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miércoles, 18 de noviembre de 2020

Crónica del Festival "Un canto por la Paz", Nuevamerica y Lorena Santillana

El pasado 13 de noviembre, falleció la artista Lorena Santillana, quien fue miembro del grupo Nuevamérica, uno de los más importantes y comprometidos de la música popular salvadoreña de la generación de finales de la década de los ochenta, y que también -irónicamente- es uno de los menos documentados. De hecho, Lorena era una de las personas que quería entrevistar para poder rescatar sus memorias sobre ese grupo poco conocido por la generación de la posguerra.

Quizá, el dato más accesible con que se cuenta, es el registro musical y audiovisual del festival "Un canto por la paz con soberanía e independencia en El Salvador" que se realizó en abril de 1988. En la portada del álbum de 1991 que se produjo a raíz de ese festival, aparece una fotografía de Lorena hecha por Steve Cagan.

Lorena Santillana. Foto: Steve Cagan.

Buscando más información sobre Lorena y sobre el grupo Nuevamérica, encontré una crónica del Festival que apareció en el número 6 de la Revista La Universidad de 1988, que comparto:

CRÓNICA DEL PRIMER FESTIVAL

"UN CANTO POR LA PAZ CON SOBERANÍA E INDEPENDENCIA EN EL SALVADOR"

Revista La Universidad, N 6, 1988, Universidad de El Salvador, pp. 43-46.

“Todas las voces todas

Todas las manos todas

Toda la sangre puede

Ser canción en el viento.

Canta conmigo, canta

Hermano americano,

Libera tu esperanza

Con un grito en la voz”.

 

«Miles de salvadoreños entonaron estas estrofas el pasado 30 de abril en un evento sin precedentes en la vida cultural, política e histórica del país. Ese día, Latinoamérica se volcó hacía los 14 departamentos de nuestro suelo, en una significativa muestra de solidaridad para con el pueblo, en lo que marcaría una nueva etapa en la historia del movimiento artístico nacional ¡la realización del Primer Festival "Un Canto por la Paz con Soberanía e Independencia en El Salvador"!

Desde hace mucho, diversas instituciones y gremios habían promovido esfuerzos por lograr una actividad artística de esta envergadura, pero la represión institucionalizada vigente en el país, había coartado estas iniciativas en múltiples ocasiones Sin embargo, el conjunto de todos estos esfuerzos forjaría las condiciones para llevar a cabo uno de los más grandes eventos culturales en nuestra historia.

En este evento convergieron las corrientes latinas y norteamericanas de la Nueva Canción del Continente, cuyas raíces se encuentran en nombres como Atahualpa Yupanqui y Paul Robinson, cobrando mayor fuerza histórica con el triunfo de la Revolución Cubana en la década del 60 y el surgimiento de lo que se conocería como la Nueva Trova.

El Salvador, como toda Latinoamérica, no estaría aislado de la influencia de esta nueva corriente artística, para 1970 emergían del seno de la Universidad de El Salvador, diversos talleres culturales y grupos artísticos que recogerían el mensaje de Mercedes Sosa Gabino Palomares, Óscar Chávez Amparo Ochoa, Los Parra, Quilapayún, Inti Illimani, el Quinteto Tiempo y el inolvidable Ali Primera.

En esta década el movimiento cultural contrario a los regímenes militares de Fidel Sánchez Hernández y Arturo Armando Malina cobraría auge, con los grupos musicales "Mahu Cutá" (sic) y "La Banda del Sol", y los talleres de teatro "Sol del Río 32", "TEC", y "Los Vagos".

Sin embargo, al igual que en todos los países latinoamericanos, el desarrollo de la Nueva Canción se vería truncado violentamente por la instauración de las dictaduras militares, que reprimieron las expresiones artísticas de esta corriente. El cobarde asesinato de Víctor Jara, en Chile, marcaría para las generaciones seguidoras una época de terror y persecución, que en El Salvador cobraría auge con la gestión gubernamental de los militares de Arturo Armando Malina y Carlos Humberto Romero. Muchos grupos exponentes de la Nueva Canción salvadoreña se enfrentaron a la decisión de abandonar la música por las luchas populares o elegir el exilio para sobrevivir. De los que se quedaron, destacan los jóvenes "Tamba" y "Góngora", quienes morirían en combate posteriormente. De los que se fueron, se conformarían los grupos "Cutumay Camones" y "Yocolocamba l ta" en el exilio, junto con el desarrollo de la "Banda Tepehuani", quienes han dedicado su arte al trabajo de la solidaridad para con las luchas del pueblo salvadoreño*.

No es hasta inicios de 1983, cuando se reiniciaría tímidamente el arte popular en el país, con el surgimiento de los grupos "Guinama", "Nueva América" y otros, cuya máxima expresión política la alcanza el grupo obrero "El Indio", un fenómeno de múltiples características culturales en el marco del avance de las organizaciones populares salvadoreñas.

Con el renacimiento de grupos de promoción de arte popular, también toma auge la necesidad de la organización artística, que promoviera el rescate de la cultura nacional. En ese sentido, surgen gremios como la Asociación de Trabajadores por el Arte y la Cultura (ASTAC) en 1983 y el Movimiento por el Arte y la Identidad Cultural de El Salvador (MAICES). A lo largo de su trayectoria, estos organismos se han dedicado a promover el arte nacional, la promoción de los valores propios de nuestra cultura y el compromiso artístico de cara al movimiento popular salvadoreño.

Ambos organismos, han trabajado arduamente en el impulso de festivales de música popular en universidades, plazas, mercados, instituciones, gremios y cooperativas, al igual que han contribuido al desarrollo de seminarios, talleres, foros, exposiciones y otras actividades que difundan las bases y la necesidad de rescatar una cultura propia, rompiendo el esquema imitativo, repetitivo, alienado que ha caracterizado el movimiento artístico salvadoreño por años.

Tanto ASTAC como MAICES, en conjunto con la Universidad de El Salvador, veían urgente la necesidad de aportar nuevos valores culturales a las nuevas generaciones, que contribuyeran también a reflejar la realidad del país a través de la promoción del arte como un medio de comunicación hacia las mayorías, paralelo al crecimiento del movimiento popular y las luchas reivindicativas de los trabajadores.



Es precisamente la reorganización del movimiento cultural salvadoreño y el resurgimiento de las luchas populares, las que forjarían las condiciones necesarias para llevar a cabo un festival de la Nueva Canción que cubriera la totalidad geográfica del país.

En San Salvador, Santa Ana y San Miguel, la procedencia de la mexicana Amparo Ochoa, del brasileño Thiago de Mello, del argentino Adrián Goizueta y el Quinteto Tiempo de ese mismo país, así como también la representación de Venezuela con el grupo "AHORA'', y los artistas norteamericanos del grupo Human Condition y Holly Near, significaba una reafirmación del apoyo de los pueblos del mundo a la lucha que libran los sectores populares en el país en búsqueda de una paz con justicia y soberanía.

Puede afirmarse que América Latina se volcó solidariamente hacia El Salvador, los días 27, 28, 29 y 30 de abril, en el Estadio "Oscar Quiteño" de Santa Ana, la plaza Araujo en San Miguel y la Plaza Cívica en San Salvador. Precisamente por el alcance solidario y fraterno de este festival, también hubo que enfrentar múltiples obstáculos para que pudiera concretarse. El desarrollo de las actividades tropezaría con la respuesta represiva de los sectores en el poder, que veían en peligro sus intereses al permitir un evento de esta naturaleza. Estos temores por parte del régimen salvadoreño se materializaron con el impulso de un operativo militar en los alrededores de la plaza Araujo, en San Miguel, lugar en donde se había planificado la presentación de los artistas nacionales e internacionales.

Desde tempranas horas de la mañana, efectivos militares irrumpieron violentamente en la zona, destruyendo la tarima que cuidadosamente habían llevado para presenciar el acto. Estos hechos sucedieron a pesar del compromiso adquirido por el Coronel Emilio Ponce, Jefe de la 11 Brigada de Infantería en San Miguel, de no obstaculizar el desarrollo de la actividad.

En lo cultural, el evento ha permitido el intercambio de experiencias con las corrientes de la Nueva Canción vigentes actualmente en Latinoamérica, que marcan en el país el crecimiento y consolidación de esta fuerza artística, de cara a las nuevas generaciones, como un legado de las luchas actuales y su aporte al rescate de la identidad cultural propia de nuestro pueblo.

En contraposición al arte exportado por agentes externos a nuestra cultura, el festival "Un Canto por la Paz con Soberanía e Independencia en El Salvador", recoge lo más hondo del sentir de los pueblos latinoamericanos y los fusiona en un solo canto de ardua búsqueda por una paz verdadera en el Continente. La visita de artistas latinoamericanos al país, permitió el valioso intercambio de experiencias con nuestros artistas, que contribuyen enormemente al desarrollo del arte nacional. Durante un foro de la Nueva Canción organizada en la Universidad de El Salvador, Holly Near, Thiago de Mello, "Ahora" y el grupo experimental de Adrián Goizueta, explicaron sus raíces y los tropiezos que afrontaron para su desenvolvimiento como artistas de la Nueva Canción, que permitirán un enriquecimiento cultural para nuestro pueblo en la formación y desarrollo de un arte propio.

La Nueva Canción denuncia, rescata, lucha y trabaja a la par de su pueblo. La música de Holly Near canta a los desaparecidos de Chile, Brasil, Centroamérica y del continente entero, y protesta en contra de la intervención norteamericana en la región, al igual que rescata nombres de las clases desposeídas de su respectiva cultura, como Harriet Tobman, esclava negra norteamericana que dirigió el levantamiento de más 500 negros en contra de sus opresores.

También la Nueva Canción refleja la realidad de los oprimidos en Latinoamérica, la represión que vive cotidianamente como ¿dónde está Salvador Ubau? del grupo Nueva América, y su vacío cultural usurpado por extranjeros como "La maldición de la Malinche", de Amparo Ochoa. Así como también, resalta a sus héroes y sus luchas, en coros como "La marcha de la Unidad" y "Canción con Todos", entonadas por miles de salvadoreños el 30 de abril casi a las once de la noche, en compañía de la solidaridad internacional de todo el Cono Sur y Norteamérica.

Tiempo, Amparo Ochoa, Human Condition, Holly Near, Ahora, Cutumay Camones, Thiago de Mello, Adrián Goizueta, Nueva América, Zunca y El Indio, flecharon en la historia de una nueva época para la cultura del pueblo salvadoreño, que deja en las nuevas generaciones una nueva semilla y una nueva lucha por el arte y el compromiso con los pueblos del Continente. El Primer Festival Un Canto por la Paz con Soberanía e Independencia en El Salvador, es el inicio de una tradición para la nueva canción en el país, que seguirá vigente mientras exista un pueblo en lucha, que busca la paz con independencia en la cintura de América Latina.»

* Ese dato es inexacto, pues Yolocamba se fundó en San Salvador en agosto de 1975, mientras que Cutumay se formó como parte de la estrategia del ERP. 

Portada del álbum publicado en 1991.

Les comparto un vídeo publicado por Bonifacio Cantarero en su canal de youtube en el cual se puede apreciar a Lorena Santillana y Nuevamérica en el Festival Un canto por la Paz de 1988:




viernes, 24 de julio de 2020

Cutumay Camones

Cutumay Camones

Por: Erick Tomasino.
 
Cutumay Camones fue un grupo formado en mayo de 1982. Su objetivo establecido era recuperar las raíces culturales salvadoreñas y proveer de música popular al movimiento de liberación nacional. Este grupo se formó por iniciativa del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), una de las organizaciones político militares que conformaban el FMLN y tenía como tarea ser embajadores culturales para el movimiento de liberación nacional.

Cutumay Camones tomó nombre de un cantón localizado en el municipio de Santa Ana donde tuvo lugar una batalla campal siete días después de la ofensiva inicial del FMLN, el 10 de enero de 1981. El nombre era una manera de hacer homenaje a los caídos en batalla. 

El grupo estaba compuesto originalmente de tres miembros: Eduardo (Eduardo Esteijaert), Gabino y Ricardo, a los que dos meses después se unirían Paco (Francisco Manzanares), Teresa e Israel. En 1984, Lolo también se adhirió, y eventualmente el grupo consistía de cinco miembros permanentes: Lolo, Paco, Israel, Eduardo y Teresa. Excepto por Eduardo e Israel ninguno de los miembros eran músicos antes de juntarse. Cutumay Camones usó distintos ritmos como la cumbia de son clásica y rancheras, e instrumentos como marimba, acordeón y guitarrón.

Paco, el percusionista de Cutumay Camones, explicó lógica que dio origen a la formación del grupo: “Cutumay se formó como otra unidad estructural dentro del partido político. Uno de sus elementos fundamentales era la estrategia de solidaridad internacional. En el ámbito interno, la función del grupo era motivar a los militantes del partido y levantar su moral” (entrevista, septiembre de 1996) (Almeida y Urbizagástegui, p. 10).


La música se tocaba en vivo en las zonas que estaban bajo el control popular (y en Santa Ana, San Salvador y San Miguel en 1988); a nivel nacional, se transmitía a través de las dos estaciones de radio rebeldes (Radio Venceremos y Radio Farabundo Martí) y se difundía clandestinamente por medio de cassettes y cancioneros en las organizaciones populares y revolucionarias. También se presentaron en numerosos actos de solidaridad en otros países. Cutumay Camones fue uno de los grupos de música de protesta más destacados de El Salvador durante la década de 1980. (Almeida y Urbizagástegui, p. 10). De esta época se produjeron cuatro álbumes: Vamos ganando la paz (1982); Por eso luchamos (1985); Patria chiquita mía (1987) y Llegó la hora (1988).

En 1988, también por petición de la dirección del ERP, el grupo se separó oficialmente ante las exigencias de la guerra, sus integrantes asumirían otras tareas. Más tarde, Lolo dejaría El Salvador en 1990. Paco fue asesinado en 1996 por la Policía Nacional Civil y Eduardo muere en 2007 de cáncer.

En 2012, Teresa de Cutumay Camones se uni con los miembros de Guinama, para formar un nuevo grupo. La fusión de estas bandas históricas fue llamada Cutumay Guinama.

Discografía

Vamos Ganando La Paz (1982)
Vamos ganando la paz
Cuando
Santa Ana
La guerra
Radio Venceremos
El machete encachimbado

Por eso luchamos (1985, Paredón Records)

Por eso luchamos
Vamos ganando la paz
Feliciano Ama
Poema del partido
Nicaragua y El Salvador
Comandante Clelia
Brigada Rafael Arce Zablah
Las milicias populares
10 de octubre

Patria Chiquita Mía (1987, Eurosound)
Instrumental
Farabundo
Patria chiquita mía
La paz no es un regalo
Obreros y campesinos
Pueblos americanos
Camaradas del monte y la ciudad
Cumbia de la paz

Llegó la hora (1988)
01. Llego la hora
02. La patria te necesita
03. Don Simón
04. Los fusilitos
05. Hoy nació el día del pueblo
06. Roxana
07. M-16
08. Yo quiero ser combatiente
09. Vámonos al tope
10. La mechuda
11. Dale compañero
12. Díganle que no se meta
13. Los helicópteros

Referencias

Almeida, Paul y Urbizagástegui, Rubén. Cutumay Camones. La música popular en el movimiento de liberación nacional en El Salvador. Red Latinoamericana de Historia Oral.

Fotos de la banda: Linda Hess Miller. http://www.lindahessmiller.com/coppermine/
 

 


jueves, 23 de julio de 2020

Banda Tepeuani

Banda Tepeuani

La Banda Tepeuani fue conformada en 1977 y estuvo integrada por varios músicos que desarrollaron su estilo al fragor de la lucha revolucionaria salvadoreña y en la búsqueda y expresión de una identidad musical propia que va desde el folklore latinoamericano, marchas que llaman al combate y pinceladas de latin jazz y del folk. "Tepeuani" viene del nahuatl y significa "ganador de la batalla." El grupo compone la mayoría de la música que interpreta a partir de tradiciones musicales de El Salvador y de América Central.
A continuación reproduzco un texto escrito por el músico, investigador y promotor cultural Godofredo Echeverría quien además fue miembro del grupo.

La Banda Tepeuani

Godefredo Echeverría

Formada a partir de la experiencia durante la campaña electoral de 1976, que culminaría con las elecciones del 20 de febrero de 1977. Como parte de los esfuerzos de la Juventud Comunista de movilizar a los jóvenes artistas: músicos, escritores, teatreros y plásticos, se organizan células con estudiantes del Bachillerato en Teatro, posteriormente se integra una con miembros de algunos grupos musicales, entre los cuales se puede mencionar a Vagido Indio, Simiente, Maquilishuat y Mahucutah.
Con la intención de participar en la campaña, se formaron dos grupos, uno de teatro y otro de música, al de música se le conoció como la Banda de la Unión Nacional Opositora o Banda de la UNO. Ésta se formó con miembros de diferentes grupos musicales con la intención de no poner en riesgo la existencia de los grupos musicales. De esa manera, la Banda de la Uno se constituyó  sobre la base de la identidad política, no musical. La Banda de la UNO acompañó al candidato  presidencial de la UNO: coronel Ernesto Claramount en su recorrido alrededor de todo El Salvador.
Durante la semana del 20 al 28 de febrero, cuando se había llevado a cabo el fraude electoral que arrebató la victoria de la oposición y la devolvió a manos de los militares, el pueblo se tomó la  Plaza Libertad para protestar por el fraude, la Banda de la UNO permaneció en la plaza toda la semana, cantando con frecuencia, durante el día y la noche. En la madrugada del 28 de febrero se  desató la represión, los cuerpos de seguridad asaltaron la Plaza Libertad y asesinaron a varios de los ocupantes. Los miembros dela Banda fueron a buscar refugio a la Iglesia de El Rosario, desde donde buscaron salir en dirección al oriente de la ciudad, es decir, hacia la Terminal de Oriente, rumbo a Soyapango.
La represión recrudeció durante varios meses y la actividad musical quedó abandonada. Debido a que varios de los integrantes de la Banda eran estudiantes de música, del Bachillerato en Artes o de la Escuela Libre, el Departamento de Música del Bachillerato en Artes del Ministerio de Educación era el lugar de encuentro. Después de varias conversaciones se convocó un día de julio al ensayo de un nuevo grupo musical, que posteriormente sería bautizado como Banda Tepeuani.

La Banda Tepeuani inició sus ensayos interpretando música andina, dos de sus miembros construían los instrumentos andinos con materiales locales. Los ensayos eran agotadores, se ensayaba el sábado por la tarde y todo el domingo. Después de varios meses de ensayo, la agrupación estuvo preparada para enfrentarse al público. Tal vez porque la represión era muy fuerte, las posibilidades de hacer vida social eran pocas, en poco tiempo la Banda Tepeuani se dio a conocer en la Universidad de El Salvador, sindicatos, institutos y cuanto lugar público lo permitiera.
Al darse a conocer con un buen nivel de calidad, las invitaciones no se hicieron esperar, llegaban de instituciones educativas, teatros, alcaldías, etc. Debido a ello, el grupo decidió proponerle a Arturo García Vásquez, para entonces actor y miembro del grupo de teatro Tecolote, que se convirtiera en su representante. Esta decisión fue muy importante, pues las actividades se multiplicaron y los recursos económicos empezaron a llegar.
Afortunadamente se había solicitado representar a la Banda Tepeuani a Arturo García Vásquez, miembro del Grupo de Teatro Tecolote, además era miembro del Comité Departamental de San Salvador de la JC, impulsor de una política dirigida al sector de los artistas y de los intelectuales. Como parte de esa política cultural de la JC se promovía la actividad sobre la base de la búsqueda de una cultura nacional, auténtica y popular. Es a partir de la discusión de esos planteamientos que poco a poco el repertorio de la Banda Tepeuani va cambiando, se va enriqueciendo con trabajos propios, además de incorporar algunas piezas del folklore salvadoreño.
La formación inicial de La Banda Tepeuani estuvo constituida por Felipe Mejía, Julio Minero, Alex Martínez, Francisco Astacio y Godofredo Echeverría. Los instrumentos andinos como la zampoña y la quena eran hechos por Julio y Alex, el bombo era de Felipe, posteriormente y con el primer dinero ganado, se compró un charango boliviano marca Orozco en la Feria Internacional, se agregaban unas maracas. Todo el resto del 77 y el 78 se mantuvo la actividad, periodo durante el cual se integró la profesora estadounidense de viola, Kathryn Worsham, quien se mantuvo con el grupo durante varios meses. Posteriormente se incorporó Eugenio Andrade y esa fue la formación que se mantuvo hasta 1979.
Actividades importantes que se realizaron durante este periodo se pueden mencionar rápidamente: participación para la Alcaldía de San Salvador durante la inauguración de las Fuentes Beethoven, participación durante la gala a beneficio durante la inauguración del Teatro Presidente antes de la exhibición de la película Annie Hall, dirigida por Woody Allen. Participación en varios festivales de cantores organizados por MUCAPAS (Músicos y Cantores Populares Asociados Salvadoreños), organización de la cual formábamos parte; participación en el Festival Centroamericano de la Juventud y los Estudiantes en junio de 1978, en San José, Costa Rica. Participación en la delegación al XI Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes llevado a cabo en La Habana, Cuba en agosto de 1978. Conciertos de cámara en la casa del Dr. Carlos Espinal en San Miguel. Concierto en Bar El Águila el 31 de diciembre de 1978, en la ciudad de San Miguel. Temporada de conciertos durante una semana en el Teatro Nacional de San Salvador, con teatro lleno. Musicalización de la obra La otra historia del flautista del Teatro Sol del Río 32, sobre composiciones de Julio César Alvarenga, mejor conocido como El Chele León.
A finales de 1979 la Banda Tepeuani se toma un receso involuntario, debido a dificultades de algunos de sus miembros y la salida temporal de uno de ellos. Alrededor de abril de 1980, se reinicia el trabajo, se incorporan nuevos miembros y termina el permiso temporal. En este momento la nueva formación está integrada por: Francisco Astacio, Felipe Mejía, Eugenio Andrade, Luis López, Erick Trabanino y Rigoberto Osorio, todos ex integrantes del grupo Sol de Usulután.
Se reinician los ensayos, se renueva el repertorio, se participa en acciones de calle en contra de la represión, conocidas como mini‐mítines. Estos tenían la característica de ser preparados con mucha anticipación y muy minuciosamente, se realizaban por la noche en lugar previamente seleccionado, se habría preparado un croquis del lugar, se indicaban salidas de emergencia, se portaban antorchas y quien daba el discurso, debía cronometrarlo. Al finalizar la actividad, cada quien tenía establecida una salida. Eran tiempos de mucha represión y mucho temor, la cantidad de personas asesinadas por los cuerpos de seguridad y los escuadrones de la muerte se contaban por cientos mensualmente y cada día aparecían cadáveres por las calles. Estas acciones buscaban devolverle a la gente la confianza en la resistencia. Se organizaban entre varias células de la JC.
Durante el mes de junio de 1980 se realizó el esfuerzo de grabar una cinta con cierto nivel de calidad. Un amigo nos permitió grabar en su estudio, pero para hacerlo había que pernoctar en el  estudio. Durante ese tiempo había Estado de Sitio y Ley Marcial, había que entrar al estudio a las 6 pm. Y salir a las 6 am del siguiente día. Paralelamente se estaba discutiendo en los organismos de dirección de la JC sobre la posibilidad de iniciar el trabajo internacional de apoyo a la lucha del pueblo salvadoreño, hacía un mes aproximadamente, había salido rumbo a México el Teatro Sol del Río 32 con el mismo fin.


A mediados de julio de 1980, divididos en dos grupos, uno en bus y otro a bordo de un Toyota 1000, la Banda tomó rumbo a ciudad de México. Después de un viaje bastante largo, por tierra desconocida y detenidos constantemente por la policía para pagar mordida, finalmente entramos a ciudad de México, sin saber exactamente a donde ir, ni por dónde. Gracias a la ayuda de Modesto López y de su esposa, Marta De Cea, se pudo permanecer en Tlalpan, en el Albergue CREA, lugar muy tranquilo, limpio, agradable (*).
Después de un mes de permanecer en el albergue, al final del cual hubo que trasladarse al otro extremo de la ciudad, a la colonia Martín Carrera, lugar donde el cura párroco muy solidariamente brindó la bodega de la iglesia para dormir. Después de varias horas de trabajo, de remoción de escombros, tablas, materiales de desecho, quedó un espacio amplio para acomodar a 8 personas, pues Francisco se había casado unos días antes y llevó con él a su esposa. La actividad era muy intensa, pues en ese momento el movimiento mexicano de solidaridad con el pueblo salvadoreño llevaba a cabo muchas actividades en diferentes espacios. Se había constituido el Comité Mexicano de Solidaridad con el Pueblo Salvadoreño bajo la conducción de un grupo de  intelectuales entre los que se encontraban Eraclio Zepeda, Andrés Fábregas, Gilberto López y  Rivas, otros y otras.
Nuevamente Marta, la esposa de Modesto, quien era funcionaria cultural del D.D.F. nos ayudó a realizar varias actividades dentro del programa cultural del DDF, estas actividades eran pagadas y permitían, aparte de tener algo para comer, comprar casetes y reproducirlos con la cinta que llevábamos desde San Salvador y poder venderlos en las actividades. Cuando ni aun así alcanzaba el dinero, íbamos a vender casetes al parque de Chapultepec.
Poco a poco se fue organizando la actividad, había muchas actividades, algunas pagadas y muchas no, pero con el resultado de la venta de casetes, nos propusimos grabar nuestro primer disco.
Nuevamente Modesto, propietario de Discos Pentagrama, indicó los pasos a seguir para producir el primer disco de la Banda Tepeuani. Un amigo de él, David Bakhst, era propietario de Publi Servicios, un estudio de grabación y nos dio precio especial, pero había que grabar después de las once de la noche. En este disco contamos con la linda voz de Eugenia León, quien en 1979 había estado en el Festival Internacional de Teatro de San Salvador, formando parte del grupo Víctor Jara.
La portada de este primer disco titulado El Salvador Vencerá fue pintada por Melquiades Egido, pintor boliviano residente en México por muchos años, el texto de la contraportada fue escrito por el gran escritor Carlos Monsiváis, quien el día de la presentación, también lo leyó.
Producto de las ventas de discos y de los pagos por actividades musicales, se logró garantizar un modesto presupuesto que permitió trasladar la vivienda a las cercanías del aeropuerto, a la colonia San Juan de Aragón. Mucho apoyo, inmensa solidaridad recibimos del pueblo mexicano, de las mujeres, hombres y niños de la colonia Martín Carrera, de su párroco; también en San Juan de Aragón, del Comité Mexicano de Solidaridad con el Pueblo Salvadoreño, ayuda sin la cual no habríamos podido realizar nuestra actividad de solidaridad con la lucha del pueblo salvadoreño.
Era San Juan de Aragón una colonia modesta, pero habitábamos una casa con cuartos, existían espacios compartidos, pero también privacidad. Había que volver a aprender lo que era el hacinamiento, para luego re‐aprender lo que era un poco de comodidad. Todos los miembros de la BT veníamos de familias con una cierta comodidad, con casa propia o en vías de pago, con auto propio algunos de sus miembros, con trabajo medianamente remunerado la mayoría. La música y la necesidad de aportar a la lucha social y contribuir al movimiento de solidaridad con el pueblo salvadoreño nos habían llevado a soportar muchas dificultades.

Primera visita a Managua revolucionaria
En enero de 1981 fuimos invitados a viajar a Nicaragua revolucionaria por el Comité Nicaragüense de Solidaridad con los Pueblos (CNSP). La visita duró una semana y fuimos alojados en una casa de la Colonia Bolonia. Todas las noches se escuchaban marchas gritando la consigna: Si Nicaragua venció, El Salvador vencerá. Participamos en un concierto grande y realizamos visitas a las tropas sandinistas en el norte del país. Volvimos a México y unos días después salíamos para Canadá en una gira de actividades que había sido preparada por el Dr. Héctor Silva, miembro de la Comisión de solidaridad Internacional del FDR-FMLN.

El frío polar de Canadá
Era enero de 1981, al llegar a Toronto hacía un frío de hielo, a pesar de eso encontramos que la comunidad salvadoreña y los comités de solidaridad ya estaban organizados: recorrimos ese inmenso país de oriente a occidente sin dejar ciudad sin visitar. Tuvimos oportunidad de conocer a muchos y muchas compatriotas muy activos en la organización, en Toronto encontramos a Edgardo Escobar, a Hugo de Burgos entonces estudiante, en Montreal a Rolando Gutiérrez; comunidades salvadoreñas muy activas en Regina, Edmonton, Calgary, Red Dear, Vancouver y más. Llegó la invitación del padre Rutilio Sánchez, representante del FDR en España, para continuar la gira y pasar de Canadá a Madrid.

Llegada a España
El 23 de febrero de 1981 llegamos a España procedentes de Canadá, habiendo hecho escala en Londres. En Madrid nos esperaba el padre Rutilio Sánchez, representante del FDR. Al llegar al Aeropuerto de Barajas fuimos sometidos a maltrato por parte de los irrespetuosos policías que habían dado el golpe de Estado y se habían posesionado de las aduanas y aeropuertos.
Después de mucho discutir y habiendo conseguido el apoyo de diputados españoles, instituciones de solidaridad, personalidades, fuimos deportados al Aeropuerto Heathrow de Londres, donde nos mantuvieron en una casa cárcel con la policía las 24 horas. La policía pidió un representante, es decir, alguien con quien entenderse y por unanimidad fui elegido para representar al grupo.
Debía responder a los interrogatorios que me hacían a cualquier hora de la noche, de repente encendían la luz y daba inicio el interrogatorio. Me preguntaban por los instrumentos musicales, por los discos, que porqué decíamos que estábamos en contra del gobierno de Duarte, que ese gobierno era amigo de ellos, que nos iban a deportar a El Salvador. Yo me mantenía en contacto con el representante del FDR en Londres, quien me explicaba que la situación era muy difícil, que lo más probable era que nos deportaran. Finalmente me llamó un día, después de casi una semana de estar presos y me dijo que un comité de solidaridad en Alemania había solicitado al embajador alemán en Londres hacerse cargo de nosotros, responsabilizándose de nuestra estadía. ¡Fue la mejor noticia! Saldríamos ese mismo día desde Londres al aeropuerto de Dusseldorf, donde fuimos recibidos por el Komité Lateinamerika de Bochum. El argentino Luis Tomé y su compañera alemana Uli nos recibieron en el aeropuerto.
(*) Miembros de la BT que llegaron a México fueron: Erick Trabanino, Rigoberto Osorio, Luis López, Francisco Astacio, Felipe Mejía, Eugenio Andrade y Godofredo Echeverría. Julio de 1980.
___________
Discografía

Por la paz (1982, Topas Produktion)
A1 El venadito
A2 Amanecer
A3 Canción por la Paz
A4 A Morazán
B1 Organízate
B2 Cántame Nicaragua
B3 Madre Tierra

El Salvador Libre (1984, Polypoepka)
A1 Alza tu vuelo
A2 Ven salvadoreño
A3 La sandía en TV
A4 Cueveando
A5 Compañero
A6 Canción para el F.D.R
B1 G.A.R. cantando
B2 Regalo para el niño
B3 El Carrizal
B4 La Televisión
B5 El Torito Pinto

Todos queremos la paz (1985, Estudios Radio Progreso)

La guinda
Anastacio Rey de los Nonualcos
A colaborar
No hay quien nos pare el carro
Todos queremos la paz
Canción de cuna y flor de El Salvador
Como tú

Todos queremos la paz disco de la Banda Tepeuani

Sibemol

La Banda Tepeuani realizó, durante varios meses, la musicalización de varias producciones de la Radio Farabundo Martí, en su campamento de Chalatenango -aunque la ubicación del campamento varió durante el tiempo que permanecimos realizando esas actividades. durante el mes de septiembre de 1984 se realizó la campaña militar "Héroes de septiembre", por fuerzas militares del FMLN y fueron acompañadas desde la Radio Farabundo Martí y la Radio Venceremos con programas especiales que reflejaban un punto de vista crítico sobre la independencia centroamericana.
En ese marco, la dirección de la radio nos encomendó la creación de varias canciones, entre ellas el tema de la campaña que titulamos "Espadas y arcabuces", se incluyó una canción para Pedro Pablo Castillo, originario del barrio La Vega de San Salvador, quien tuvo una visión popular auténtica del proceso independentista, por lo que organizó a la gente de los barrios cercanos y los armó con armas caseras para lanzarse a una verdadera lucha por la independencia, a diferencia de lo que finalmente pasó, que fue una jugada de los criollos a costa de los sectores populares, llegando a redactar un acta de independencia para favorecer a los sectores más ricos de los criollos: independencia, camcio para que nada cambie, pues quienes se mantuvieron gobernando fueron las mismas autoridades españolas.
Posteriormente, el 15 de octubre de 1984 la Banda Tepeuani participó en el primer encuentro de Diálogo entre el FMLN y el gobierno de El Salvador, hecho único que despertó el interés de grandes sectores de la población alreddor de la posibilidad de alcanzar la paz mediante el diálogo. De las palabras pronunciadas por el representante del FMLN en el encuentro se sacó el título del album: "Todos queremos la paz", que fue grabado al siguiente año en La Habana Cuba, en los estudios de Radio Progreso, con acompañamiento de la orquesta de cuerdas del Instituto de Radio cine y Televisión.
Integrantes de la Banda Tepeuani: Erick Trabanino, Eugenio Andrade, Francisco Astacio, Godofredo Echeverría, Guillermo Cuéllar y Rigoberto Osorio.



Referencias
Si Bemol. Todos queremos la paz. Disco de la banda Tepeuani http://latrovata.blogspot.com/2011/09/todos-queremos-la-paz-disco-de-la-banda.html