un tópico relevante aunque esta se exprese a nivel descriptivo solamente. Pero debido a la complejidad del fenómeno no exista una idea común de cómo entenderla.

Cuando escuchamos la palabra violencia, irremediablemente nos remitimos a los hechos criminales que suceden diariamente y que tienen que ver con actos delictivos relativos a asesinatos, asaltos, agresiones, etc. cuya responsabilidad es asignada casi de manera automática a los grupos de pandillas juveniles conocidos como “maras”. Hecho que ha sido colocado por la prensa de tal manera que se considere el principal problema en El Salvador; sin embargo ello es sólo una forma en la que se expresa la violencia y que en todo caso, también es consecuencia de otra forma superior pero a la vez invisible: la violencia estructural.

Por violencia -nos dice Martín-Baró- “hay que entender la aplicación de una fuerza excesiva a algo o alguien, mientras que por agresión se entiende la violencia dirigida contra alguien con la intención de causarle daño. Violencia y agresión son conceptos que arrastran una valoración negativa, aunque hay muchas diferencias en el sentido con que los psicólogos emplean estos términos. (MARTÍN-BARÓ, 1997: 421).

En tal sentido, hay una diferenciación sustancial entre la violencia y la agresión. Esta última muchas veces confundida con la primera y concebida como la única forma de violencia. Por ello, la perspectiva histórica es necesaria para encontrar el sentido psicosocial de las diversas formas de violencia.  En la época en que Baró escribió el texto citado (conflicto armado) el autor identificaba tres principales formas de violencia que se distinguen en la vida social de El Salvador: “la violencia delincuencial, la violencia represiva y la misma violencia bélica”.

En la actualidad podríamos decir, que la que más se asume es la delincuencial, no obstante la forma superior a la que quiero hacer referencia es a la violencia estructural que tiene que ver con el sistema de organización social y económico que promueve la explotación, la dominación, la opresión como ejes esenciales para su reproducción, sino veamos como violento el hecho de que en país como El Salvador, apenas 160 personas concentran el 80% de la riqueza y que grandes empresas evadan impuestos por unos US$372 millones. También resaltar que en la actualidad se manifiesta en el tráfico de armas, drogas y personas como ejes de acumulación capitalista, pero que no se asumen como actos violentos dentro de un sistema que se basa en ellos para subsistir.

Por otro lado, Peter Waldmann, citado por Kohut (1999), en su artículo sobre la violencia política, distingue entre violencia personal, institucional y estructural. La violencia personal es definida como “una interacción social que se caracteriza por la imposición de pretensiones y esperanzas o, más simplemente, por el enfrentamiento corporal directo”. La violencia institucional, por su parte, es “el poder de mandar sobre otras personas, apoyado en sanciones físicas, que se concede a personas que ocupan ciertas posiciones”. Finalmente, su concepción de la violencia estructural, inspirada en la del investigador noruego Galtung, la define como “la causa de la diferencia entre la realización somática y espiritual del hombre y su realización potencial”. La violencia estructural no se puede imputar a una persona o institución determinada, sino —de una manera algo vaga— a las circunstancias reinantes que impiden; por ejemplo, que un enfermo pobre reciba el tratamiento médico adecuado. Este ejemplo hace ver que la violencia estructural pertenece, en última instancia, al campo de la violencia institucional, porque es la consecuencia de una situación política en el sentido más amplio. (KOHUT, 1999:195). Yo sumaría otra expresión de la violencia que no necesariamente tiene connotaciones negativas y esa es la violencia “revolucionaria” o de “resistencia”, como fuerza cuyo objetivo es romper los equilibrios existentes para transformar la realidad y socavar las estructuras que generan y reproducen la violencia.

Es así que para incorporar al análisis de la violencia en la literatura, es necesario primero apartarnos de todo apriorismo negativo e identificar por un lado el equilibrio existente y por otro asumir que la violencia es la fuerza que rompe con ese equilibrio. Cuál es el equilibrio y cuál es la fuerza que la rompe nos permite tomar postura para su abordaje.

A partir de lo anterior propongo analizar la violencia en la literatura a partir de su doble carácter: 1) la que aborda literalmente la violencia y sus distintas expresiones o formas y 2) la que es violenta en cuanto pretende la ruptura del canon dominante, buscando formas propias o novedosas.

Dicho esto, cuando se habla de violencia en la literatura es importante comprender los momentos históricos en los que desde la narración o la poesía, ésta ha asumido una posición o bien de seguimiento o aplicación a la literatura ya conocida o bien, de ruptura con los cánones establecidos. Para identificar el abordaje de la violencia en la literatura, quiero hacer distinción sobre el énfasis en las formas de violencia que abordan identificando períodos que podrían ser los establecidos por los momentos políticos de la historia salvadoreña definidos a partir de la guerra y conflicto armado, es así que se habla de una literatura de pre-guerra, durante la guerra y de post-guerra.

Sin ser exhaustivo se podría decir que el abordaje que ha hecho la literatura de la violencia tiene que ver con los períodos históricos en los que se ha desarrollado, enfatizando una u otra forma de la violencia; es así que en el caso de El Salvador se destaca en la literatura de “pre-guerra” elementos de la propaganda política con una opción y postura clara, usando un lenguaje violento en contra la pasividad de la palabra que en aquella época se consideraba a la tradición literaria nacional, teniendo a Oswaldo Escobar Velado quizá como su principal referente a la que le siguieron escritores de la Generación Comprometida.

En tanto que la literatura del período de guerra está marcada fuertemente por un testimonio militante, de contar experiencias de participación en el conflicto través de una “estética utópica” como diría Beatriz Cortéz (p. 24) que particularmente supera al momento político pues aún luego de la firma de los acuerdos de Paz en 1992 y más aún por ello, se amplió la producción literaria publicada con la narrativa testimonial que muchos excombatientes dieron a conocer.

Mientras que la literatura de post-guerra se define bajo “una sensibilidad que ya no expresa ni esperanza ni fe en los procesos revolucionarios utópicos e idealistas” (Idem.). Atención aquí que quisiera remitirme a no definir períodos como momentos estancos, sino más bien entender que existe un período de transición quizá inivisibilizado por haber olvidado la mirada a la producción de la literatura “durante la guerra” (al respecto ver los artículos de opinión de Vallejo-Márquez sobre “la generación olvidada”).

Los autores de los primero dos períodos señalados, adoptan una posición de denuncia frente a la violencia estructural y una posición a favor de la violencia revolucionaria, como parte del proceso por alcanzar un proyecto político popular. La denuncia de una violencia que proviene, en gran parte, de un sistema social excluyente, que no permite la participación de todos en una comunidad, pero que su vez se reconoce como miembro de un sujeto colectivo con potencialidades transformadoras; contrario al del período de post-guerra. “el tema de la violencia –dice Kohul- en tiempos democráticos, tema más difícil en cuanto que no conlleva la oposición blanco y negro propia de los tiempos de la dictadura. El estado ya no es, a priori, el enemigo, ni la resistencia armada puede estar, a priori, justificada.” (op cit. 208). Por lo que el abordaje de la violencia se va retomando, cuando lo hace, a las formas de violencia personal.

La literatura de la violencia en la actualidad podría bien referirse a aquella que aborda la violencia criminal (delincuencial) desde lo cotidiano o desde una perspectiva de la agresión. Para ello, el ejemplo característico en Latinoamérica -dice Orrego (2013) es el de la narrativa colombiana que ha propuesto el modelo conocido como “novela sicaresca” término se le atribuye al escritor y columnista Héctor Abad Faciolince, quien lo usó inicialmente en la década de 1990 para referirse a todas aquellas novelas y películas que tenían como protagonista un sicario, un adolescente quien mata por dinero. El término se usa al comparar este tipo de novelas con la picaresca española, tan popular durante el Siglo de Oro. Ambas siguen características muy similares, dentro de las que se pueden destacar el protagonista antihéroe con un pasado desconocido; el protagonista quiere mejorar su situación de vida pero fracasa; y el uso del naturalismo y realismo para describir los aspectos más desagradables de la realidad.

Por ello no sería sorpresivo que a partir de una percepción desde el sentido común, en El Salvador se instaure una literatura de la mara, lo cual me parece que inició en el campo de los audiovisuales con lo logrado por el documental “La vida loca” de Christian Poveda, quien al presentarnos la cotidianidad de un grupo de una pandilla, consigue uno de los objetivos de toda narrativa: identificarnos con el personaje. Herencia que vemos continuada aunque un poco más matizada en la película “Malacrianza”. En cambio podemos encontrar, si se le puede ubicar de esa manera, a la narrativa periodística de corte criminal, como el que realiza un periódico digital que bajo una cortina de “periodismo de investigación” nos presenta situaciones que tienen que ver con el lado humano del crimen y que logran el objetivo de que muchos de sus lectores lo retomen como hechos explicativos de un fenómeno social, logrando el objetivo señalado de identificarnos con el sujeto de la historia hasta tal punto de considerarlos víctimas inocentes de la marginación y que muchas personas leen con desorbitado morbo.

En lo personal me parece más aleccionadora y temeraria me parece la propuesta del hondureño Jorge Martínez Mejía en su libro “El mundo es un puñado de polvo” en la cual los protagonistas son miembros activos de una mara y que en el desarrollo de la historia nos lo presentan no como viles vándalos, sino como seres humanos con historia, que crecen en ciertos contextos y ciertas relaciones que los van llevando finalmente a ser quienes son. En el país me parece necesario resaltar y sin ser exagerado, una obra de ruptura con el poemario “El Disparo” de Luis Borja, quien desde un lenguaje poético pero directo aborda varias dimensiones de la violencia aunque todavía no se profundice -y no debería ser su objetivo- en formas de violencia más estructurales  y cuya propuesta está siendo retomada por otros poetas coetáneos, no así en la narrativa que si bien trata de formas de violencia me parece que no logra su cometido por ser escritos desde la pedante comodidad de los escritorios de la diáspora que no vive el día a día del “paniqueo colectivo”.

Cabe señalar que existe el riesgo de institucionalizar el tema de la violencia (de la violencia criminal) en la literatura frente al ansia de la industria editorial por encontrar el Tema que despierte pasión y morbo en potenciales lectores y no de encontrar en ella la posibilidad de comprenderla en su contexto específico; más aún, que se imponga una sola visión porque es lo que demanda un público acostumbrado al morbo y la superficialidad.

Para finalizar quisiera enfatizar que en este caso habría un riesgo de instalar una literatura de la violencia (o literatura de la mara más en específico) como el nuevo canon en la producción salvadoreña, como de algún modo se ha institucionalizado el tema del narcotráfico en la producción artística colombiana; en ese sentido, aquella literatura marginal o subalterna puede pasar a ser la literatura dominante y “oficial”, “canónica” que escribe sobre lo “violento”, pero que deje de ser fuerza que contraste contra el equilibrio de la industria literaria del entretenimiento.


DOCUMENTOS CONSULTADOS:

CORTEZ, Beatriz. (2010). Estética del cinismo. Pasión y desencanto en la literatura centroamericana de postguerra. F y G Editores. Guatemala.
MARTÍN-BARÓ, Ignacio. (1997). Acción e Ideología. Psicología social desde Centroamérica (I). UCA Editores. 8° edición.
KOHUT, Karl. (1999). Política, violencia y literatura. Congreso Anual de la Asociación Alemana de Investigación sobre América Latina (ADLAF). Hamburgo.

ORREGO, Jaime. (2013). Literatura y violencia en Colombia: del fracaso de la sociedad y el estado, a la búsqueda de la solución. Seminario Permanente de Humanidaes. 7 de agosto.

viernes, 28 de octubre de 2016

CRÓNICA DE UNA EMERGENCIA (III)

CRÓNICA DE UNA EMERGENCIA (III)

Erick Tomasino.


Siguiendo con esta crónica. El día que mi abuela fue ingresada al hospital, a pesar de los comentarios de la enfermera, el hecho de que ella estuviera rodeada de profesionales de la salud me tranquilizaba.

Por la tarde fuimos con mi hermana y otros familiares a visitarla y saber cómo iban las cosas, nos turnamos pues para la visita sólo entregan una tarjeta y debíamos verla uno a la vez; mi hermana fue la última en entrar y al salir salió más preocupada. Le dijeron que un familiar tendría que quedarse para asistirla, que debía ser una ‘hembra’ para que le estuviera dando la comida, la bañara y le diera los cuidados. Que eso se hacía con todos los pacientes y que así tenía que hacerse con mi abuela. Nos llamó la atención pues con base a nuestra experiencia en otros hospitales, jamás nos habían pedido eso. Podría ser algo lógico si no fuera porque en ningún sitio del nosocomio se informa sobre esa “política” y más aún, que esos sitios no tienen la infraestructura para que las cuidadoras se queden internadas de igual manera que las pacientes.

Veamos: por cada paciente hay una cama, en cada sala hay aproximadamente ocho camas separadas una de otra por casi cincuenta centímetros, es decir que con suerte hay alguna mesa para ubicar equipo médico u otros utensilios, mucho menos para ropa o productos de higiene de cada paciente. Por lo general estos están sobrepuestos en la cama. Apenas hay espacio para sillas, en general las visitas están de pie o sentadas en el borde de las camas –si esto es posible según el estado de la persona enferma- Para ir al baño, hay que salir de la sala y en horarios de ducha, se topan personas de las diferentes salas. Sin profundizar más en la descripción la pregunta es ¿qué condiciones hay para que una persona cuidadora –por lo general una familiar- esté las veinticuatro horas el tiempo que la enferma queda ingresada? una persona que también come, se ducha, va al baño, duerme… y qué pasa con aquellas personas que no tienen una persona cuidadora disponible (como pudo ser el caso de mi abuela) ¿Cuál es la función del personal de enfermería?

Con todas estas inquietudes nos fuimos esa tarde-noche. Además mi hermana me dijo que había que estar el siguiente día a las siete de la mañana para poder consultar al médico sobre el caso de mi abuela. Eso me sacó de onda pues pensé que se podría aprovechar la hora de visita para consultar sobre el estado de salud del familiar. Pero como ya había varias situaciones incómodas, decidí asistir a las siete de la mañana del siguiente día para saber qué me decía el médico.

Acudí ese nuevo día a las siete de la mañana. Después de explicarle al vigilante de la entrada y que luego de un par de consultas me dejara entrar, llegué a la sala indicada. Una de las enfermeras me pidió que me sentara en una salita cerca del mostrador donde se supone dan información y que esperara por el doctor para consultarle. Yo le pregunté cómo iba a reconocer al “doctor”, ella me miró fijamente, yo le hice saber que como veía a muchos doctores y que además a todos les llaman así, se me iba hacer muy difícil saber a cuál de todos ellos tendría que consultar. Ella me dijo un tanto extrañada que esperara que ella le diría a “el doctor” que yo estaba esperándolo.

En la espera pude notar la dinámica de aquel sitio. Las cuidadoras llevando a sus familias –las que podían andar- a la ducha. Otras dando de comer, alguna que otra intentando descansar en una de las pocas sillas disponibles. Y algo que me llamó la atención fue presenciar cómo una enfermera no quiso atender a una anciana que se encontraba en una camilla en el pasillo simplemente porque no le daba gana. ¿Y esto pasa todos los días? Hubo en mí una mezcla de emociones que no logro describir.

Luego de casi dos horas –es decir casi a las nueve- aparecieron dos doctores, me avisaron que uno de ellos era el que había estado esperando. Me acerqué y frente a mí se puso a opinar con su colega, tomando decisiones sin consultarme a mi ni mi abuela; luego me informaron de la condición de la fractura y lo que habría que hacer, de las pruebas que habría que tomar y el tiempo que eso tomaría. Pues si eso hay que hacer ni modo nos dijimos con mi abuela. Ellos se fueron a ver otros pacientes y yo me quedé un rato con  mi abuela pensando que pronto llegaría la enfermera a sacarme.

Pero no fue así, quien se asomó fue otra enfermera y me dijo que debía de seguir a la mujer que iba allá caminando. La seguí y al alcanzarla me pidió que la acompañara, fuimos hasta una oficina, muy amable me pidió que me sentara. Me informó que a mi abuela le tenían que hacer un examen, firmó un papel y me dijo que con ese papel fuera a una clínica privada a una cuadra del hospital, que con su firma el examen sólo costaría veinte dólares pero que sólo lo podía solicitar en esa clínica. Y que si andaba los veinte dólares que lo fuera hacer en el momento pues el especialista sólo llegaba los sábados por la mañana al hospital. Vi la hojita que me había dado con su firma y sello. Entonces entendí que era una trabajadora social. Aunque por las circunstancias también parecía la que “bisniaba” con los consultorios privados. ¿Por qué no hacían ese examen en el hospital? ¿Por qué debía ir sólo a aquella clínica? ¿Por qué hay profesionales que se prestan a estas cosas?

Fui al consultorio privado aledaño al hospital nacional, me atendió una mujer y sin más preguntas me cobró los veinte dólares, ni siquiera me entregó comprobante (¿evasión de impuestos?) y volví al hospital confiado en que aquel desconocido especialista llegara el único día que puede llegar pues me imagino tendrá otros trabajos por fuera.

Otras cosas sucedieron pero ya no hago más largo el cuento…


P.D. Estarán consientes estas personas que lo que hacen es que la gente (que puede) decida mejor acudir a los servicios privados de salud. Que con sus acciones justifican que el servicio se privatice en lugar de luchar por el servicio público con gratuidad y calidad bajo el entendido que la salud es un derecho humano y no una mercancía. Sin hablar de la vocación y esas cosas que no dan de comer…