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miércoles, 14 de junio de 2017

Roque Dalton: "No se nace leninista"

Poema publicado en "Un libro rojo para Lenin", en el cual Roque hace mención de su profesor de filosofía y fundador de la revista "Pensamiento Crítico", el recién fallecido Fernando Martínez Heredia a quien le rendimos homenaje a través de este texto.


No se nace leninista


Roque Dalton

Sábado en La Habana
hace un calor anticipado y hay quien dice que por eso
este año habrá más calor y hay quien dice que precisamente
[por eso
este año habrá menos calor
se rompió otra vez el motor del agua
y Aída no se siente bien
y los niños mayores llegan hasta el mediodía de sus becas
pero para almorzar y no para cargar cubos de agua
y el chiquito llegó ayer por la noche
pero no le vamos a fastidiar su fin de semana
su despertar después de las nueve de la mañana
resultado que he subido y bajado más de treinta veces
tres pisos con dos cubos de agua
y me duelen todos los huesos
menos mal que en el taller dijeron que será cosa de sólo
[dos semanas
para colmo hoy dieron carne
y pecamos a la francesa con bistecs a lo pobre
es decir
que necesitaría una leve siesta pero
claro que no lo he dicho antes
lo voy a decir ahora
si no
no habría drama y este poema no tendría razón de ser
dentro de quince minutos comienza nuestro círculo de
[estudio
hoy le abriremos la puerta a Lenin
después de haber planeado sobre (del verbo planear, que
[se sustantiviza
en un planeador) o sea sobrevolado
a Marx.

Imposible excusas con el transporte o la lluvia
el profesor vive allí enfrente en los bajos
incluso por eso fue posible nuestro acuerdo
yo le guardo la carne en nuestro refrigerador y le fabrico
[hielo porque él no tiene temporalmente refrigerador
y él me da un curso sistematizante
de marxismo-leninismo
cuando le queda tiempo
así es la vida
entre personas cojonudas como se dice en el Vedado
él es mejor que yo porque cumple el pacto como un profesor de piano salvadoreño
amenazado por el fantasma finimensual del hambre
y a mí en ocasiones se me olvida
meter las cajuelas de agua al congelador y una vez le robé un bistec
nunca lo sabrá.

A las tres y cuatro minutos llega
le ofrezco ron o café
el acepta el café
yo beberé un poco de ron
luego lo piensa mejor y se toma mi ron
y yo tomo el café y otro ron
y hablamos un poco de El Salvador y de Chile
y de un abominable homenaje al Che hecho o más bien
[dicho cometido
anoche por los músicos y compañía
y de un espectáculo que deberíamos escribir
y de una vecina que no viene al caso 
pero que sirve para poner las cosas en su lugar 
y él comienza a aclarar su voz tosiendo de una manera rarísima
operación que repetirá cada cinco minutos
hasta poner nerviosos a quienes lo oigan por casualidad
o sea sin seguir lo que dice
y como agotamos el prólogo y ninguno de los dos fuma
entra en materia: 

“No vale la pena en el siglo XX estudiar el marxismo si no se estudia en relación con la revolución, mejor sí con una revolución que estamos haciendo. Los “marxismos” de nuestro siglo deben estudiarse en el seno de la realidad concreta en que se produjeron. En el caso de Lenin, no debemos estudiarlo fuera del contexto de las revoluciones rusas.
El caso de Rusia, para la vieja tradición marxista del siglo XIX, era como es hoy el caso de América Latina para cierta ortodoxia, digamos, europeizante. Europa era, para aquella tradición, el lugar de la revolución. Rusia era un lugar “atrasado”, no cumplía los requisitos que el marxismo parecía exigir para el desarrollo de un proceso revolucionario en el sentido comúnmente admitido entonces.
La explotación nacional de los gran-rusos no era ejercida como la de los ingleses, los franceses.
Y en la economía rusa, había capitales extranjeros en actividad.
Todo un nudo de explotación, de explotaciones entrecruzadas, tendría a extraviar la dirección principal de la toma de conciencia y de la acción inmediata de los explotados:
- La explotación de los pueblos del imperio por la clase dominante rusa.
- La explotación social del pueblo ruso por la monarquía, los nobles y los terratenientes.
- La explotación de los capitales extranjeros.
- La explotación nacional por medio del impuesto.
El imperio inglés, por el contrario, no admitía en su seno capitales extranjeros; proponía el comercio abierto y propugnaba los impuestos.
Mientras el Estado ruso aspiraba a la unidad nacional “desde arriba” (el zar como elemento unificador de la gran nación encabezada por los eslavos), los colonialistas ingleses no aspiraban a que sus explotados se volvieran ingleses.
Además, si el Estado nacional ruso se formó sólidamente en base al absolutismo, los nuevos estados europeos habían surgido de la revolución democrático-burguesa.
En Rusia, el carácter sagrado del zar era la explicación del Estado. Eso quiere decir, para lo que nos interesa que además de la debilidad y complejidad económico-social, había la debilidad y complejidad ideológico-política. La dominación en Rusia no tenía los recursos
democrático-burgueses.
Pero, y esta es una diferencia importante con respecto a América Latina, Rusia era un solo
Estado unificado, con recursos centralizados”.

Llaman a la puerta
es Manolito el hijo de la encargada del edificio
un niño con un potencial energético
como para iluminar Tokio por diez años
trae una circular del Comité de Defensa
advirtiendo que la próxima semana vendrán a medirnos
en la segunda fase de estudio sobre el crecimiento de la
[población cubana
le digo a Manolito que nosotros no somos cubanos
y no entramos en el estudio
y que además no nos hicieron la primera medición
de manera que nadie podrá saber si hemos crecido 
pero como el niño se niega a creer que no seamos cubanos
tomo la circular y vuelvo a Lenin.

“En coalición con los sectores más reaccionarios de diversas zonas de Europa, Rusia se había convertido en el gendarme del continente: gendarme ora antinapoleónico, ora antialemán, ora antiinglés, de acuerdo al interés contratado.
Por cumplir esa función, Rusia tuvo ferrocarriles construidos con capital francés. Y grandes fábricas contradictorias, como la Putílov, que era la más grande del mundo y sin embargo sólo disponía del dos por ciento de la población obrera rusa”.

Me llaman de la Central Telefónica
hay definitivas dificultades para llamar a Jill a Nueva York 
la comunicación se restablecerá recién mañana por la tarde paciencia
repito todos los números en dos idiomas 
pero él ha continuado hablando en todo momento.

“A pesar de todo, la ideología demoburguesa tuvo su entrada con el “progreso”. La fractura entre el absolutismo y los intelectuales no llegó a la revolución”.

Evidentemente algo me he perdido.

“La explotación que no admite la democratización impide que quienes comen de las sobras de la mesa opulenta puedan hacer su revolución. Los intelectuales rusos tuvieron entonces que “ir al pueblo”.
La población los acepta como santos modernos que predicaban la emancipación por medio de ideas confusas: la eslavofilia, inclusive. Que creían que la gran familia eslava sin señores, la eslavofilia populista, era la gran solución, sin necesidad de la revolución democrático- burguesa a la europea. Propugnaban entonces la vuelta a la comunidad rural y decían que en Rusia el capitalismo “no era necesario”.
En un marco nacional de tradiciones comunitarias fuertes (otchina, mir), se produjo en 1861la liberación de los siervos de la gleba.
En la práctica, frente a los golpes de la realidad, la solución populista se fue clarificando. Secomprendió que no bastaba con “ir al pueblo”. Y apareció entonces el siguiente planteamiento: “Hay que matar a los señores”. Y nació el terrorismo populista.
Pero cuando se ejecutó a Alejandro II subió al trono otro Alejandro igual o peor, Alejandro III, y el pueblo ruso no se alzó en armas, como se esperaba.
Se dice que Lenin manifestó frente al cadáver de su hermano: “Ese no será nuestro camino”.
Pero no debemos olvidar que el hermano de Lenin, ahorcado por terrorista y por negarse a pedir clemencia, había leído El Capital. Su discurso, en ocasión de ser condenado por el tribunal que lo juzgó, recoge ejemplarmente los puntos de vista avanzados de aquella época.
Los terroristas que configuran un momento importantísimo de la tradición revolucionaria
rusa. Hay que leer a Lenin: “a qué herencia renunciamos”.
El marxismo surge en su primera etapa en Rusia entre los no terroristas (Plejánov, por ejemplo), pero no porque fueran no terroristas, sino por su posición frente al problema del capitalismo, frente al problema de si en Rusia iba a haber o no desarrollo capitalista. Y el mismo Plejánov, llamado el padre del marxismo ruso, apoyó en su propaganda a los terroristas. Fue el problema del capitalismo en Rusia el que definió a los verdaderos marxistas, no el hecho de que fueran o no terroristas. ¿Para llegar al socialismo en Rusia había que pasar por el capitalismo? ¿Se podría ir al socialismo por la evolución de las comunas campesinas rusas? ¿Qué sector social dirigiría uno u otro proceso?
Vera Zasúlich y Plejánov comenzaron a predicar a Marx: surgieron las Uniones de Estímulo al Proletariado.
Fueron los marxistas rusos quienes dijeron que la revolución no estaba a la vuelta de la esquina, que había que desarrollar el capitalismo para desarrollar al proletariado, su sepulturero. En la medida en que se absolutizó esta concepción, apareció el marxismo
“legal”.
El marxismo ruso estaba aún confuso en lo de ser proletario o burgués y nadaba en el economicismo.
En esas condiciones, la discusión tuvo diversos efectos en cada sector social: “sindicalismo sin política en el movimiento obrero, teoricismo abstracto entre los intelectuales” La evolución de la línea del “socialismo como antieslavofilia” produjo muchos intelectuales traidores. La premisa corruptora y acomodadora era lo suficientemente general: mientras no haya clase obrera desarrollada, lo más que podemos hacer es propaganda. Struve llegaría a ser agente de Stolypin.
Pero entonces llegó el comandante y mandó a parar. Lenin planteó: ¿A qué nivel deberá llegar el desarrollo del capitalismo en Rusia para hacer una revolución anticapitalista? En El desarrollo del capitalismo en Rusia , Lenin dice no (para fines revolucionarios, para ir al socialismo) a la comunidad rusa y demuestra que el desarrollo capitalista en su inmenso país es ya para entonces un hecho indiscutible, una realidad. El problema verdadero era: “cómo y cuándo montarse en ese desarrollo capitalista, para negarlo”.
En este nudo problemático estaban ubicados dos problemas básicos: el de la clase social dirigente y el de la organización revolucionaria dirigente. Si la formación social rusa era de dominante capitalista esa clase social tenía que ser el proletariado y esa organización el partido marxista del proletariado.
Lenin distingue el sujeto teórico-histórico de la revolución (el proletariado como clase, que deriva del modo de producción) y su sujeto político-práctico (la vanguardia, que deriva de la formación social), que representa no ya al proletariado en sí, dominado económica, política e ideológicamente, sino el proletariado para sí, consciente del lugar que ocupa en el proceso de producción y de sus propios intereses de clase”.

Hace su primer alto recapitulador en la exposición
y según el método acordado
volvemos al punto de partida para discutir los conceptos
anotados en mi libreta
los niños del vecindario cantan en la calle de mala manera 
juegan a imitar al héroe lánguido
de la película “La vida sigue igual”
lo cual es por lo menos incongruente con todo.


sábado, 4 de marzo de 2017

Convocatoria Escuela Red Alforja 2017

Escuela Mesoamericana de los Movimientos Sociales 2017

Formación para formadores y formadoras

Módulo 1: Los movimientos sociales en la construcción en sus estrategias de lucha, creando posibilidades en la defensa de los territorios y la vida desde la formación política. (Guatemala). Del 25 al 28 de abril.

Módulo 2: Los Movimientos Sociales en la construcción por un proyecto popular por la emancipación de los pueblos. (Guatemala). Del 11 al 14 de julio.

Encuentro Mesoamericano de Educadores y Educadores Populares. (Encuentro de Creatividad). Organización y estrategias de los movimientos sociales con una propuesta de formación política. (El Salvador). Del 3 al 6 de octubre.


Complementados con participación activa en una plataforma virtual y prácticas intertaller.

Mayor información:

coordinacion@redalforja.net


www.redalforja.net 

viernes, 3 de febrero de 2017

En el Partido Comunista de El Salvador

A continuación comparto un texto compartido por el compañero Fidel Campos en su muro de facebook sobre una anécdota de un compañero internacionalista miltante comunista sobre su experiencia en El Salvador
*
Con ocasión de conmemorarse el 85 aniversario del fusilamiento de los estudiantes Alfonso Luna y Mario Zapata, junto a Farabundo Martí en 1932; a manera de homenaje a sus memorias, les comparto a continuación parte del relato escrito por el costarricense internacionalista Eduardo Mora Valverde, en su libro “70 años de militancia comunista” publicado el año 2000.

<<En el Partido Comunista de El Salvador:

Recuerdo al gran muralista mexicano Diego Rivera parado ese día en el centro de la sala de su casa. Cuando pasábamos las parejas alrededor suyo, bailando, nos veía primero de frente y luego de soslayo, con enigmática sonrisa. ¿Se burlaba de nosotros los muchachos? ¿Nos tendría preparada alguna sorpresa?
La Célula de la Escuela de Economía de la Universidad Autónoma de México había organizado, en la casa de ese genial artista, una pequeña fiestecita esa noche. Militante de esa célula era Raúl Castellanos, quien más tarde llegaría a ser uno de los más importantes y brillantes dirigentes del Partido Comunista de El Salvador.
Esa noche Raúl llevó a su hermana Elena a la fiesta; allí la conocí y nos hicimos novios. La primera y única novia que tuve.
“Cásese con Elena; nunca encontrará otra compañera mejor”, me decía y repetía Carmen Lyra desde su lecho de enferma. Quería morir segura de que yo sería el hombre más feliz del mundo.
No fue la dulce y querida Chabela, sin embargo, la que decidió mi matrimonio, fue Elena misma. Un día le dije que lo que más ansiaba era casarme con ella, pero no podía hacerlo debido a la difícil situación política de Costa Rica, a las condiciones de clandestinidad y a las consiguientes dificultades económicas en que trabajábamos en el Partido. Mi deber de revolucionario se anteponía a mi propia felicidad personal, le expliqué.
“Si el Partido no puede pagarte un salario, yo trabajaré y viviremos con el mío”, fue su respuesta definitiva. 
Pocos días teníamos de haber formado nuestro hogar, cuando se suscitó una discusión política en la que participaban entre otros, el Lic. Pedro Geogroy Rivas, abogado, poeta, militante del Partido de El Salvador, y amigo de la familia de mi esposa, y Arnoldo Ferreto, en ese momento Secretario General de mi Partido. “¿Qué posibilidades existen para estructurar un Estado multinacional en Centroamérica?”, era el tema en discusión.
El c. Geofroy intervino diciendo que la unidad centroamericana debía alcanzarse de inmediato, mediante la lucha popular dirigida por los cinco partidos del Istmo. El c. Ferreto replicó que eso solo se debía lograr en los marcos de la república mundial de los soviets, debido a la existencia de diversas nacionalidades. Geofroy se violentó y lo acusó de “oportunista”, “titoista”. Yo me molesté por el ataque a Arnoldo y salí a defenderlo. De paso expuse mis tesis de que la unidad podía ser un objetivo de lucha en la etapa de la revolución democrática y antiimperialista. Me gané con ello, no solo duros ataques personales de Pedro, (lo menos que me dijo fue “inefable jovenzuelo”) sino la pérdida inexplicable de su amistad.
Esto fue en noviembre de 1950. Embarazada, Elena se trasladó en esos días a San Salvador para unirse a su familia y esperarme. Yo había ya recibido una invitación para ayudar a la reconstrucción orgánica del Partido Comunista Salvadoreño, la cual sentí como un gran estímulo revolucionario, y como una gran responsabilidad internacionalista.

La Dirección de mi Partido me autorizó a aceptar esa responsabilidad, pero me pidió vender antes una colección de piezas arqueológicas centroamericanas que, a fin de contribuir a aliviar la angustiosa situación económica de esos días de clandestinidad, nos había regalado un amigo. La tarea parecía casi imposible pues no disponíamos de un certificado sobre la autenticidad de cada pieza, por lo menos aceptable para los posibles interesados en adquirirlas.
Con la compañera y amiga, la arqueóloga Sol Arguedas, recurrí a solicitar la colaboración del más famoso de los artistas mexicanos: Diego Rivera. De inmediato puso a un fotógrafo a sacar fotos de cada pieza sobre una cartulina negra; después él se dedicó a especificar al pie de cada una, las calidades según el informe en mi poder. Finalmente el famoso arqueólogo Daniel Rubín de la Borbolla esposo de Sol, autenticó.
El Partido de El Salvador vivía un período sumamente crítico. Del Secretario General para abajo, heroicos y abnegados, todos se dedicaban inevitablemente a una labor economicista. El más alto cuadro en ese momento trabajaba en la redacción y administración del periódico sindical y él mismo lo sacaba de la imprenta, lo cargaba en sus hombros y lo llevaba a las oficinas respectivas.
Con el seudónimo de Pedro Martínez comencé a escribir y actuar directamente, hasta donde eso era posible, en el combate a las concepciones economicistas, y a promover el desarrollo del trabajo político y principalmente el fortalecimiento y actividad del Partido.
Del Pasaje Guevara 8, en donde vivía con la familia de mi esposa, salía con frecuencia hacia los lugares de cita, en un terreno para mi desconocido totalmente, aunque guiado por direcciones precisas. Recuerdo el encuentro más importante. Se realizó en el cuarto, bastante modesto, de dos estudiantes de la Universidad, uno de ellos de apellido Vaquerano: dos catrecitos angostos, colocados paralelamente, a un metro y medio entre sí. Viéndonos las caras nos sentamos cuatro en un catre y tres en el otro; en total las siete personas que en ese momento teníamos la responsabilidad del Partido. “El Choco” Salvador Cayetano Carpio estaba sentado a la par mía; el Dr. Toño Díaz al frente.

El Gobierno del Coronel Osorio le había ofrecido a éste último el puesto de viceministro de Salud Pública, y en esa reunión el propio c. Díaz externó la decisión de rechazar tal oferta. Se refirió al distanciamiento en las filas del Partido de tres destacados dirigentes, Marroquín, Fernández y Martínez, a raíz de haber aceptado becas o cargos honoríficos otorgados por el Gobierno con el evidente afán de dejarlos “hipotecados” a la dictadura militar.
En el desarrollo de mi labor, yo venía insistiendo en la necesidad de volver a editar el órgano periodístico del Partido, “La Verdad”, fundamentando mi insistencia nos solo en las enseñanzas transmitidas del movimiento obrero internacional, sino también en las experiencias de nuestro Partido con los periódicos “La Revolución” y “El trabajo”. En mi opinión “La Verdad” debía salir de inmediato a la calle, en forma de volante el primer número, para poder pegarlo en las paredes y difundir lo más ampliamente posible que el Partido Comunista era un partido independiente, insobornable y revolucionario, y que su órgano de prensa, vigilante y combativo, volvería a llegar regularmente a las manos de los salvadoreños.
Únicamente un compañero, que recién llegaba de su exilio en Guatemala, hizo resistencia. “Vos sos tico y no conoces nuestra realidad. Se nos va a venir el mundo encima”, me reclamó bastante alterado. Yo le repliqué: “Ustedes heroicamente están arriesgando segundo a segundo la vida, pero es inútil que lo sigan haciendo si el Partido no se va a la calle a luchar. En ese caso es mejor que dejen la Dirección a otros compañeros”.
A Carpio se le humedecieron los ojos y, después de limpiarse la garganta con pequeñas explosiones de tos, rompió el silencio: “Hace poco, al despedirme de Blas Roca, en Cuba, me dijo que los comunistas siempre debíamos sacar la cara; si nos la patean y la rompen, la debemos volver a sacar; si nos la quiebran, la debemos sacar de nuevo”. Mirando al suelo, con sus manos unidas como si fuera a rezar, y girando sus pulgares, agregó: “Estoy de acuerdo en salir a la calle con el periódico y denunciar el intento de soborno”.
En la casa de Raúl, precisamente en Mexicanos, a donde Dueñas me había llevado a pasear, se instaló un polígrafo para editar el periódico. El responsable de operarlo era un militante, miembro de la Comisión de Propaganda, de apellido Alvarado; con diligencia éste comenzó a desarrollar su importante trabajo.
Pero se produjo un atraso en las etapas del mismo pues el c. Jacinto Castellanos, mi suegro, sugirió plantear al Buró Político la revisión del acuerdo, en una reunión conjunta con la Comisión de Propaganda dirigida por él. Ya había oído decir a más de algún compañero que debido a mi desconocimiento de la realidad salvadoreña, lo estaba llevando a una provocación.
“Eduardo, yo estoy completamente de acuerdo con la resolución. Pero es mejor dar oportunidad de opinar a los compañeros de Propaganda, ligados al trabajo de masas; estos deben responsabilizarse. En El Salvador son muchos los años de crímenes y de injusticias. Usted como costarricense no tiene una idea cabal. Este pueblo está a punto de reventar y cuando reviente ni Dios padre lo va a parar. Mire Eduardo, aquí nos van a faltar postes para colgar a tanto bandido, a tanto ladrón, a tanto criminal”.
En la ratificación del acuerdo, con su firme y vehemente carácter, mi suegro jugó un papel decisivo. La confirmación del acuerdo la esperaban las brigadas para salir por diferentes lugares del país a realizar las pegas.
En esos momentos de tremenda tensión, una pareja, marido y mujer, adelantó su salida con tal mala suerte que fue detenida. Aunque no dijeron una sola palabra, la propaganda que cargaban y que le decomisaron, alertó a la policía, la cual se puso alerta desde ese instante en todo el país. Y cogieron a no pocos. Entre ellos cayó Alvarado, el encargado de la edición del periódico y miembro de la Comisión de Propaganda. Y si la pareja no habló, éste cantó hasta “El Barbero de Sevilla”, como decían los camaradas.
Raúl trabajaba como economista en un Ministerio. Sin sospechar la delación de Alvarado, al salir de su trabajo se dirigió a su casa, en Mexicanos, para reunirse con su familia y cenar. Pero a pocos metros de su hogar lo paró la policía, la cual tenía rodeado el vecindario. Raúl trató de convencerla para que lo dejaran pasar pero le contestaron que estaban registrando la casa de un comunista, sin sospechar que lo tenían al frente. Disimuladamente se alejó del cordón policial, llegó a la carretera y a toda velocidad, mejor dicho, corriendo, tomó la dirección del centro de la capital para llegar al pasaje Guevara en donde vivíamos los demás de la familia. “Se inició la persecución. La Policía ya llegó a mi casa. Creí que no iba a tener fuerzas en las piernas para llegar hasta aquí”, nos dijo Raúl muy agitado.
Cerca del Pasaje Guevara estaba el Parque Marte. Al frente vivía el entonces dirigente estudiantil Shafick Handal, después Secretario General del Partido y Comandante del FMLN. Por su papel en el movimiento legal de masas, pues era Director del Periódico “Opinión Estudiantil”, supuse sería uno de los primeros en ser capturados si no se escondía de inmediato. Cuando llegué a su hogar me salió a abrir Blanquita, su esposa. “Dígale a Shafick que se inició una represión, que se esconda”, fue lo único de la conversación, pues debía apurarme.
Me detuvieron, y bajo el pretexto de que era necesario revisar mi documentación migratoria, fui llevado al Cuartel del Zapote. Al poco rato de estar en él entró un militar con cara desagradable, con una pistola 45 colgada del cuello. Comenzó a interrogarme en un escritorio que se encontraba en el pasillo. Era el Mayor Medrano, años después, en 1966, Comandante de las tropas salvadoreñas en la llamada “Guerra del Futbol”, contra Honduras. Intentaba arrancarme una declaración en la cual aceptara haber participado en los preparativos de un levantamiento armado, instigado por la Unión Soviética y Guatemala, contra la “democracia” salvadoreña. Me pidió dar nombres y datos sobre el Partido, y me ofreció dar libertad y protección.
Consideré mejor tomar la ofensiva desde el principio y le dije al militar: “Me siento muy feliz y honrado de ser comunista desde muy niño. A pesar de no ser miembro del Partido Comunista de El Salvador, estoy identificado con sus objetivos de lucha”. Terminé refiriéndome a la recién triunfante revolución del pueblo chino asegurándole que su camino lo seguirían todos los pueblos del mundo sojuzgados por el imperialismo.
Medrano se paró violentamente, quizás herido en su condición de polizonte anticomunista, se quedó viéndome y calmándose me dijo: “Estamos dispuestos a enviarlo a donde sus amigos de Guatemala si usted les hace una solicitud del asilo”. Le contesté que yo era costarricense, con familia en El Salvador, y si querían echarme, debían enviarme a Costa Rica.
El militar dio media vuelta y se alejó. Fui conducido a una habitación contigua, situada precisamente detrás del escritorio desde el cual había sido interrogado. Iba a ser mi prisión transitoria. Al entrar en ella me abrazaron, entre otros, el sastre Villacorta, militante del Partido y también víctima de la represión. Junto a el se encontraban varios camaradas más. Habían oído íntegramente el interrogatorio.
Un tazón de “caldo chuco”, como dicen los salvadoreños, pero agrio y salado, fue el menú de esa mañana, primer alimento después de casi 24 horas de haber sido conducido al cuartel del Zapote. Con alambres nos sujetaron las manos, tanto a mí como a un delincuente hondureño. Empujándonos por la espalda nos fueron indicando el camino hasta un vehículo militar y nos introdujeron en él, en el asiento trasero, junto a un oficial. Adelante iba otro oficial junto al chofer.
Silencio absoluto del hondureño; yo tampoco hablaba. Al llegar, largo rato después, a una población, mi compañero exclamó: “San Miguel” y esas fueron sus únicas palabras en el camino. Y en San Miguel los oficiales nos sacaron a los dos y nos hicieron caminar a pie, inexplicablemente, como unos 50 o 100 metros. Luego nos volvieron a meter en el vehículo y así llegamos finalmente al Amatillo frontera con Honduras. Al detenerse el vehículo los oficiales nos desataron, dejando al hondureño con las autoridades militares salvadoreñas. En el mismo vehículo me llevaron a territorio hondureño y estacionaron el carro frente al puesto de aduana del Goascorán. Según supe después, se había producido un error; a quien debieron llevar al Goascorán era al delincuente. Fue un error “providencial” pues evidentemente falseó, ante las autoridades hondureñas, la denuncia salvadoreña hecha posteriormente, de una fuga mía hacia el territorio hondureño, para hacer una “revolución”. Quizás ese error contribuyó mucho a salvarme la vida, como lo señalaré después>>. FIN de la Cita.

La última noche en que Farabundo Martí y sus compañeros se encontraban en capilla ardiente, acompañado de Jacinto Castellanos Rivas (Secretario privado del General Martínez), momentos antes de ser llevado al paredón, Farabundo le dijo: “Jacinto, vos vas a ser de los nuestros algún día”. Esas palabras traspasaron la descendencia Castellanos Rivas -el anterior relato es muestra de ello-, al grado que hoy, el pueblo salvadoreño seguimos construyendo la sociedad soñada por nuestras y nuestros caídos. En otra entrega me referiré a esa estirpe de patriotas (Castellanos-Rivas) que dieron sus vidas con y por el bienestar de nuestros pueblos.
Fidel C.

lunes, 16 de mayo de 2016

Antonio Gramsci: Odio a los indiferentes


Odio a los indiferentes. Creo que vivir quiere decir tomar partido. Quien verdaderamente vive, no puede dejar de ser ciudadano y partisano. La indiferencia y la abulia son parasitismo, son bellaquería, no vida. Por eso odio a los indiferentes.

La indiferencia es el peso muerto de la historia. La indiferencia opera potentemente en la historia. Opera pasivamente, pero opera. Es la fatalidad; aquello con que no se puede contar. Tuerce programas, y arruina los planes mejor concebidos. Es la materia bruta desbaratadora de la inteligencia.

Lo que sucede, el mal que se abate sobre todos, acontece porque la masa de los hombres abdica de su voluntad, permite la promulgación de leyes, que sólo la revuelta podrá derogar; consiente el acceso al poder de hombres, que sólo un amotinamiento conseguirá luego derrocar. La masa ignora por despreocupación; y entonces parece cosa de la fatalidad que todo y a todos atropella: al que consiente, lo mismo que al que disiente, al que sabía, lo mismo que al que no sabía, al activo, lo mismo que al indiferente. Algunos lloriquean piadosamente, otros blasfeman obscenamente, pero nadie o muy pocos se preguntan: ¿si hubiera tratado de hacer valer mi voluntad, habría pasado lo que ha pasado?

Odio a los indiferentes también por esto: porque me fastidia su lloriqueo de eternos inocentes. Pido cuentas a cada uno de ellos: cómo han acometido la tarea que la vida les ha puesto y les pone diariamente, qué han hecho, y especialmente, qué no han hecho. Y me siento en el derecho de ser inexorable y en la obligación de no derrochar mi piedad, de no compartir con ellos mis lágrimas.

Soy partidista, estoy vivo, siento ya en la consciencia de los de mi parte el pulso de la actividad de la ciudad futura que los de mi parte están construyendo. Y en ella, la cadena social no gravita sobre unos pocos; nada de cuanto en ella sucede es por acaso, ni producto de la fatalidad, sino obra inteligente de los ciudadanos. Nadie en ella está mirando desde la ventana el sacrificio y la sangría de los pocos. Vivo, soy partidista.

Por eso odio a quien no toma partido, odio a los indiferentes.

Antonio Gramsci

lunes, 18 de abril de 2016

POEMAS DESDE CENTROAMÉRICA: Evelyn Galindo


“Espécimen en frasco” son fragmentos que he ido recogiendo en el proceso de vagabundear sin país… Evelyn Galindo


I. Espécimen en frasco: El pez sepia
Olvidarte es un pez sepia
un espécimen en frasco
de alimentación variada.

Consume algas,
mastica y traga nombres,
baja cuadros y saca muebles,
antes de destripar los gusanos
de nuestra mesa
en el café.

De allí como que se esfuma en el barullo
y deja de existir
tan forzosamente.

II. Espécimen en frasco: El gárgola
Es gárgola,
o grifo gótico
o reencarnación
de George Carlin
que se agacha en gradas
de cemento o en bancos
de madera
y, nada más, vigila.
La mira

ondular en la calle.
Se anima
la estatua de piedra
a gritar una descortesía:

“Te quiero!"

III. Espécimen en frasco: El pajarhombre
Producto urbano
Alza el copete de cachucha y melena
una ave en su avanzada juventud
de hombre pobre.

Un día me pide que le compre el boletín.
Hoy clava la mirada en el horizonte;
muro de ladrillos sin fin.

IV. Espécimen en frasco: La harpía
La distancia es una monstrua diurna
Destripadora de tardes,
Desmembradora de espacios,
Descuartizadora de tu voz.

Carnívora ápex; sus presas vivas
son los detalles que quedan anulados
y los fragmentos de nuestra historia
que antes lográbamos percibir.

V. Espécimen en frasco: El ave de barro
Siempre luchó contra la idea de ser mujer
La débil, la frágil, la incompleta…

Todo aquello que desemboca sólo en
La entrega y la ternura.

Hasta que en uno de sus ritos y ceremonias
En la etapa del garabateo descontrolado
conjuró un murciélago de bambú
que le hundió sus manos en barro,
E hizo el molde del aleteo de un colibrí.

Nunca ha sido más fuerte que ahora,
ni más dominante
ni más imperiosa
Nunca más absolutamente,
Mujer.

V. Espécimen en frasco: Tasha
Yuri sueña con una casa en el campo donde Tasha pueda acostarse en la grama como merece y no en el asiento de un SUV que necesita arreglos.  Por ahora me cuenta que para que lo acepten en un refugio de desamparados tendría que deshacerse de Tasha y no está dispuesto a hacerlo.  Yuri tendrá allí por sus sesenta y pico años y vive en su SUV en el parqueo del Walmart que queda por la carretera.  Lo acompaña su fabuloso fenómeno de la naturaleza Tasha, una gata blanca con patas de seis dedos.  Me cuenta que cuando el frío se pone perra se cobija con un abrigo y sábanas, arranca el carro por ratos, lo calienta y lo vuelve a apagar.  Y que en esos momentos desesperados Tasha se pone silenciosa; casi estoica.  


miércoles, 24 de febrero de 2016

Romeo y Julieta eran de este planeta

Por: Ilaria Tosello

Luz y Sombra. Foto de Ilaria Tosello.


Si Shakespeare fuera salvadoreño o jalvadoreño, se llamaría Chespirito. Si en lugar de hasta 1616 viviera hasta 2016, contaría lo que la mara anda diciendo:
Julieta se enamoró de Romeo en la escuela del cantón, a sus 14 años, el primer amor, el clandestino, el de las estrellas cruzadas.
El estigma de Romeo fue venir de una familia cuyo hermano mayor era pandillero. Demasiado cerca, demasiado tentador el mundo del mayor para el pequeño… demasiado tentadora la vulnerabilidad de Romeo para quienes querían vengarse contra el hermano mayor.
Romeo murió por una bala en el camino entre la escuela y la casa, mochila en la espalda, en el celular el último mensaje para su Julieta. La mara anda diciendo que los otros dos jóvenes que venían con él se salvaron porque ya habían tomado un su parcito y corrían como corren los bolos el viernes por la tarde.
Julieta recibió la noticia de la muerte de Romeo encerrada estoicamente en su silencio clandestino. No esperó ni un día para ver si era una muerte falsa, como acostumbran otras en el país. El sábado, mientras la mamá se acercaba al carro de la fruta y verdura para comprar y las hermanas en Estados Unidos regresaban de trabajar, Julieta mandó el último mensaje a su mejor amiga: “la vida sin él no tiene sentido”...y buscó la solución que su hermano mayor le había enseñado cuando ella era más niña de lo actual: una pastilla rosadita, la del sobrecito con la imagen de un ratón.
A pesar de las suplicas e intentos de la familia y del doctor que acudieron tras verla fría y pálida, Julieta siempre se mantuvo firme en su decisión.  En 5 horas no quiso salvarse.

Chespirito contaría que, como sus antecesores, Julieta y Romeo  tampoco pudieron salvarse y  que esta Verona jalvadoreña aún espera la reconciliación de sus familias.

martes, 17 de junio de 2014

LUIS BORJA GANA SEGUNDO LUGAR EN EL "JAIME GIL DE BIEDMA"

  POETA SALVADOREÑO LUIS BORJA GANA SEGUNDO LUGAR EN CERTAMEN DE POESÍA JAIME GIL DE BIEDMA
En el vigésimocuarto certamen de poesía Jaime Gil de Biedma, el poeta salvadoreño Luis Borja con su obra “El disparo. Cuentos del barr(i)o”, fue galardonado con el segundo lugar entre diecisiete obras finalistas, según lo comunicado este martes en el salón de plenos de la Diputación Provincial de Segovia (España). El premio al primer lugar fue brindado al poeta Fermín Herrero con su obra “La gratitud”.
Luis Borja ha sido galardonado con el accésit sólo superado por Herrero, en un certamen del cual participaron poetas de América Latina y España.
Según el coordinador del jurado Gonzalo Santoja 'El disparo. Cuentos del barr(i)o', ha resaltado Santonja, "es un libro muy desolado y comprometido con la realidad y con la palabra".
El premio Jaime Gil de Biedma, se trata del premio más importante que hay en España, al que han optado este año más de mil candidatos, con un jurado muy amplio y variado.
Luis Borja
Ahuachapán (agosto de 1985), El Salvador. Licenciado en Letras, por la Universidad de El Salvador. Miembro fundador del Taller de Poesía del Parque (Ahuachapán). Ha participado en distintas lecturas Nicaragua, Guatemala y en El Salvador. Ha aparecido publicado en la Revista literaria Isla Negra, Argentina- Italia; Insólitos, Caminando por el lado salvaje de la literatura, España; Libélula Revisblog, New York. Generación del fin del mundo: Poesía centroamericana comprometida del fin del mundo, Revista hispanoamericana de cultura Otro Lunes, España. Tiene los poemarios inéditos Diálogos con el espejo, Poemas para evitar la locura, Ensayos de amor bajo las sombras. En preparación Tortugas Fucsias, colección de relatos. Ha publicado Letrosis(2013), San Salvador: THC Editores. PUS (2014) San Salvador: Editorial del Gabo. Además es director de THC Editores.


martes, 27 de mayo de 2014

Reseña de Berne Ayalá a La llaga desnuda

Berne Ayalá

Conocí a Erick Tomasino hace muchos años, cuando él era un estudiante universitario de psicología. Siempre me pareció un muchacho de cuerpo débil, le vi caer desmayado un par de veces y pensé que estaba borracho o muriendo de hambre, pero ni una cosa ni la otra. El muchacho es un karateka cinta negra tercer dan. Después sí lo vi caer de borracho, pero esa es una historia que no voy a contar en este momento, porque yo también caí con él.

Lo que intento decir es que ese muchacho flaco de cabellos largos, en apariencia callado, tiene un particular estilo de abrirle las venas al aire cuando escribe.

La literatura la hacen seres humanos. Sobrada explicación es por ello la que nos lleva a encontrar en las historias que se cuentan un poco del sabor elemental de quien las escribe. En la literatura cabe todo el mundo que nos rodea y los espejos en que ese mundo se refleja. El texto “La llaga desnuda” me parece una voz retozando en los bordes de un espejo manchado por la ausencia. Y si eres un vividor de espíritu joven debes leer ese texto.

Sabemos que Charles Darwin está muerto, pero si estuviera vivo se habría quedado sin trabajo. Es innecesario clasificar los artefactos literarios en este tiempo como si se tratara de especies naturales. Eso creo en verdad. La literatura es cada vez menos especie y más anomalía. Las formas que adopta la literatura hoy día son verdaderos Transformers.

Hay en los textos de Erick un detalle que proviene de la crónica, una voz interior que simula la narración autobiográfica, una dosis de distracción que encontramos en algunas novelas cortas, un sentido de angustia generacional propio de la musicalidad que nutre la poesía.

En una época en la que precisamos poner una moneda en la rockola para escuchar que “la vida no vale nada”, la literatura irrumpe con su generosidad hacia esa vida calada de heridas, ahí se sitúa el valor del trabajo de Tomasino: “La llaga desnuda” es la canción para una generación que asesinó el amor y que aprendió a “razonar y sentir” con los “teléfonos inteligentes” (sic erat scriptum).

Escribir es cada vez más doloroso, publicar es un acto de fe y lograr que las personas abran el libro para leer, es un suicidio. En un país que muere todos los días como solo mueren los desgraciados, sin razones que comprender ni locuras que admirar, la literatura es una flor plantada en un resumidero de mierda.

Escribir en este tiempo es un acto de amor. Escribir buena literatura es vivir ante todo, como viven los que saben que lo único que tenemos es precisamente vida, nada más. Esa es la onda que se encuentra en los textos generosos y dotados de oxigeno del flaco Erick, pasión.

La vida que Erick transforma en literatura tiene algo que hemos venido asesinando, la intimidad que habita en los pensamientos más sucios y sinceros de nuestra especie animal, las llagas del alma que necesitan del bolero o del corrido, de la poesía para recorrer las venas contaminadas de la ciudad.
Aleluya!!!

lunes, 5 de mayo de 2014

Los estados de existencia en Caicedo

"Vengo de una raza notable por la fuerza de la imaginación y el ardor de las pasiones. Los hombres me han llamado loco. Lo cierto es que aquellos que sueñan de día conocen muchas cosas que escapan a los que sueñan sólo de noche. Diremos pues que estoy loco. Concedo por lo menos que hay dos estados distintos en mi existencia mental: el estado de razón lúcida que no puede discutirse y que pertenece a la memoria de los sucesos de la primera época de mi vida, y un estado de sombra y duda que pertenece al presente y a los recuerdos que forman la segunda era de mi existencia. Lo que pasa es que soy muy feliz en la duda y en la sombra".

Andrés Caicedo
Angelitos empantanados
(o historias para jovencitos)

miércoles, 23 de abril de 2014

La cultura oficial

Escrito por: Leonel Juracán
 
Llega un momento en que el espíritu prefiere lo  que confirma su saber a lo que lo contradice,
en el que prefiere las respuestas a las  preguntas. Entonces el espíritu conservativo domina,
y el crecimiento espiritual se detiene.
 Gaston Bachelard

A principios del mes pasado me escribió un poeta salvadoreño con quien comparto una amistad desde hace diez años, para que le ayudara a organizar una lectura de poesía en Guatemala. Y es que por aquellos años, a mediados de la década pasada, solíamos realizar lecturas de poesía en espacios públicos con un grupo llamado Folio 114, con el cual preparábamos un evento anual en el que intercambiábamos textos, inquietudes e información con otros poetas del resto de Centroamérica. Tuvo varios nombres: Cadejo, Barrilete, Industrial, Coartada.
La falta de dinero y las consecuentes necesidades individuales que apremiaban a cada uno de los integrantes terminaron con aquélla iniciativa. No obstante, hemos seguido en contacto y el interés por las letras y la cultura ha permitido que la amistad prevalezca.
En esta ocasión, Noé deseaba saber si aún manteníamos la costumbre de realizar “lecturas de poesía” y si podía buscar en Guatemala algún sitio donde presentar un proyecto que junto a otros poetas salvadoreños habían titulado “El Disparo”. Adjunto, enviaba algunos poemas de cada uno de los participantes: Erick Tomasino, Luis Borja, Otto Flores, David Duke, y los suyos.
No sé bien si decir que aquéllos poemas me acongojaron, sorpendieron o enfurecieron. Creo que una mezcla de todo eso. Cada uno de los poetas, con su estilo muy particular, hablaban de la dimensión humana que tiene la violencia y el crimen que nos ha tocado vivir a todos los centroamericanos desde hace ya más de veinte años en éste período que algunos llaman “postguerra”. Los textos, que hablaban sin ambages ni moralismo del secuestro, tortura, prostitución y asesinato, resultaban tan conmovedores como escalofriantes.
Con mucha pena, tuve que contarle que la oficina que antes ocupábamos en el Centro Cultural Metropolitano ya no era más Folio 114. Que aunque hoy existieran más “centros culturales” en Guatemala, veía bastante difícil que alguno de ellos aceptara su propuesta sin quejas o censuras, pero que igual, buscaría algunas alianzas para llevar a cabo la lectura. Afortunadamente, Yvette Aldana, de Casa Cervantes y Alfonso Porres, de Casa Roja, gustosamente nos cedieron un espacio y nos programaron en su agenda. Como hace diez años, ellos vendrían costeando sus propios gastos, tanto por el transporte como por el alojamiento. Así pues, no quedaba más que anunciarlo en algunos medios de comunicación y esperar los días anunciados.
Con gran preocupación pude darme cuenta que para la misma fecha que ellos tenían programado su viaje, también se estaría realizando en Quetzaltenango el Congreso de Literatura Centroamericana, y por lo tanto, el público aficionado a las letras se vería mermado ¿Por qué, entonces, no realizar el evento ahí? Pero también me surgió otra duda: ¿por qué no viajaban ellos junto a la comitiva salvadoreña?
Decidí entonces hacer un paréntesis en la agenda para resolver con ellos la cuestión, ya fuera que encontraran milagrosamente un apartado de sus fondos para trasladarse a la ciudad altense, o que por mi parte, yo pudiera gestionar con los organizadores del congreso una participación del grupo de poetas salvadoreños. Debo decir que el primer día del evento, pude darme cuenta que la poesía que traían para compartir era aún mejor que la muestra que Noé me enviara previamente; además de la grata sorpresa de encontrarme con la actitud abierta y relajada de los poetas David Duke, Luis Borja, Erick Tomasino y Otto Flores, a quienes recién conocía.
Luego de las presentaciones, saludos, y correspondiente brindis, empezaron las preguntas de rigor de ambas partes: ¿qué fue de los grupos con los que antes organizábamos este tipo de eventos? ¿Por qué no estábamos integrados al CILCA? ¿Cuál es el panorama actual de la literatura en cada uno de nuestros países? Y como era de esperarse, las respuestas eran prácticamente iguales: tanto en El Salvador como en Guatemala, los grupos se habían dispersado al consumirse el presupuesto inicial dado por agencias de cooperación para “la reconstrucción del tejido social”, algunos habían optado por unirse a instituciones gubernamentales y resignarse a las restricciones impuestas por la “cultura oficial”. Otros, pertenecientes a un sector con mejor solvencia económica pero menos conscientes de la vida cotidiana que enfrenta la mayoría de la población, han formado grupos, editoriales y camarillas que hoy en día compiten entre sí por ser la voz tonante en el variado concierto de “voces de postguerra”. Mientras que un tercer grupo, de los que nunca faltan, que no se alinean con ningún bando ni gobierno, se ven obligados a publicar, gestionar y moverse por su propia cuenta. Comentarios aparte, sobre el penoso caso de los artistas hondureños, cuya división fue más dolorosa y tajante tras el golpe de estado. Donde al no haber diferencias ostensibles entre el grupo “pro-oligarquía” y estatal, muchos que decidieron mantenerse “independientes” quedaron en la calle.
Días antes, me habían dicho ya los organizadores del congreso en Quetzaltenango que gustosamente ellos programaban “El disparo” para el penúltimo día, ofreciéndonos un alojamiento, pero que no podían costear el transporte por falta de presupuesto. Así que el día de paréntesis, que yo había programado, lo dedicamos a visitar algunas galerías de la ciudad, el Paseo de la Sexta y algunos bares bohemios con aires de Centros culturales. Así, mientras caminábamos por el Centro continuábamos conversando sobre los detalles de la situación que atravesábamos como centroamericanos, y fueron apareciendo algunas de las siguientes reflexiones:
El problema del financiamiento: lo que aquí ocurre es que algo semejante a lo que mencionaba Luis Camnitzer en un artículo reciente respecto a las artes visuales, pero que también se aplica a la poesía: se espera que su ejercicio genere a su vez a los productores y los consumidores.Cuando este ciclo no se cumple, se echa mano de los reducidos presupuestos estatales asignado por el estado a la cultura, o bien, quien quiera convertirse en “promotor de las letras” debe fundar una ONG desde donde debe imprimir libros con miras a ser distribuidos entre lectores de Estados Unidos y Europa, y algunos países latinoamericanos con un mercado más sólido de lectores.
No es que a nivel regional no existan lectores, es solo que no debiéramos hablar aquí de “lectores” sino de “consumidores”, pues lo que se busca es hacer del libro una especie de  fetiche para que alguien con capacidad adquisitiva se atreva a comprarlo. De ahí que hoy en día muchas de las editoriales hayan optado por un tipo de literatura más “cosmopolita”. Tampoco es cierto que la cultura no sea rentable: según estadísticas, en el año 2005 el sector cultural había generado 11,115 millones de quetzales como valor agregado, con un crecimiento anual del 7,26 % anual.
Si la percepción general que se tiene del país depende en gran medida de la cultura que genera, es de entenderse la prioridad que la Municipalidad de Antigua Guatemala otorga a las celebraciones de Semana Santa, por citar un ejemplo.
La importancia de los eventos: a nivel de quienes no estamos ligados a ninguna entidad estatal o agencia de cooperación, ni tenemos contrato con editoriales multinacionales, lo hacemos por necesidad de reunirnos con otros autores. La existencia de todos esos grupos dispersos hace que haya desconocimiento entre vecinos. Debemos aceptar que también la poesía, al menos como es entendida en nuestra región, es algo así como el ballet clásico, cuya ejecución bien requiere un arduo ejercicio, pero finalmente, es apreciado como un evento de salón. Ahora bien, para quienes son parte de alguna empresa editorial multinacional, obviamente se hace para promocionar a sus autores, generar un “público sensibilizado” a determinada forma estética y aumentar las ventas.
Lamentablemente, a nivel de instituciones, es difícil hacer una distinción clara entre los intereses “privados” y “estatales”. Hoy en día, la llamada “Cultura oficial” ya no puede ser entendida como “Cultura nacional”, sino que sencillamente es la que se impone por intereses mercantilistas, en los cuales, por supuesto, están inmiscuidos los gobiernos regionales. No es de extrañarse que en el Festival Centroamericano de Poesía en Nicaragua el año pasado estuviera inmiscuido el Ministerio de Energía y Minas, o que en Guatemala, la feria del Libro estuviera parcialmente financiada por las empresas mineras. Es la forma en que las empresas que están en conflicto con las poblaciones se libran de pagar impuestos y mejoran su imagen social.
En estas condiciones es difícil que la poesía pueda considerarse una “expresión del sentir popular” o que constituya un sincero reflejo de la realidad. La expresión “arte vendido” es ya anacrónica para lo que está ocurriendo. El Banco de Integración Centroamericana puede manipular con dinero lo que cada uno de nuestros países muestra como “cultura”. No es bueno, por ejemplo, hablar de las maras, ni de la resistencia de los pueblos indígenas, ni de la corrupción en altas esferas. Solo han dejado dos caminos: el regionalismo folklórico o la indiferencia cosmopolita. Hay autores que tratan de jugarle la vuelta a este sistema de valores impuesto, pero son más los que terminan siendo absorbidos.
Sin embargo, no todo está perdido: siempre habrán autores que comprometidos consigo mismos y con la búsqueda de una propuesta estética propia antes que con algún género de sesgo político, renueven nuestra manera de imaginar el mundo; que es el primer paso para intentar cambiarlo.

Tomado de: http://casiliteral.com/2014/04/14/la-cultura-oficial/