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jueves, 7 de agosto de 2025

Presencia de María de Baratta en la canción popular salvadoreña

Presencia de María de Baratta en la canción popular salvadoreña


Erick Tomasino.

La búsqueda de una identidad colectiva a partir de procesos de recuperación de la propia cultura indo-afro-mestiza, junto con el posicionamiento de la clase trabajadora como sujeto central y protagónico de los procesos de liberación, fue el sello distintivo de muchas de las expresiones de la nueva canción latinoamericana.

Con precursores como Violeta Parra y Víctor Jara, referentes de la nueva canción chilena o Atahualpa Yupanqui y Mercedes Sosa en la construcción del Nuevo Cancionero Argentino, parte del movimiento de la canción popular salvadoreña encontró una guía en el trabajo de María de Baratta cuya dedicación en la investigación y documentación del folclor regional, de canciones tradicionales, instrumentación, ritmos y danzas autóctonas, inspiró a algunos artistas a definir una estética acorde a la construcción de una identidad nacional y popular.



De seudónimo Yara Maya en honor al origen lenca de su abuela paterna María Mendoza de Baratta es considerada la primera investigadora del folclor salvadoreño y referencia en la etnomusicología de la primera mitad del siglo XX. Pianista, compositora y musicóloga, nació en San Salvador el 27 de febrero de 1890. Escribió 14 obras musicales y 25 estilizaciones folclóricas, es decir, la reinterpretación y adaptación de elementos del folclor sobre temas autóctonos como bailes, música y vestuario, para su representación escénica. De sus trabajos musicales solo algunos fueron publicados. Quizá el más conocido es el Canto al Sol, Can calagui tunal o Kan Kalahui Tunal.

Su extenso trabajo de campo realizado durante las décadas de los 30 y 40, fueron publicados por el Ministerio de Cultura en 1951 en una obra dividida en dos volúmenes llamada Cuzcatlán Típico. Ensayo sobre etnofonía de El Salvador. Folklore, Folkvisa y Folkway.

Es de este ensayo que algunos grupos del movimiento de la música popular salvadoreña se orientaron en la búsqueda de una identidad cultural propia. Casos como Güinama (del lenca ´Tu Pueblo´) decidieron nombrarse así, después de leer aquel libro con la idea de tener una identidad propia de las culturas de los pueblos originarios de lo que hoy es El Salvador (mayas, náhuat-pipil, nonualcos, lencas...), incorporando ritmos e instrumentación propia.

Entre varias de sus creaciones, este grupo realizó una adptación de la copla El Pitero que aparece en el primer volumen de Cuzcatlán típico. La canción está incluida en el único álbum grabado por el grupo: Caminemos, publicado en Costa Rica en 1987.


Baratta, 1951, pp. 256 y 257.

El tema tiene algunas variaciones particularmente llamativas, en la transcripción de Baratta donde dice: Las veces que chupo/ nada más son dos:/ invierno y verano/ por la graci´e Dios. En la letra de la canción de Güinama es sustituido por: Los días que hecho riata/ nada más son dos: /invierno y verano/ por gracia de Dios. Y la otra: Dispensen, señores,/ lo mal qui cantado,/ perui´estoy de goma/ y niun trago me han dado. Cambiada por: Dispensen señores,/ lo mal que he cantado,/ pero el paquetazo/ me tiene chingado. Advierto que además de la omisión de algunas estrofas, los cambios son por la contextualización de la situación de la clase trabajadora y las políticas económicas durante el gobierno de Duarte conocidas como el «paquetazo».



Por otra parte, varias coplas tradicionales recopiladas por Baratta, algunas de ellas inlcuidas por Roque Dalton en las Historias prohibidas del pulgarcito (1974), fueron musicalizadas por el cantautor José William Armijo en un registro conocido como Las bombas de la negrita. En una publicación en una red social, Armijo cuenta el origen de ese tema:

«Cuando compuse la canción, yo andaba leyendo el libro de María de Baratta y encontré muchísimas bombas, también acababa de leer el libro de Roque Dalton donde retomó las bombas de María de Baratta. En mi primer viaje a México, cuando la comunidad de estudiantes salvadoreños me invitaron a cantar al instituto Zacateco, me pedían canciones folclóricas, entonces me puse a improvisar las bombas y nació por casualidad la canción "Negrita si me querés" o las "Bombas de la Negrita" conocida con el nombre de "La Negrita"1».

La referida canción aparece en el álbum de 1981 «El Salvador... ¡venceremos!» (Compsound, Suiza). La Negrita también fue interpretada por el grupo de proyección latinoamericana Xoltl y grabada en el caset «Música Latinoamericana» (San Salvador. S.f.). En esta producción también aparece el tema El torito pinto, parte de la tradición musical documentada por Mendoza de Baratta.

Baratta además recupera un canto tradicional de los pueblos de Izalco llamada Tiáhuit Tzuntzunat (Vamos a Sonsonate, en náhuat) texto que también aparece en la citada obra de Dalton, aunque como observa Rafael Lara Martínez (2012), existen diferencias entre ambos: «Las discrepancias de transcripción reproducen los originales de Dalton, al igual que la confusión entre el náhuat-pipil y el náhuatl-mexicano. El texto de Baratta también lo reproduce Toruño (1957: 49-50) sin errores de transcripción, pero confundiendo la lengua mexicana con el náhuat-pipil)2».

Una interpretación musical de Tiáhuit Tzuntzunat, es la realizada por Luis López Ayala con arreglos de Eugenio Andrade (ambos ex integrantes de la Banda Tepehuani). Esta canción, como muchas otras composiciones de María de Baratta interpretadas por Luis López, están disponibles en su canal de youtube3.

María Mendoza de Baratta fallece en San Salvador el 10 de junio de 1978. Queda en la historia como, si no la única, la principal investigadora de las tradiciones musicales de El Salvador de la primera mitad del siglo XX, otras voces se sumarán en esa búsqueda, entre las que están referentes de la canción popular salvadoreña como Salvador Marroquín, Guillermo Cuéllar, Paulino Espinoza, Roberto Quezada, Franklin Quezada o Pati Silva.

Como nos señala Mendoza de Baratta en su trabajo, por mucho tiempo la tradición musical salvadoreña fue transmitida de generación en generación por medio de la memoria y el oído; en nuestro tiempo considero importante investigar y preservar el legado de nuestra música accediendo siempre a la memoria y también al archivo, lo que nos permite tejer diálogos entre el pasado y el presente identificando continuidades y rupturas en la canción popular salvadoreña.

Santander, 10 de junio de 2025.



Fuentes consultadas:

Baratta, María de. (1951-1953). Cuzcatlán típico. Ensayo sobre la Etnofonía de El Salvador. Folklore, Folkvisa y Folkway (dos volúmenes). San Salvador: Ministerio de Cultura.

Dalton, Roque. (1974). Las historias prohibidas del pulgarcito. México D.F.: Siglo XXI editores.

Lara-Martínez, Rafael y Mc Callister, Rick. (2012). El legado náhuat-pipil de María de Baratta. San Salvador: Fundación Accesarte.

MUPI. Biografía de María de Baratta. Museo de la Palabra y de la Imagen. San Salvador. Disponible en: https://museo.com.sv/2010/11/biografia-maria-de-baratta/

Toruño, Juan Felipe. (1958). Desarrollo literario de El Salvador. San Salvador: Ministerio de Cultura.

1Comunicación de William Armijo en un mensaje a Luis López Ayala. 12 de julio de 2022.

2Cfr.: Baratta (1951); Toruño (1958) y Dalton (1974).

viernes, 24 de enero de 2025

Eugenia. Para que no caiga la esperanza


Eugenia. Para que no caiga la esperanza

Ana María Castillo Rivas, “Eugenia”, nació en San Salvador el 7 de mayo de 1950. Inició estudios de Psicología en la Universidad Centroamericana “José Simeón Cañas”, UCA en 1970. Entre 1971 y 1973, milita en la Juventud de Estudiantes Católicos (JEC) y trabaja en Acción Católica Universitaria (ACUS).

En 1974, comienza a colaborar en la Federación Cristiana de Campesinos Salvadoreños (FECCAS) desde la cual aporta a la construcción de la alianza con la Unión de Trabajadores del Campo (UTC) en la cual se crea la Federación de Trabajadores del Campo (FTC). Esta experiencia práctica, aunada a estudios del marxismo-leninismo, le impulsan a incorporarse, en febrero de 1975, a las Fuerzas Populares de Liberación (FPL). Después de la masacre estudiantil del 30 de julio, participa en la toma de catedral metropolitana en agosto de ese año y en la creación del Bloque Popular Revolucionario (BPR).

Como militante de las FPL, Eugenia asume responsabilidades político militares, trabaja en la construcción del partido revolucionario del cual pensaba: «Sin un Partido de la clase obrera, vertebrado sobre los principios del marxismo-leninismo y estrechamente vinculado a las masas populares, jamás podremos garantizar el triunfo de la Revolución Popular y la construcción al Socialismo» (Carta escrita en julio de 1980).

El 17 de enero de 1981, a pocos días de iniciada la ofensiva general por el FMLN, en un retén sobre la carretera de San Martín a Suchitoto, Eugenia fue ametrallada junto a tres compañeros más, identificados como Ernesto, Mauricio y Luis.

Eugenia, al momento de su muerte, era miembro del Concejo Revolucionario de las FPL y formaba parte del Estado Mayor del Frente Central Felipe Peña de esa organización, que hacía parte Frente Central Modesto Ramírez del FMLN.

El músico argentino-costarricense escribió una canción llamada Eugenia, publicada en el álbum Eugenia: Para que no caiga la esperanza (Pentagrama, México, 1983). El disco Eugenia, también incluye las canciones Así y Era Necesario Que Ustedes Cayeran (con base en poemas escritos por Javier, compañero de vida de Ana María).

El tema Eugenia también se publicó en el álbum Abril en Managua (fonomusic, 1984). La novela testimonial «No me agarran viva: La mujer salvadoreña en la lucha», de Claribel Alegría y D.J. Flakoll (UCA, 1987). se inspira en la vida de Eugenia.

Eugenia representa un ejemplo de la participación de la mujer salvadoreña en la lucha revolucionaria, es la unión entre ideal y compromiso en la construcción de una sociedad nueva. Ejemplo que queda retratado en esas canciones que nos ayudan a mantener viva su memoria.


 

lunes, 2 de septiembre de 2024

La Misa Popular Salvadoreña


L
a Misa Popular Salvadoreña

Compuesta por el cantautor Guillermo Cuéllar, la Misa Popular Salvadoreña forma parte del corpus de misas populares creadas en Centroamérica junto a la Misa Popular Nicaragüense (1968) y la Misa Campesina (1975); de acuerdo a López Vigil en el documento «Misas Centroamericanas. Transcripción y comentario teológico»:

«La misa popular salvadoreña nace en medio del trabajo pastoral de las comunidades de base de San Salvador, en los años [de] 1978 a 1980. Sus cantos son producto del acompañamiento pastoral dado a las [Comunidades Eclesiales de Base] de San Salvador, concretamente de la parroquia Zacamil y de la parroquia de la Resurrección.

La misa popular salvadoreña es fruto, en letra y música, de Guillermo Cuéllar (Pikín) trabajando en colaboración en medio de estas comunidades de base, con la asesoría teológica del P. Plazido Erdozain». (1988, p. 21).

Cronista de la iglesia popular -en palabras del también músico Paulino Espinoza- Guillermo Cuéllar escribe a petición de Monseñor Romero un cántico al Divino Salvador del Mundo para ser interpretado en las festividades dedicadas al patrono católico de San Salvador. A raíz de esa solicitud compone el tema «Gloria al señor». Monseñor Romero se refiere a él en su última homilía dominical del 23 de marzo de 1980.

«Una nota simpática, también, de nuestra vida diocesana: que un compositor y poeta nos ha hecho un bonito himno para nuestro Divino Salvador. Próximamente, lo iremos dando a conocer: ‘Vibran los cantos explosivos de alegría, voy a reunirme con mi pueblo en catedral, miles de voces nos unimos este día, para cantar en nuestra fiesta patronal’. Y así siguen estrofas muy sentidas por el pueblo. La última es muy bonita: ‘Pero los dioses del poder y del dinero, se oponen a que haya transfiguración, por eso, ahora vos sos, Señor, el primero, en levantar el brazo contra la opresión». (Mons. Óscar Romero).

El canto de Gloria es la composición principal de la Misa, el disco es completado con canciones que Guillermo Cuéllar había compuesto desde 1976 producto de su experiencia con las CEBs inspirado en las enseñanzas del Padre Rutilio Grande a quien acompañó en su labor pastoral y de Monseñor Oscar Romero con quien trabajó en el Arzobispado de San Salvador.

La Misa Popular Salvadoreña fue grabada en agosto de 1980 en México con la participación del grupo Yolocamba I Ta y la Banda Tepehuani, acompañado de la mexicana Cecilia Regalado y del escritor Luis Melgar Brizuela; y gracias al apoyo de Monseñor Sergio Méndez Arceo, obispo de Cuernavaca, reconocido impulsor e ideólogo de la Teología de la Liberación y creador de la Misa Panamericana (Galí, p. 178). La obra musical es reconocida como uno de los principales documentos producidos por la teología de la liberación.

«La misa popular salvadoreña es por tanto una de estas expresiones poético-musicales que tiene la particularidad de reunir en su contexto creativo compositivo, la doctrina teológica pastoral de dos santos de la iglesia de América. Rutilio Grande y Mons. Oscar Romero». (Uribe Ulloa, 2021, p. 123).

Su primera edición fue realizada en Colombia con un tiraje reducido y distribuido para el movimiento de solidaridad cristiana entre noviembre y diciembre de 1980, la Misa fue acreditada al grupo Yolocamba I Ta. Luego le siguen varias publicaciones en varios países como por ejemplo: Pläne, Alemania 1982; Solidaridad, Holanda, 1982; Otra edición en Canadá en 1984; Suomen Kristillinen Ylioppilasliitto, Finlandia, 1984; Prensa Vinga, Suecia, 1988; entre otras. Sus ediciones más recientes que pueden encontrarse en plataformas digitales son: «Misa popular salvadoreña veinticinco aniversario» grabada por el grupo Exceso de Equipaje (Musa, 2005).

Valga mencionar que algunos sacerdotes de línea conservadora pretendieron prohibir la Misa Campesina Salvadoreña, así como se había solicitado la prohibición de la Misa Campesina Nicaragüense. Pero esta se ha seguido cantando en los actos de la iglesia popular que la ha hecho propia, pues:

«esta misa salvadoreña es una pieza antológica de una teología y espiritualidad enmarcadas dentro de una lectura histórica de la fe cristiana, madura y bien elaborada, dentro del contexto de la lucha popular liberadora… La misa fue y sigue siendo un instrumento pedagógico y concientizador. Y sigue siendo hoy una pieza maestra de la espiritualidad liberadora del pueblo salvadoreño». (Vigil, 1988, p. 23).

La Misa fue interpretada de forma completa por primera vez junto a otras canciones dedicadas al Obispo Mártir en un concierto realizado en el año 2018 con la participación de Guillermo Cuéllar, miembros históricos de los grupos Yolocamba I Ta, Tepehuani, Cutumay Camones, Güinama; así como también de Signo Azul, Son ¾, las Musas Desconectadas y la Cayetana.

La Misa Popular Salvadoreña es una obra musical de importancia histórica que cuenta con múltiples ediciones y ha sido traducida a varios idiomas. Su contenido pedagógico ha trascendido lo meramente religioso y su aceptación se ha expandido a eventos ecuménicos, tanto que sus canciones son interpretadas no solo en las misas sino que también en aquellos actos organizados por el pueblo que ha sabido recibir su mensaje esperanzador y liberador.


Misa Popular Salvadoreña

  1. Canto de entrada. Vamos todos al banquete

  2. Señor, ten piedad (dedicada a los mártires del Despertar, P. Octavio Ortíz)

  3. Gloria. Gloria al Señor

  4. Canto interleccional. Nosotros pensamos que era la verdad

  5. Ofertorio. Todos te presentamos

  6. Santo, santo, santo. Santos horizonte

  7. La paz / Cordero (el destazado en la cruz)

  8. Canto de comunión. El banquete ya está listo

  9. Canto de meditación. Canto de Eclesiastés 3:3. Todas las cosas tienen su tiempo (Paulino Espinoza)

  10. Canto de despedida. Cuando el pobre crea en el pobre

 

Fuentes consultadas

Galí Boadella, Montserrat. (2002). Música para la teología de la liberación. Anuario de Historia de la Iglesia, 11: 177-188. Servicio de Publicaciones de la Universidad de Navarra.

Uribe Ulloa, Héctor. (2021). Misa popular salvadoreña: banquete y transfiguración. En revista Anales de la teología de la Universidad Católica de la Santísima Concepción. Volumen 23.1. Concepción. Pp. 109-132.

Vigil, José María y Torrellas, Ángel. (1988). Misas Centroamericanas. Transcripción y comentario teológico. Managua: Centro Ecuménico Antonio Valdivieso y Comunidades Eclesiales de Base de El Salvador.


 


 

domingo, 4 de agosto de 2024

Exceso de Equipaje


Exceso de Equipaje

Por: Erick Tomasino.

Uno de los grupos referentes de la música popular salvadoreña de la post-guerra y de la nueva canción latinoamericana que surgió a mediados de los 90 y que fue consolidándose con el tiempo es sin lugar a dudas Exceso de Equipaje.

Fundado por tres experimentados músicos y compositores: Guillermo Cuéllar, Paulino Espinoza y Álvar Castillo, quienes ya habían coincidido en el grupo Yolocamba I Ta de inicios de la década de los 80. Esta formación se presenta por primera vez en público el 11 de julio de 1996 .

El nombre de la agrupación hace referencia a la abundante experiencia que los músicos fundadores aportaron desde el inicio: Paulino Espinoza como miembro fundador del grupo Yolocamba I Ta en el que compartió varias de sus composiciones y que también además estuvo en el grupo Cuestarriba; Álvar Castillo, formado en composición musical quien había sido también miembro del grupo Mayo de finales de los 70s y Guillermo Cuéllar que entre su basta experiencia se puede mencionar el haber sido miembro del grupo Sembrador, integrante de la Banda Tepeuani; además de ser el autor de la Misa Popular Salvadoreña, una producción que cuenta con múltiples ediciones en diversos países.

Esta formación original cambiará en 1998, cuando Álvar Castillo deja la agrupación y se incorpora al músico, maestro, director y compositor Juan Carlos Berríos; en 1999 tras el retiro de este se integra al tecladista Alberto Masferrer quien recién había sido separado de la Internacional Orquesta de Los Hermanos Flores y que estuvo desde 1999 hasta su deceso en el año 2006. Luego del fallecimiento de Masferrer, regresa a la alineación Juan Carlos Berríos. De esa forma Exceso de Equipaje se mantiene siempre como trío aunque contando con colaboraciones puntuales de otros músicos.

Discografía:

Regalo para el niño (1997)

Misa mesoamericana (2000)

Dos Alas, poemas musicalizados de Alfredo Espino (2000)

Canasúnganana (2003)

Misa popular salvadoreña (25 aniversario de la primera edición) (2005)

El grupo realiza innumerables presentaciones en festivales de música popular, en universidades, en eventos de las comunidades históricas; además de hacer giras internacionales como por ejemplo: 1997 y 1998: Nicaragua. 1998 y 1999: Wisconsin, MN, y Los Ángeles 2003: Kansas, USA, 2009: País Vasco, Estado español. Escenarios en los que han compartido con músicos de música popular de diversas nacionalidades y generaciones.

La mezcla de bagaje cultural y claro posicionamiento político, hacen del grupo Exceso de Equipaje uno de los referentes de la música con compromiso social; es la conjunción de talentosos músicos que con sus originales producciones siguen aportando al repertorio de la música popular desde El Salvador.


Agradecimiento especial a Guillermo Cuéllar por aportar mucha de la información para este texto.

Fuentes:

Cuéllar, Guillermo. Comunicación personal. 27 de abril de 2024.

Exceso de Equipaje http://expaje.blogspot.com/2007/01/exceso-de-equipaje.html?m=0

viernes, 3 de mayo de 2024

Poema Vamos patria musicalizado

Vamos patria a caminar

Otto René Castillo

 

Por: Erick Tomasino.

Vamos patria a caminar, es un poema del escritor y revolucionario guatemalteco Otto René Castillo (25 de abril de 1936-23 de marzo de 1967) publicado en el libro «Vamos patria a caminar» en 1965. Otto René inició su militancia desde muy joven en el Partido Guatemalteco del Trabajo (el Partido Comunista de Guatemala). A consecuencia del Golpe de Estado contra el gobierno de Jacobo Árbenz, tuvo que exiliarse en El Salvador donde se integró al Partido Comunista Salvadoreño (PCS). En la Universidad de El Salvador (UES) junto con el también poeta comunista Roque Dalton, fundaron el Círculo Literario Universitario.

El compositor salvadoreño Luis Díaz-Hérodier, miembro fundador del grupo Mahucutah, musicalizó este poema que, en palabras del también músico y compositor Guilermo Cuéllar, se ideó «bajo un concepto de arreglo coral adaptado a una banda o grupo musical». La canción, con las adaptaciones de Díaz-Hérodier, ha sido interpretada por varias agrupaciónes como por ejemplo la BandaTepeuani o el grupo Anastasio Aquino. Un primer registro se encuentra en la película de 1984 «Un canto por la paz» realizada por el Instituto Cinematográfico El Salvador Revolucionario (ICSR)*.

Banda Tepeuani

La Banda Tepeuani grabó este tema en 1985 en los estudios de Radio Progreso en La Habana, Cuba, con el acompañamiento de la Orquesta de Cuerdas del Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT). Época en que grabaron otras canciones para el álbum «Todos queremos la paz» aunque Vamos patria no fue incluído en el disco -desconozco los motivos de ello-.

Para 1985, la Banda Tepeuani estaba formada por: Eugenio Andrade (piano, guitarra, voces, arreglos musicales), Godofredo Echeverría (teclados, voces, percusiones), Guillermo Cuéllar (voz, guitarra, percusiones), Rigoberto Osorio (bajo eléctrico, voces), Erick Trabanino (flauta, voces) y Francisco Astacio (guitarra, violín, voces, percusiones).

El otro registro es el del grupo Anastasio Aquino (en ese momento era un dúo formado Ana María Leddy y Karen Granadino) que fue grabado en una presentación en la ciudad de Montreal de la provincia de Quebec, Canadá.

Comparto un vídeo homenaje que hice con el audio de la Banda Tepeuani:


 

Y el vídeo con el audio del grupo Anastasio Aquino: 



*El Instituto Cinematográfico de El Salvador Revolucionario (ICSR) se formó en 1980 produciendo el primer documental de largometraje salvadoreño: «El Salvador: El Pueblo Vencerá». Fue la expresión de las Fuerzas Populares de Liberación (FPL) de crear un instituto cinematográfico.

viernes, 9 de junio de 2023

Güinama [Grupo Vocal]

 Güinama [Grupo Vocal]

En la Asamblea de fundación de ASTAC.

Por: Erick Tomasino.

A finales de los años 70 en la Universidad Centroamericana «José Simeón Cañas» [UCA], se forma el coro universitario dirigido por Salvador Marroquín, de ese coro salieron algunas voces que conformarán Güinama (Tu Pueblo, en idioma Lenca-Potón) y que nace formalmente el 14 de agosto de 1981.

El nombre surge del libro «Cuzcatlán Típico» de Maria de Baratta, con la idea de tener una identidad propia de las culturas de los pueblos que habitaban lo que hoy es El Salvador, con ritmos e instrumentación propia. Con esa decisión se formó este grupo vocal polifónico.

Integrado por Paty Silva, Ani Castellanos, Mario López, Ernesto Castellanos y José Luis Guzmán entre 1981 y 1983. En 1984, Ani y Ernesto dejan la agrupación y se incorporan Marisol Salinas y Juan Carlos Sánchez. Manteniendo al maestro Salvador Marroquín como el principal arreglista.

Con el propósito de rescatar las tradiciones musicales salvadoreñas, la agrupación utiliza instrumentos autóctonos como la charanga, la quijada de burro, la tortuga, el pito de lata y la guitarrilla, así como tambores de madera y cuero. De igual manera el diseño de su indumentaria responde a esa inquietud.


Como nota adicional, Güinama, junto a otras agrupaciones de música, de teatro, títeres, poetas y grupos de danza, fundan el 22 de enero de 1983 la Asociación Salvadoreña de Trabajadores del Arte y la Cultura [ASTAC] con la intención de retomar el trabajo del Movimiento de Cultura Popular [MCP].

Güinama se destacó entre otras cosas, por ser una agrupación con un amplio repertorio que podía ser dirigido a un público variable, interpretando de forma lúdica canciones infantiles provenientes del folklore de la región centroamericana, como canciones que promovían la formación de la conciencia cuyo contenido expresaba la situación de los sectores empobrecidos. El grupo hace presentaciones en varios lugares, tanto en el Teatro Nacional y la Televisión Educativa, como en universidades, cárceles, mercados y plazas; de igual forma en campamentos de personas refugiadas como en festivales internacionales.

De su amplio repertorio, el grupo decide hacer una selección de canciones para incorporarlas en su cassette “Caminemos” producido en Costa Rica en 1987 por el músico Dionisio Cabal del grupo Cantares y entonces Presidente de la Federación Costarricense de Artistas Populares; la portada de la grabación fue hecha por el artista plástico Óscar Vásquez, miembro de ASTAC. Aquel cassette se reeditará en formato CD en 2006.


El grupo se desintegraría en 1988, su última presentación en vivo se realiza en abril de ese año el marco del festival «Un canto por la paz, con soberanía e independencia», la canción ¿Y por qué amá? quedaría registrada en el álbum Live from El Salvador (Redwood) publicado en 1991.

Mario López y Paty Silva junto a otros músicos conformarán en 1989 el grupo Teosinte. Años más tarde algunos miembros se reencontrarían en el proyecto Cutumay Güinama.

 

Caminemos (Costa Rica, 1987)

 

Caminemos (poema de Dimas Castellón)

El Santo Tingo (Popular infantil)

El pitero (tradicional)

Génesis

¿Y por qué amá? (Salvador Marroquín)

Todavía cantamos (Víctor Heredia)

El panadero (tradicional)

Vamos juntos

Origen del hombre (poema de Oswaldo Escobar Velado)

Azules

Regalo para el niño (letra Oswaldo Escobar Velado)

El cóndor (Guillermo Cuéllar)

Ver el resumen en youtube:


A continuación pueden ver el vídeo con la letra de la canción Caminemos:

Nota: Agradezco a Paty Silva por la entrevista que me concedió y la facilitación de archivo fotográfico, así como a Óscar Vásquez. Con las disculpas por el retraso para esta publicación.

sábado, 22 de enero de 2022

22 de enero de 1932 en la música


Por: Erick Tomasino.

El 22 de enero de 1932, inicia el levantamiento indígena y campesino. La crisis mundial de finales de la década de los 20 y comienzos de los 30 provocaría un derrumbe de los precios de los productos de exportación salvadoreños, principalmente el café que se cultivaba en forma intensiva en la región occidental, de modo que los campesinos vivían en una situación de miseria insoportable motivó a miles de trabajadores indígenas y campesinos a un levantamiento contra la dictadura y la oligarquía.

El historiador Héctor Lindo, en su artículo "Políticas de la memoria: el levantamiento de 1932 en El Salvador" narra así los hechos: 

"El 21 de enero los periódicos anunciaban que el gobierno había abortado un complot comunista en la capital y declarado estado de sitio en seis  departamentos. Alrededor de la medianoche, entre el 22 y el 23 de enero, las fuerzas rebeldes atacaron comunidades en el oeste del país: Tacuba, Ahuachapán, Juayúa/Salcoatitán/Nahuizalco, Izalco, Sonsonate/Sonzacate, y Colón. Atacaron primero sitios estratégicos y las principales edificaciones que representaban el poder del estado: cuarteles de policía, oficinas de telégrafos, oficinas municipales. También asaltaron casas de terratenientes y saquearon comercios locales. Los rebeldes descargaron su ira contra miembros de los grupos de poder: alcaldes, cafetaleros, comerciantes, y comandantes militares...

La respuesta del gobierno fue rápida e implacable. En cosa de tres días las tropas del ejército, capaz de oponer sus ametralladoras al improvisado y escaso armamento rebelde, habían recuperado el control de todas las localidades que habían tomado los alzados en armas, y empezó una represión de proporciones sin precedentes. Con la ayuda de las “Guardias Cívicas”, grupos de jóvenes civiles armados que se organizaron rápidamente en los primeros días del alzamiento, las tropas gubernamentales iniciaron la eliminación sistemática de miles de personas, en su mayor parte indígenas y campesinos, que parecían sospechosas de haber participado en el alzamiento o de ser simpatizantes. Dependiendo de quién haga el cálculo, la cifra de víctimas de la represión oscila entre 5.000 y 35.000". (Lindo, 2004, p. 291).

Este acontecimiento que marcó la vida del país y considerado uno de los mayores levantamientos populares en América Latina, ha sido abordado desde diferentes expresiones artísticas. En relación a la música, se presenta una muestra de ello. 

Yolocamba I Ta: Homenaje a los héroes de 1932

Escrita por Paulino Espinoza e interpretada por el grupo Yolocamba I Ta. Originalmente llamada "A los caídos de 1932" en el disco El Salvador: su canto, su lucha, su victoria, amaneciendo. (Peñón Records, 1980) y como "Homenaje a los héroes de 1932" en el álbum Vamos Muchachos - Canción A El Salvador. (Alemania, pläne, 1981).


Luis López y el grupo Anastacio Aquino: Todos

Versión muscalizada del poema "Todos" de Roque Dalton. Aparece en Álbum ¡Con la unidad hacia la victoria El Salvador vencerá! (1980). Lea más sobre este tema (aquí).


Mahucutah: Cantata de luz y lucha

Colaboración entre el poeta Heriberto Montano y el compositor Luis Herodier, se llevó a cabo, a  finales de los años 70s, la Cantata de Luz y Lucha o Cantata sobre 30 mil cadáveres. Grabada en los estudios de Radio Moscú, en 1980 y posteriormente prensada en un disco de acetato de 33 RPM, en  la República Democrática Alemana. Para conocer más sobre el grupo Mahucutah y el álbum Cantata de luz y lucha puede hacer clic (aquí).


Adrián Goizueta: Farabundo Martí

Parte de la banda sonora de la película "El Salvador, el pueblo vencerá" (Fondo Musical Latinoamericano, 1981) escrita por el compositor argentino-costarricense, el álbum contiene el tema Farabundo Martí. (Lea más sobre este tema).


La Cosa Encantada: Cuscatlán 

Con letra de Sebas Sol y música de Ramón Portillo, el grupo La Cosa Encantada dedica su tema Cuscatlán a los acontecimientos de 1932.  Grabado en directo (Estudios DVK, 2016).


Indezoquixtia: Todos

Adaptación del poema de Roque Dalton "Todos", la canción titulada “Medio muertos” fue grabada en el año 2016 y forma parte del álbum compartido junto a la banda Aeon Veil titulado Yei (Nocturnal Entretaiment Productions, 2016).


Indezoquixtia: Doce Muerte

Del disco Autóctono, Indezoquixtia presenta "Doce Muerte" con la siguiente descripción: "El calendario indicaban un 22 de enero de 1932 pero el calendario indígena marcaba doce muerte, así mismo ese día hacia erupción el volcán de Izalco marcando la fecha de una de las insurrecciones más sangrientas de América latina". Música: Antonio Morán y letra: Daniel Córdova y Saúl Audon.





Como en otras publicaciones, si conocen de algún otro tema relacionado al Levantamiento de enero de 1932, escríbanme en los comentarios para incluirlo al listado. O a mi cuenta en twitter

Texto citado: Lindo Fuentes, Héctor. (2004). Políticas de la memoria: el levantamiento de 1932 en El Salvador. Revista Historia Nº 49-50, enero-diciembre, pp. 287-316.