miércoles, 29 de agosto de 2012

Necesidad de Ella


Lágrimas como invierno cruel, escondidas
ahí donde el pecho parece reloj vital.
Nudo al soltar el pájaro que dicta el vuelo
sueños vigilantes o imaginación fantástica.

La sangre fría corre o se detiene
según los movimientos del significado de la vida;
pasan bandada las horas los días los sueños
allí donde la angustia se vuelve eterna.

Sonríes y me miras y me niegas
como golpe al carruaje del lucero, miserable
vuelo bajo la tierra
un muerto en la nada
un respiro para tanta espera

Penitencia o amor
por difícil que parece la recompensa
reconfortante

Espera, paciente espera, sufrida espera
que hasta la noche cae perlas finas
al aire o un poco más imaginario.
Alas al descubrir tu risa de alivio

          ¡remedio para mi alma!

Erick Barrera Tomasino

miércoles, 22 de agosto de 2012

EL SALVADOR: PRIMER MÓDULO DE LA ESCUELA MESOAMERICANA EN MOVIMIENTO 2012


La Carta CEAAL Nº481
¿Quiénes somos y cuál es nuestra práctica como movimiento? ¿Qué luchas desarrollamos los movimientos en la región? ¿Cómo entendemos el contexto donde actuamos? ¿Cómo y qué queremos transformar? ¿Cuáles son nuestras estrategias?

Estas y muchas más preguntas marcaron el inicio del primer módulo de la Escuela Mesoamericana en Movimiento 2012, realizada por el equipo de formación de la Red Alforja.

Durante una jornada de cuatro días, desarrollada entre el 17 y el 20 de julio en Nueva Concepción, El Salvador, 37 representantes de organizaciones y movimientos de toda la región mesoamericana se reunieron para intercambiar, discutir y reflexionar sobre los movimientos sociales: sus concepciones y luchas en la defensa del territorio y la vida. Pero también vivieron momentos de autodescubrimiento del cuerpo como territorio, de mística que inyectó energía para la lucha y de distensión pura, entre risas, baile y música.

A partir de las vivencias personales y colectivas, se construyó una visión general del contexto de la región, que sin la intención de ser exhaustivo, abrió un sinfín de debates en torno a las concepciones de territorio, movimiento y de las estrategias.

“Se mapeó la varicela” que está produciendo el avance de las transnacionales y los principales grupos de poder local; pero al mismo tiempo, se contrastó esa realidad con la crisis del capitalismo. Ejercicio favorecido por las ponencias el economista César Villalona y del educador popular Erick Barrera.

Los nudos y desnudos del taller ubicaron las contradicciones, las carencias y los aciertos en la práctica de las organizaciones y movimientos populares; dejaron entrever el camino recorrido y el que falta por recorrer. La discusión aclaró muchas inquietudes, pero también dejó muchos hilos por tejer en la siguiente madeja de este camino formativo.

miércoles, 15 de agosto de 2012

Carta a un amor en red


Amor: (entro)

De nuevo estoy en esta cueva que llora por las grietas y ventanas cánticos de anhelos desterrados, viendo por un agujero ultravioleta tu sonrisa que ríe al ojo del huracán y no a mis labios que son de sangre y elixir. (Entro)

Oigo la música de este catre sin recordar la letra de tus gemidos (borrar). El ritmo permanece pero la esencia de tus caprichos de sonata se han desvanecido sin posibilidad de penetrar esta pantalla que se ha vuelto -por azar de la tecnología- lo más parecido a tu presencia. (Entro)

(Copio y entro de nuevo) (Estado sin conexión)

Y pienso en esta estancia, que peor que estar ciego, sordo o mudo, es estar ciego, sordo y mudo; porque aunque tenga un par de manos deslizándose sobre tu piel como corteza humedecida, no se si me miras a los ojos, si me gritas desbocada tu gusto por mi árbol sin ramajes, ni se decirte que soy un escarabajo succionando de tu sexo lo que me das para vivir así sin ti. (Borrar)

Y quiero desaparecer bajo el cobertor de tus retoños, más soy esguince en la tormenta de tu inconsciente que alambra mis implosiones. Te desvaneces en remolinos cual antifaz de pétalos y mutismos y caigo en tu trampa de reflejos y destellos de sonidos autoprogramados. (Entro)

Veo por fin tus sueños en un estado de somnolencia graficada por las voces de este cuadrante inoperante. Alguien canta tu ventana e imagino tu ropa interior enredada en placeres ingentes y ocultados; y si me asomo de repente, lo que había de erecto en mi se distrae. (Cerrar sesión)  

Amada: (dos puntos) Mañana no podrás ignorarme ni encenderás tus velas de aromas anestesiados. Ya el alba vendrá demasiado tarde y quien sabe si por azares del hedonismo, por fin te encuentre desnuda sobre esta cama. Mientras veo en diálogos ajenos tus pasos esquina opuesta a este epitome de cada noche, en tanto tú te distraes leyendo esto que termina siendo una carta. 

Erick Barrera Tomasino
(La ciudad y su sombra, 2012)

miércoles, 25 de julio de 2012

Carta a una hija que reaparece


Debía llevar unos libros y me pediste acompañarme, cuando te adentraste a la biblioteca tus ojos se iluminaron como quien descubre un tesoro escondido, sonreíste y parecía que todo te daba vueltas. Yo solo alcancé a preguntar si estabas bien y tu mirada absorta me indicó que si. Tomaste uno a uno los libros de cuentos que estaban más a tu alcance y enmudeciste al instante en medio de aquellas páginas que robaron tu atención.
Tratando de que disfrutaras ese momento me separé por un rato a ordenar los libros que había prestado durante la mañana, pero no se cómo estabas de nuevo a mi lado, con un gran libro ilustrado de cuentos y me pediste leerlo. Inmediatamente me lo entregaste sin esperar mi respuesta. No me molestó para nada; así que salimos al corredor y sentados en el piso comencé a leerte mientras tu seguías con atención descifrando la coherencia entre las ilustraciones y el texto. Lo que quedaba de mañana se pasó tan rápido y el mediodía nos sorprendió entre medio de aquellas historias de lobos y brujas. Te fuiste corriendo a tu casa despidiéndote con un frágil “hasta mañana”.
El día siguiente sucedió lo mismo, solo que esa vez tomaste un poco mas de tiempo para elegir el cuento del día. Esta vez nos turnábamos, yo leía un fragmento y vos me leías otro, cuando nos aburría una parte, entonces lo inventábamos, tu imaginación tenía un sinfín de puertas y a veces yo me quedaba ahí atrapado. Fue en ese momento que decidimos, sin decirnos palabra alguna que estábamos atados por la fantasía. Y quizá acordamos con esa imaginación tan espontánea que nos surge a ambos, que serías -para mí- como mi hija como yo sería –para ti- como un padre. Y luego ya no eran solo cuentos fuera de la biblioteca a la cual a parte de nosotros dos casi nadie asistía, sino que nos contábamos sueños y entre risas y preguntas te volviste mi confidente.
En un arrebato inesperado tuve que largarme de aquella escuela con su biblioteca que era nuestro hogar adoptado. No pude ni decir adiós pues el dolor de dejarte ahogaba mis palabras y durante mucho tiempo me sentí culpable de haberme alejado de ti.
Ahora, cinco años después de la última vez que nos vimos, nos hemos vuelto a encontrar. Me impactó verte hecha toda una adolescente, tan crecida y tan inquieta como tu edad; pero siempre con cierta ternura que envuelve todo el espacio. Al mirarnos esperamos un buen rato sin decirnos palabra alguna, parecía que nos estábamos redescubriendo y al final nos encontramos. Y con un poco de aprietos encontramos sobre qué hablar. Los libros fueron de nuevo el motivo perfecto. Me dices que te gustan además de los cuentos, la mitología la ciencia; y me hablas de dioses y de diosas. De seres de otro mundo y de personajes tirapiedras y de orillas de rio y de defender la naturaleza. Seguro estoy que luego serás una defensora de nuestro pueblo si así lo decides.
Pido que me cuentes qué ha sido de tu vida y solo atinas a decirme que no tienes tiempo más que para el estudio, mientras un chiquillo de tu edad intenta hacerte saber a su modo que le atraes y tú a tu modo intentas decirle lo mismo, pero que yo estoy ahí y te da vergüenza. Jeje, de alguna manera he vuelto a esa edad y hasta yo me sonrojo. Y sigues que quieres estudiar algo de física, quizá quieras entender el movimiento de las galaxias y los planetas. Me cuentas que ya lees libros de cursos superiores y yo no digo nada. Solo te imagino como aquella chiquilla con sueños y sonrisas para dar.
Y mientras comemos te preocupas por mi salud, me llamas la atención por no comerme todo lo que en el plato había y que si tomo mucho café y que te incomoda que fume y que me cuide un poco más. Yo, mientras, apenas te enseño a doblar una hoja de papel y te explico no se que palabra que no me entendías, igual, nuestras observaciones nos dan risa, a ambos nos da gusto vernos de nuevo, escribiendo este cuento que quien sabe si alguien nos leerá. Puede parecer cursilería, pero en ese momento sentía que hasta el sol nos sonreía. O quizá todo sonreía. Pero que más, lo importante de todo era tu risa.
Y la tarde y el reencuentro se nos fueron pasando tan rápido como aquellas horas fuera de la biblioteca. No quería que te marcharas pero ya era la hora de partir. Dijiste adiós y me regalaste un abrazo y nos prometimos vernos pronto. Y mientras nos queda seguir soñando aunque quizá ya no te sientas mi hija, aunque yo no sea tu verdadero padre. Aunque de nuevo hayas despertado en mí ese deseo de serlo.

martes, 19 de junio de 2012

¿Y si organizamos una Copa Mundial?


Erick Barrera Tomasino.

(SAN SALVADOR. 19/06/2012). El fútbol es pasión, euforia, emoción pura -y cuando se enajena- negocio redondo. Uno descubre el fútbol y encuentra el sentido de haber aprendido a caminar; de correr junto a los amigos y expresar cada sentimiento; fundirse en un abrazo tras un gol a favor o darse una palmadita tras una derrota.
Así, en la ingenuidad de los primeros años y en la ingeniosidad de sobrevivir al subdesarrollo se descubre su sentido. Hasta que la victoria se vuelve obsesión y se enconan los pensamientos más temibles contra los rivales. Luego en la resignación de la adultez, uno deja el fútbol y se activa en el adulterio de las copas viendo al fútbol desde una barra. Deja uno de correr tras un esférico y quien corre es el mundo dando vueltas.
La selecta cuzcatleca ha conseguido uno de los seis puntos hasta hoy disputados en la competencia por ir a un mundial (el tercero en su historia) mientras las noticias de reducciones en la inversión se cuelan entre las de los goles de la eliminatoria a Brasil 2014. Entonces uno se frustra de las derrotas y de la falta de fortuna, y se culpa a casi todo lo que no es de uno de lo que uno ya no es. Después de cada partido uno se hace técnico y juez y manda todo a la mierda y junto a ella al fútbol.
Pero este deporte no es malo porque quiere, no es injusto de nacimiento, quizá ni siquiera sepa de democracia el pobre. Porque si logra sacarnos una sonrisa luego de un gol o de una gambeta ¿porque no pensar que puede sacarnos de la crisis? Imagine que es buena idea para un país que no sabe de triunfos y se reserva las alegrías, meterse a esa lógica deportiva de poner al deporte en función de la economía. Y dejar de ser llano ocio para volverse negocio lleno. Todo dependiendo del lado en que uno juegue.
Y es que en tiempos de fútbol y de crisis qué mejor manera que combinarlos. Uno podría pensar que para no sufrir tanto con la selección, la mejor estrategia es la de organizar un mundial en las tierras del Mágico González. Solo basta pensar que con la inversión que habría que hacer en la infraestructura deportiva, se abriría un nuevo rubro de acciones en este país de un solo gol mundialista (recordando aquella gesta heroica de anotar un gol frente a Hungría y sacar la “hombría” de perder 1-10 en España 82).
Qué maravilloso sería ser testigos de cómo se hincha la capacidad de los principales estadios, desde el Quiteño al Barraza, pasando por la Caldera del Diablo y el Calero Suárez además de hacer en Santa Tecla el principal fanfest en el Cafetalón para alegría de todos los chupaderos de la zona. Hasta un nuevo estadio podría construirse y bautizarlo como el Huacal Azul. Cuantos obreros se contratarían para ejecutar el trabajo, y cuantos maestros de obra y capataces, ingenieros, arquitectos para chuparles la plusvalía; hasta artistas plásticos se verían beneficiados diseñado las fachadas (con la condición de firmar una cláusula donde se les impida encachimbarse si posterior al mundial le derriben su obra).
Pero imagínense que también se harían hoteles para recibir las estrellas del fútbol de los equipos clasificados, y de las estrellas contratadas por las transnacionales para vendernos sus marcas; hoteles de esos con ventanas herméticas y antiserenatas. Y cada plaza que se haría en cada reducto de bosque que queda en las ciudades. Que alegría para el alcalde de San Salvador que podría colocar banderitas por todos lados y tapizar de patriotismo los edificios construidos para solaz de italianos, alemanes, españoles y uno que otro aventurado gringo entusiasta del soccer.
¿Qué la delincuencia impide que se hagan inversiones de ese tipo? Si ahí es donde se hace redondo el negocio. Se podrían organizar barras bravas con las maras, y ponerlas en alquiler para aquellas selecciones que vengan sin fanáticos. Porque se perdieron en el camino, porque nunca supieron donde queda El Salvador o para que los hooligans ingleses encuentren a sus tatas en los avatares de lidiar con sus contrincantes.
Y pensar que habría que hacer sitios lujosos para los millones de turistas con sus millones de dólares. Y rutas turísticas con nombres propios. Nombres y mascotas alusivas para animar las fiestas; de esos que organizan las empresas de telefonía y que terminan siendo simulaciones de ánime guanaco. Sin preocuparse de los desalojos, porque las familias despojadas trabajarían en las fábricas donde se maquilen las camisolas y los souvenirs y las pelotas que terminarán siendo obsequio para instituciones de beneficencia con marcas made in El Salvador y Responsabilidad Social Empresarial.
Cuanto de capital se movería con una copa sui generis. Tanto que ni quienes soñaron con el mercado común centroamericano, o los TLC o los Asocio Público Privados pudieron sospechar. Pensar en asistir a un partido entre Suecia y Holanda en un estadio en Morazán dejaría de ser cosa de gente emprendedora. Y que mayor alegría que negarle la visa a la selección de México para que pierda todos sus partidos por default.
Que lo piensen bien hasta quienes ya se sienten presidenciables. Para que lo pongan en sus promesas de campaña o para quienes vienen con la teoría que unidos en una sola nación se puede fundar un nuevo país. No obstante habrá quien diga que es mejor si se organiza junto a nuestros vecinos. Así en la zona tendríamos a siete clasificados.