domingo, 23 de enero de 2011

De Maiakovski a Lenin

VLADIMIR ILITCH, LENIN (FRAGMENTO)

Es tiempo-
comienzo
el relato sobre Lenin.
No porque
no haya pena
más grande,
es tiempo
porque
la honda tristeza
sea ya
dolor claro y consciente.
Tiempo,
vuelve a flamear los lemas leninistas.
¿Es justo
derramar
lágrimas y lágrimas?
Lenin sigue siendo
el hombre
más vivo entre los vivos. Es
nuestra sabiduría.
nuestra fuerza
y el arma que blandimos.
Los hombres son como barcas,
aunque sin agua.
Mientras
vivimos
se nos pegan
a los costados
muchos
caramujos sucios.
Y después,
sorteada ya
la tempestad furiosa,
te sientas
bajo el rayo del sol
y te quitas
la barba verde
de las algas
y la barba lila
de las anémonas.
Yo también
me limpio
para semejarme a Lenin
y seguir remando
por la revolución.

martes, 4 de enero de 2011

Fuerzas productivas

"Hombres andrajosos, bañados de sudor, embrutecidos por el cansancio, el calor y el ruido, y máquinas robustas, con su corpulencia brillando al sol, máquinas creadas por esos hombres y que, en definitiva, eran puestas en movimiento no por el vapor, sino por los músculos y la sangre de quienes las crearon: en este contraste había todo un poema de crruel ironía."

Tomado del cuento "Chlekash" de Máximo Gorki.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Desde esta posición

Siempre tiene una flor de esperanza para el pasado y no sabe como sonreír en el presente. Por eso se la pasa fumando besos de corta vigencia para no sentirse culpable de un antes que la persigue hasta a la hora de dormir. Lo sé mientras su silueta se desnuda a contraluz.
Sin palabras de amor pide una cerveza y promete compañía hasta el final de tu billetera; en nada se parece a la gente del Barrio. Sabe respetar tu pobreza y sin más palabras te deja solo largándose en busca de otro mendigo como yo. No escucho reclamos por eso.
Esta noche ha sufrido mis quejas como si ella fuera el mundo. Le digo que el problema aquí no es la pobreza, es que hay quienes se adueñan del mundo para después cobrárnoslo. Sin pretensiones postmodernas sería un beatnik marxista. Y comienza a reír para parecer interesante.
“Te sientes solo” me dice siguiendo por un segundo los que era un monólogo. Ya volverán los días en que nos metan en fosas comunes por hablar estos temas; entonces nos daremos cuenta que siempre tuvimos alguien a la par.
Me agrada más que los snobs que me persiguen por todos lados, con su música feliz y su vacío en el alma. Mañana cambiarán la música y cambiarán su ropa y sus sonrisas. Hasta sus drogas cambiarán. Son los requisitos de estar a la moda. Yo prefiero quejarme siempre de todo. Y pensar en vos en esta esquina de la luz tenue.
Mañana me estaré arrepintiendo. Otra vez. Sin embargo,
volveré.

lunes, 15 de noviembre de 2010

El Amor

"Si amas sin despertar amor, esto es, si tu amor, en cuanto amor, no produce amor recíproco, si mediante una exteriorización vital como hombre amante no te conviertes en hombre amado, tu amor es impotente, una desgracia."
Karl Marx (Manuscritos filosófico-económicos de 1844, Tercer Manuscrito)

viernes, 5 de noviembre de 2010

Cuestión involuntaria

Los dias transcurrían entre la monotonía y la sorpresa. Nada cambia en la ciudad que todo lo vuelve una persecusión. Hasta caminar por las calles con los pelos destejidos en días de viento me vuelve un sospechoso, un potencial delincuente que quiere arrebatar las pocas pertenencias de otros que quieren arrebatarme lo poco que queda de mí.
Bajo esa lógica me encontré a una chica en un o de esos autobuses que si bien no matan, suelen recordarme a la muerte o pintármela de manera dolorosa. Preguntó acerca de una dirección y rápidamente deduje que tampoco era de esta ciudad; en todo el trayecto me comentó de forma resumida la historia de su vida cargada de sufrimiento y pena. Me conmmoví y la invité a una cerveza. Llegamos a un bar y continuamos la conversación, luego pasamos al área de los secretos y mientras las cervezas desfilaban imparables sobre nuestra mesa, nos comenzamos a tomar de las manos y cada vez que era posible a besarnos en cada broma o como un código para asentir que nos identificábamos. Minutos después no conseguí ocultar mis deseos y la invité a mi casa. En tiempo récord estábamos sobre el colchón haciendo de la ropa un desperdicio, besándonos lascivamente mientras la sangre intentaba cubrir hasta lo más recóndito de nuestras cavidades.
Estábamos en eso cuando por encima del techo me apareció ese rostro que durante dos semanas me atormenta, se reía de mí y su mirada me convocaba de nuevo a la muerte, a esa que le temo cada día, cada minuto. Aparté a la chica abruptamente de mí, ella no entendía nada de lo que pasaba. Como para no hacerla sentir mal le mentí: "es que soy gay y mi novio puede venir en cualquier momento". Inmediatamente puso sus ropas y salió con un tono de verguenza y resentimiento. La figura de mi fantasma reía aún con mas euforia. Sabe que me tiene bajo su control. Y estoy sujeto a su voluntad.
Desde hace un par de semanas no me permite salir de mi habitación a menos que sea para las cosas básicas o para ir a emborracharme. Lo malo es que me tienta a buscar chicas en los bares para luego a mitad de la noche interrumpirme con su dulce sonrisa "tu es seul mien". Ya nadie me llama ni me escribe. Creo se olvidaron de mí. El mundo entero teme a la muerte. Yo solo soy su prisionero.

jueves, 7 de octubre de 2010

Días de viento

Desde aquella tarde nada fue igual. Tomé mis pocas cosas y mudé de ciudad en una especie de negación de la realidad, esa que por no estar preparado duele, hiere y a veces huele a estancada. Antes de que amanezca con un pedazo menos de mí inicié un recorrido del cual me es ajeno el destino.
Dias después las calles se me volvieron distintas, estas a veces me sonreían y me ofrecían sueños, sonrisas como poemas, miradas con duda y me sentí alguien nuevo, un poco diferente a mí. De hecho era otro, otro mas, otro mas en la gran ciudad madre del caos. Un poco parecido a lo que quería. Si, nunca estoy conforme, por eso sigo caminando "al lado del camino" pero en calles donde siempre se tropieza y se sigue caminando mientras se sacuden las heridas...
Y comienzan a paracer personas que comparten sus cuentos, a veces de dolor, a veces con aliento a alcohool, a veces con sangre en los labios, en el pecho y en los sueños. Asi está la urbe, llena de sombras en busca de luz con miedo a desaparecer.
Mañana quiza encuentre una nueva historia. Es viernes y los versos andan bailando a mi lado. Quizá alguna mujer me lleve a conocer el alba, o de nuevo despierte buscando una sombra debajo de la almohada preguntando qué pasará después de verme al espejo. De rescatarme de mi angustia y de mi tristeza.
Estoy incomprensible. No me culpen. Es el uso común en estos días de viento y melancolía.

lunes, 20 de septiembre de 2010

martes, 7 de septiembre de 2010

Un detalle solo

Cuando volví a casa todo giraba al compás del reloj. Sonó el teléfono y era su voz -la que había estado tantos dias ausente- en son de reclamo por mis tantos dias ausente. No podrás deshacerte de mi tan facilmente me dijo con una mezcla de amenaza y deseo.

Nos vimos el siguiente día y nos besamos como si todo lo anterior no hubiera pasado. Seguimos con una conversación mas que convencional, con los tipicos ¿cómo estas?, ¿qué has hecho? y un tediosobla, bla, bla. Luego devino un enorme silencio como si las palabras hubieran huido del caos o hacia el.

Mi problema es que te amo, le solté. Ella me miró de forma serena. Vamos a tomar un café dijo sin una sola expresión en el rostro. Caminamos por las mismas calles de siempre solo que esta vez un murmullo de lluvia suspiraba por la tarde. Llegamos a la cafeteria -la misma de siempre- ordenamos. Como para no variar yo pedí café negro y sin azúcar, ella una bebida carbonatada con mucho hielo. Estábamos de nuevo en silencio cuando sonó su teléfono celular; ahí se dibujó una bella sonrisa en su rostro. La bella sonrisa que no veia en mucho tiempo.

Quien hablaba era su exnovio llamando desde algún lugar de la penumbra. Mientras, yo leía un poema de Prévert...

Mas Tarde

En estos días de intensa desolación, con la lluvia -o sin ella-, mi compañera de trabajo me interrumpe cada cinco segundos para recordarme lo mediocre que soy solo por abandonar la universidad. Mientras busco entre esos cuatro segundos restantes un correo con ojos vivaces desde este lado de la computadora.
Anoche bebí hasta abandonarme. La chica de la barra paró de bailar y me quedé ebrio de mi. Suele pasarme. Entonces mi cabeza rodó sobre una almohada buscando unos ojos fugaces desde ese lado de la cama. No es necesario recordar que ella no estaba a mi lado.
Y hoy cómo me martilla en la cabeza el sonido de estas teclas, mientras escribo esto que si hubiera hecho caso a mamá podría parecerse a un poema. Mientras llevo varias tazas de café encima de mi úlcera (apenas son las 10:59 de la mañana y me volvió el sueño) y como me gustaría beber un fresco de horchata con hielo.
Mas tarde buscaré volver a una casa que por ratos me deprime. Veré su foto sonriendo como si en verdad estuviera ahí. Su suéter y los peces que me hizo llevar a casa como si en verdad estaría ahí. Me sentaré en el colchón que ha perdido su aroma y me acordaré de mi compañera de trabajo diciendo cada cinco segundos lo mediocre que soy. Y en silencio quizá le de la razón.

Ya no fumaré de sus labios me anuncia un poema escrito por mi mano.